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El Gobierno autoriza la importación personal de equipos tecnológicos, pero excluye Starlink

Comunicaciones

La nuevo norma permite la entrada de 'laptops', monitores o escáneres; se mantiene la prohibición total de los teléfonos y terminales satelitales

Uno de los puntos más criticables de la nueva normativa es la prohibición de importar repetidores de señal para telefonía móvil. / 14ymedio
14ymedio

21 de mayo 2026 - 15:21

La Habana/El Ministerio de Comunicaciones ha actualizado este jueves las reglas para importar equipos tecnológicos y de telecomunicaciones en Cuba. La nueva norma, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 66, trae algunas buenas noticias para quienes necesitan entrar al país una laptop, una tablet, un disco duro o una impresora. Pero también deja claro que el Estado no piensa aflojar el control sobre internet, las redes, las señales satelitales ni cualquier aparato que permita comunicarse al margen del control oficial. 

A partir de esta regulación, las personas naturales y jurídicas podrán importar sin carácter comercial y sin pedir autorización técnica varios equipos de uso cotidiano. Entre ellos están los teléfonos celulares –siempre que no sean satelitales–, computadoras de escritorio, laptops, tablets, monitores, impresoras, escáneres, copiadoras, memorias, discos duros y baterías de respaldo, conocidas como backups.

Para muchos cubanos, esto puede significar menos trámites, menos decomisos y menos dolores de cabeza en la Aduana. Buena parte de la tecnología que entra al país lo hace por la maleta de un familiar, una mula o un paquete comprado desde el exterior. 

Todos estos dispositivos circulan ya ampliamente en el mercado informal, por lo que la normativa solo legaliza un fenómeno que se había vuelto imparable

La nueva norma también permite importar sin autorización algunos micrófonos inalámbricos, videoporteros, monitores de bebé, intercomunicadores y sistemas domésticos de audio o video, siempre que funcionen en las bandas permitidas. Todos estos dispositivos circulan ya ampliamente en el mercado informal, por lo que la normativa solo legaliza un fenómeno que se había vuelto imparable. 

Hasta ahí, el cambio parece positivo. El problema empieza cuando la regulación entra en todo lo que pueda servir para crear una red, ampliar una señal, conectarse por satélite, transmitir información o esquivar el monopolio estatal de las telecomunicaciones que ejerce Etecsa.

Los routers, switches, puntos de acceso inalámbrico, radioenlaces, transmisores, equipos de radiocomunicación, cámaras inalámbricas de vigilancia, receptores satelitales con sus antenas y accesorios, receptores de radio profesionales, antenas, analizadores de espectro y equipos destinados a difundir datos, voz, video o texto siguen necesitando una autorización técnica para su ingreso a la Isla.

Esa diferencia lo dice casi todo. Una cosa es dejar entrar dispositivos para el consumo individual y otra muy distinta permitir herramientas que puedan dar autonomía tecnológica. En Cuba, la frontera entre “equipo técnico” y “riesgo político” siempre ha sido muy delgada. Todo lo que pueda conectar personas sin pasar por el control estatal despierta sospechas.

El ciudadano no podrá resolver por su cuenta lo que Etecsa gestiona de forma pésima

Uno de los puntos más criticables de la nueva normativa es la prohibición de importar repetidores de señal para telefonía móvil. Estos equipos se usan en muchos lugares para mejorar la cobertura en casas, oficinas o zonas donde la señal llega mal. En Cuba, donde conectarse a internet puede ser una odisea y la cobertura falla con frecuencia, el ciudadano no podrá resolver por su cuenta lo que Etecsa gestiona de forma pésima.

Como era de esperar, la entrada de teléfonos o terminales satelitales sigue siendo totalmente prohibida. Aunque la nueva normativa no menciona a Starlink por su nombre, sí apunta directamente a ese tipo de servicio. La Gaceta se refiere a los terminales que usan satélites en órbitas no geoestacionarias –como los de la empresa de Elon Musk– y los deja fuera del régimen ordinario de autorización cuando no existan acuerdos entre el proveedor y el Gobierno cubano. En la práctica, esto significa que un ciudadano no podría importar legalmente un equipo de Starlink por su cuenta para conectarse a internet al margen de Etecsa.

Este punto es especialmente delicado para periodistas independientes, activistas, emprendedores, creadores de contenido y ciudadanos que buscan comunicarse sin apagones, bloqueos o vigilancia. La regulación también alcanza las compras por comercio electrónico. 

La nueva disposición también habla de compatibilizar ciertos equipos con los “intereses de la defensa”

Otro aspecto preocupante es el control sobre equipos con sistemas de protección criptográfica. Es decir, aparatos que usen mecanismos de seguridad para proteger información. La norma establece que deben someterse a evaluación y aprobación de la Dirección de Criptografía del Ministerio del Interior. 

La nueva disposición también habla de compatibilizar ciertos equipos con los “intereses de la defensa”. Esa fórmula, amplia y poco transparente, permite al Gobierno bloquear o condicionar importaciones con argumentos de seguridad nacional. 

En resumen, la norma tiene dos caras. La buena: legaliza la entrada de equipos informáticos básicos y de algunos dispositivos domésticos que era más o menos tolerada hasta ahora, aunque siempre arriesgada. Eso puede beneficiar a estudiantes, trabajadores privados, familias, técnicos, creadores y pequeños negocios. La mala: mantiene bajo llave todo lo que pueda servir para construir independencia comunicacional y escapa al control estatal.

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