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Hoteles "compactados" para reagrupar a los pocos turistas y calles desiertas, así se ve Cuba sin combustible

Cuba

Muchos viajeros se quedan atrapados por la suspensión de la mayoría de las rutas de ómnibus nacionales

El régimen ha comenzado a cerrar hoteles y a reubicar turistas en otras instalaciones. / 14ymedio
14ymedio

08 de febrero 2026 - 14:56

La Habana/Calles casi vacías, con apenas unos pocos autos circulando, y hoteles donde solo un puñado de ventanas permanecen encendidas en la noche habanera. Esa es la imagen captada por los reporteros de 14ymedio tras las medidas anunciadas por el Gobierno cubano para enfrentar la actual crisis. La economía de la Isla, que caía en picada desde mucho antes, roza ya el colapso total tras la pérdida de su benefactor venezolano y la entrada en vigor de una orden ejecutiva del presidente estadounidense, Donald Trump, que impide la llegada de petróleo al país.

El paquete de decisiones, presentado como un “plan de contingencia”, ha tenido un impacto inmediato en la vida cotidiana. La reducción drástica del consumo de combustible ha vaciado las calles, limitado el transporte y reforzado la sensación de parálisis. La capital, tradicionalmente el último bastión en sentir los recortes más severos, aparece ahora sumida en una penumbra que el resto del país lleva años soportando.

Muchos pasajeros que viajaron a otras provincias para visitar a sus familiares han quedado atrapados, sin certezas sobre cómo ni cuándo podrán regresar a sus casas. Es el caso de Amalia, residente en La Habana, que se encontraba en Sancti Spíritus, en el centro de la Isla. En el grupo de WhatsApp donde intentaba conseguir un pasaje, el chofer de la guagua les advirtió que, si no lograba completar los asientos disponibles, el viaje sería cancelado. “No hay combustible en toda Santa Clara”, escribió. “Si no salimos hoy, es posible que no podamos salir más”.

Uno de los sectores más golpeados es el turismo, durante años presentado como la locomotora de la economía. El régimen ha comenzado a cerrar hoteles y a reubicar turistas en otras instalaciones, una decisión inédita en plena temporada alta. El viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga habló en la televisión estatal de “compactar” la infraestructura turística para reducir el consumo energético, pero sin ofrecer detalles claros. En la práctica, fuentes del sector confirmaron de forma anónima a EFE el cierre de instalaciones y el traslado de visitantes desde este sábado, sobre todo en Varadero y los cayos del norte.

El paquete de decisiones, presentado como un “plan de contingencia”, ha tenido un impacto inmediato en la vida cotidiana. / 14ymedio

La medida afecta directamente a cadenas extranjeras que operan en la Isla, entre ellas las españolas Meliá e Iberostar, así como la canadiense Blue Diamond Resorts. La escena de hoteles semivacíos y pasillos a oscuras contrasta con el discurso oficial que insiste en blindar al turismo como sector estratégico, incluso a costa de otros ámbitos de la economía.

Las cifras confirman que el problema no es coyuntural. En 2025, Cuba cerró con apenas 1,8 millones de visitantes internacionales, el peor registro desde 2002 si se excluyen los años de la pandemia. La tasa de ocupación hotelera cayó al 21,5% en el primer semestre y los principales mercados emisores, Canadá y Rusia, también retrocedieron. Muy lejos quedan los 4,7 millones de turistas alcanzados en 2018, durante el deshielo con Estados Unidos.

La crisis energética es el detonante inmediato de este nuevo colapso. Desde mediados de 2024, las averías constantes en las obsoletas termoeléctricas y la falta de divisas para importar combustible han llevado al sistema al límite. A esto se sumó, en enero, el golpe geopolítico que supuso la operación militar estadounidense en Caracas, que cortó un suministro vital para La Habana, y la posterior orden ejecutiva de Donald Trump que amenaza con sancionar a los países que vendan petróleo a la Isla.

Para enfrentar este escenario, el Gobierno ha recurrido a un manual conocido: racionamiento de combustible, priorización del teletrabajo, clases semipresenciales en las universidades y la suspensión de cirugías programadas en los hospitales, una señal de hasta qué punto la crisis energética alcanza ya a los servicios esenciales. A ello se suma una apelación explícita a las “indicaciones” de Fidel Castro durante el Periodo Especial. Su sucesor en el poder, Miguel Díaz-Canel, rescató incluso el concepto de “opción cero”, aquel plan de supervivencia diseñado para un escenario de “cero petróleo”.

La economía está exhausta, el tejido productivo devastado y la población carece de los márgenes de resistencia que tuvo en los años noventa. / 14ymedio

Sin embargo, más de tres décadas después, el contexto es distinto y, en algunos aspectos, más frágil. La economía está exhausta, el tejido productivo devastado y la población carece de los márgenes de resistencia que tuvo en los años noventa. El resultado es una sociedad sometida a una contracción forzada, donde cada medida “temporal” se percibe como la antesala de algo peor.

A este panorama se suma otro colapso, el de la plataforma Ticket, utilizada para la distribución de combustible, que solo se puede comprar con dólares, en los servicentros de Cimex. La inclusión de nuevas salas de espera virtuales provocó una congestión que dejó a miles de usuarios sin información clara ni acceso efectivo al servicio. Canales informales intentan ahora organizar el caos, confirmando que incluso las soluciones digitales del Estado sucumben ante la magnitud de la crisis.

El video de los hoteles semioscuros en La Habana es la representación más fiel de un país que entra en modo de supervivencia, donde el turismo se encoge, el transporte desaparece y la noche avanza sobre edificios que antes simbolizaban un lujo reservado a los privilegiados. Frente al discurso oficial de resistencia y oportunidades, la realidad muestra que el colapso ya no solo se anuncia, sino que se ve y se siente en cada calle de la Isla.

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