Golpean y amenazan con celda de castigo a un menor preso por protestar en Morón
Christian de Jesús Crespo Álvarez, de 16 años, está recluido en la prisión de Canaleta y su familia no recibe información directa sobre su estado de salud
Madrid/A Christian de Jesús Crespo Álvarez le quitaron hasta la comida que su familia le había llevado a la cárcel. Cuando el adolescente, de 16 años, reclamó por la desaparición de sus pertenencias en la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila, la respuesta que recibió fue una golpiza. Después, según denunció Cubalex, fue amenazado con ser enviado a una celda de castigo. Desde entonces, sus familiares no han podido conocer directamente cuál es su estado.
Christian es uno de los menores detenidos tras la protesta del pasado 13 de marzo en Morón, una manifestación provocada por los apagones, la escasez y el hartazgo acumulado en una ciudad que terminó convertida en escenario de una nueva operación represiva. Su caso se suma al de otros adolescentes en Cuba que son tratados como criminales de alta peligrosidad, por su oposición al Gobierno.
De acuerdo con la alerta publicada por Cubalex, el joven fue trasladado desde la prisión de Canaleta hasta la Unidad de Instrucción Provincial para tomarle nuevas declaraciones. Permaneció allí alrededor de cuatro días. Al regresar al penal, descubrió que habían desaparecido sus pertenencias, y su reclamo terminó en violencia.
De acuerdo con la alerta publicada por Cubalex, el joven fue trasladado desde la prisión de Canaleta hasta la Unidad de Instrucción Provincial
En la última comunicación con su familia, el adolescente dijo que no se sentía bien, que estaba muy decaído y que su orina tenía un color oscuro, un síntoma que encendió las alarmas de sus allegados.
La familia supo después, de manera indirecta, que Christian había sido llevado a la enfermería de la prisión. Sin embargo, no recibió información sobre un diagnóstico, tratamiento o evolución médica. Tampoco ha tenido contacto directo con él desde la llamada en la que el menor alertó sobre su deterioro físico y psicológico.
Cubalex sostiene que Christian ha sufrido malos tratos tanto por parte de otros reclusos como de funcionarios del penal. La situación resulta especialmente grave porque se trata de un adolescente recluido en condiciones que la organización considera de extrema vulnerabilidad y desprotección judicial.
Al menor se le imputa el delito de sabotaje, aunque, según Cubalex, hasta ahora no existe petición fiscal. La acusación coloca el caso en un terreno penal de enorme gravedad, pese a que los hechos se originaron en una protesta social. La organización también denunció que la Seguridad del Estado continúa realizando peritajes a partir de videos publicados en redes sociales y de grabaciones hechas por funcionarios del Partido Comunista durante la manifestación.
Al menor se le imputa el delito de sabotaje, aunque, según Cubalex, hasta ahora no existe petición fiscal
La presión no se limita a Christian. Cubalex afirma que los menores detenidos tras la protesta de Morón están siendo sometidos a interrogatorios constantes para obligarlos a declarar que recibieron pagos por manifestarse y a grabar o firmar declaraciones de arrepentimiento. La intención, según la organización, sería construir un relato político que convierta una protesta ciudadana en una operación financiada desde el exterior.
Al menos cuatro adolescentes fueron identificados por Cubalex entre los detenidos por los hechos del 13 de marzo: Jonathan David Muir Burgos, de 16 años; Christian de Jesús Crespo Álvarez, también de 16; Kevin Samuel Echeverría Rodríguez y Yohasnel Estrada Rodríguez, ambos de 17. Todos quedaron atrapados en una maquinaria penal que el régimen suele activar después de las protestas: primero los arrestos, luego la incomunicación, más tarde las acusaciones ejemplarizantes.
El caso de Jonathan Muir ya había generado preocupación en organizaciones internacionales. También él fue señalado por sabotaje y enviado a Canaleta. Su familia denunció las condiciones de reclusión y el impacto psicológico de la cárcel sobre un menor de edad. Ahora, la denuncia sobre Christian refuerza la sospecha de que no se trata de casos aislados, sino de una práctica dirigida a intimidar a otros jóvenes que puedan sumarse a futuras protestas.
Cubalex exigió la liberación inmediata de Christian y de los demás menores detenidos por ejercer sus derechos. “La protesta no es un delito”, recordó la organización, que reclamó además el fin del aislamiento, la violencia, los castigos arbitrarios y los interrogatorios coercitivos contra adolescentes.