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Un informe exige la depuración integral de la Defensa venezolana tras años de infiltración cubana

Inteligencia

El documento cifra en 63.800 millones de dólares el costo para Caracas de intercambio de petróleo por represión

Fidel Castro y Hugo Chávez forjaron la alianza petrolera en 2000. / Cubadebate
14ymedio

19 de marzo 2026 - 13:18

Madrid/La retirada operativa del personal cubano en Venezuela no es suficiente si se quiere democratizar el país. Es la principal conclusión de un informe elaborado por el Miranda Center of Democracy, una organización con sede en EE UU y auspiciada por el partido republicano, publicado este miércoles. En él, se recuerda cómo el chavismo ha intercambiado petróleo por represión –título, además, del documento– hasta tal punto que se exige una depuración completa de los órganos de seguridad si se quiere cambiar algo en el país. 

El documento hace énfasis en la gran cantidad de dinero que Venezuela ha destinado a Cuba desde los acuerdos de 2000 entre Hugo Chávez y Fidel Castro. Según el texto, la cantidad asciende a 44.500 millones de dólares a precios corrientes, lo que en valor constante (actualizado) supone 63.800 millones de dólares. Es la estimación de lo que se ha podido transferir en petróleo a La Habana a lo largo de todos estos años a cambio de, entre otras cosas, servicios de personal, aunque ya en 2016 Nicolás Maduro cifró la “inversión” de Venezuela en ese intercambio en unos 250.000 millones de dólares, en una muy probable exageración. 

Según el informe, el acuerdo de 2000 a 2004 implicaba el envío de 53.000 barriles de petróleo (bpd) al día con créditos al 2% de interés durante 15 años, incluyendo dos años de gracia y con intercambio declarado de médicos y educadores. En la renovación, se mantuvieron las cantidades intactas y se fijó un precio de 27 dólares por barril, blindado ante las subidas del mercado. 

El Gruce se fundó entre 2007 y 2008 cuando, por temor a un golpe de Estado tras la derrota de Chávez en un referéndum, el entonces presidente firmó un acuerdo secreto con Castro

Desde 2005 a 2012, cuando la producción petrolera era abundante, la cantidad aumentó a unos 105.000 bpd como promedio y el valor nominal de las ventas alcanzó los 3.000 millones anuales (por los altos precios del crudo en el mercado internacional, que Cuba no sufría e, incluso, se beneficiaba, ya que revendía parte de ese petróleo a otros clientes). En esta época se lleva a cabo, según el informe, la creación del Grupo de Coordinación y Enlace (Gruce) –nodo de inteligencia de ambos países– y la “cubanización” de los servicios venezolanos Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). 

En los años posteriores, las cantidades de crudo comenzaron a caer con promedios de 69.000 bpd en 2016 y 55.000 bpd en 2017. Entre 2020 y 2023, la media estimada es de 30.000 a 40.000, años en que la crisis eléctrica en la Isla pasó de presente a aguda. El documento afirma que en 2024 las exportaciones apenas rondaron los 32.000 bpd, mientras que en 2025 subieron hasta los 52.000, para asegurarse el apoyo del Gruce ante una eventual caída de Maduro. No obstante, todos los datos de rastreo indican que la cantidad en ese año fue drásticamente inferior, rondando los 27.400 bpd.

El Gruce es, precisamente, el objeto central del documento. De acuerdo con la información disponible, el grupo se fundó entre 2007 y 2008 cuando, por temor a un golpe de Estado tras la derrota de Chávez en un referéndum, el entonces presidente firmó un acuerdo secreto con Castro para blindar la supervivencia del régimen. Entre las funciones del Gruce estaba la de vigilar a militares y ciudadanos, entrenar agentes y filtrar posibles planes contra el Gobierno. La composición era mixta, entre los cubanos y los venezolanos. 

Se instauraron las “salas blancas”, centros de interrogatorios donde se ejecutaban torturas –documentadas por la ONU– diseñadas para el “agotamiento biológico” del detenido

El informe cita a un grupo de unos ocho oficiales de las Fuerzas Armadas cubanas especializados en contrainteligencia, guerra psicológica y control de masas que trabajaban desde Fuerte Tiuna, donde murieron 32 militares de las FAR tras el ataque de EE UU para capturar a Maduro el pasado 3 de enero. 

Los rostros visibles del lado venezolano eran Iván Hernández Dala, al que señalan como transformador de la inteligencia militar en un órgano de persecución interna; Gustavo González López, considerado el principal enlace con Cuba y nombrado esta semana ministro de Defensa; Alexander Granko Arteaga, encargado de las operaciones tácticas y de choque; y Alexis Rodríguez Cabello. Este es, actualmente, el jefe del Sebin y, según el informe, una pieza fundamental en el círculo de poder de la familia Cabello y la actual presidenta, Delcy Rodríguez.

El Gruce, subraya el documento, introdujo tres elementos que, a juicio del Miranda Center of Democracy, son “irreparables”. Por un lado sustituyeron los manuales de las academias militares venezolanas por la doctrina cubana de "Guerra de Todo el Pueblo”, según la cual la oposición es "enemigo interno". A nivel tecnológico, se controlan los sistemas de identidad, registros y notarías, dando acceso a Cuba a esa base de datos clave. Por último, instauraron las “salas blancas”, centros de interrogatorios donde se ejecutaban torturas –documentadas por la ONU– diseñadas para el “agotamiento biológico” del detenido.

“El legado más profundo del modelo de Petróleo por Represión es la abdicación total de la soberanía venezolana mediante lo que se denomina ‘Invasión por invitación’"

Entre las consecuencias de este sistema, se han contabilizado hasta 18.000 detenciones desde 2014 por motivos políticos, 2.000 de ellas durante las protestas posteriores a las elecciones de 2024, ampliamente ganadas por la oposición. Además, se documentaron agresiones en los centros de detención –El Helicoide (Sebin) y Boleíta (Dgcim)– que incluyen palizas, golpes con objetos contundentes, asfixia con bolsas de plástico, violencia sexual y alimentación forzosa. Hay dos casos, también, de fallecidos en custodia, Fernando Albán (en 2018) y Alfredo Díaz, a finales de 2025, por falta de atención médica. 

“El legado más profundo del modelo de Petróleo por Represión es la abdicación total de la soberanía venezolana mediante lo que se denomina ‘Invasión por invitación’", reprocha el documento, que acusa al chavismo de facilitar a otro Estado la penetración al más alto nivel de seguridad nacional e información sensible. 

“Cualquier proceso de redemocratización debe implicar la expulsión de actores extranjeros bajo esquemas secretos, como ha ocurrido no solo con actores cubanos, sino también con actores iraníes, rusos, chinos o bielorrusos, y la refundación de instituciones que son irreparables”, solicita el texto, difundido el mismo día en que se dio a conocer el relevo de Vladimir Padrino López tras más de una década como ministro de Defensa. No obstante, las Fuerzas Armadas de Venezuela siguen dirigidas por los mismos altos cargos militares y comandadas –con el beneplácito de Washington– por Delcy Rodríguez, identificada en el informe como pieza clave del eje civil de inteligencia.

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