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Prorrogan la exención arancelaria para alimentos, productos de aseo y medicinas

Aduana

Las autoridades admiten que las condiciones excepcionales no han desaparecido

El Ministerio de Finanzas y Precios evaluará “sistemáticamente” el impacto de la medida y avisará con 30 días de antelación cualquier eliminación. / 14ymedio
14ymedio

17 de enero 2026 - 13:14

La Habana/Las autoridades cubanas han vuelto a prorrogar la exención arancelaria a la importación no comercial de alimentos, medicamentos y productos de aseo. El Estado no logra garantizar el abastecimiento básico y se ve obligado a prolongar, sin una fecha de cierre definida, un régimen de excepciones. La medida descansa, una vez más, en el esfuerzo de las familias y en el sostén de la diáspora.

La Resolución número 9/2026 del Ministerio de Finanzas y Precios, publicada en la Gaceta Oficial extraordinaria de este sábado, extiende los beneficios que permiten importar estos productos sin pagar impuesto aduanero y sin límites de valor en determinados casos. El texto establece que la medida estará vigente “mientras persistan las condiciones que han determinado su aprobación”, una fórmula ambigua que en la práctica equivale a una prórroga indefinida. 

La decisión no llega sola. Junto a la Resolución 9 aparecen la 10 del propio Ministerio, la Resolución 4 de Salud Pública y la 34 de la Aduana General de la República, un paquete normativo que confirma que el alivio arancelario no es una concesión puntual, sino una pieza estructural para sostener un sistema de abastecimiento colapsado.

En el caso de los pasajeros, la normativa mantiene la importación sin carácter comercial, sin límites de valor y exenta de impuestos para alimentos, aseo, medicamentos e insumos médicos cuando viajan como equipaje acompañado. Para el equipaje no acompañado, el tope se fija en 500 dólares o hasta 50 kilogramos, según la relación peso/valor definida por la Aduana. En los envíos, el límite general se eleva también a 500 dólares, aunque se conserva la exención solo para los primeros 30 dólares o tres kilogramos, y se aplica un arancel del 30% al exceso.

Más allá de estas cifras, el detalle relevante está en las condiciones. La Gaceta precisa que los productos beneficiados deben presentarse en bultos separados del resto del equipaje y que los envíos solo pueden contener artículos clasificados como alimentos, aseo, medicamentos o insumos médicos. 

El Gobierno vuelve a atribuir estas prórrogas al “recrudecimiento del bloqueo” y al impacto de la pandemia, pero evita mencionar su propia responsabilidad

La Resolución 4/2026 del Ministerio de Salud añade que se suspende nuevamente el límite histórico de diez kilogramos para la importación de medicamentos en envases originales. La lista de insumos médicos autorizados ocupa varias páginas de la Gaceta e incluye desde jeringuillas, sondas y guantes, hasta oxímetros, prótesis, sillas de ruedas y equipos concentradores de oxígeno. El inventario es tan extenso que funciona, de facto, como un reconocimiento oficial del desabastecimiento crónico del sistema de salud cubano.

Por su parte, la Resolución 10/2026 prorroga sin límite temporal específico la importación de plantas eléctricas de más de 900 watts, aplicando un arancel del 30% solo al exceso de carga. El propio texto justifica la medida por las “contingencias que persisten en el sistema electroenergético nacional”, una admisión tácita de que los apagones no son una anomalía pasajera, sino una condición estructural.

La Aduana, mediante la Resolución 34/2026, mantiene suspendida la tabla de valoración por peso para alimentos, aseo y medicamentos, sustituyéndola por un anexo especial. Aunque el método valor/peso sigue vigente para otros productos, esta excepción confirma que el esquema ordinario de importación resulta inviable para bienes básicos en el contexto actual.

El Gobierno vuelve a atribuir estas prórrogas al “recrudecimiento del bloqueo” y al impacto de la pandemia, pero evita mencionar su propia responsabilidad en la contracción productiva, la descapitalización del sector estatal y la dolarización parcial de la economía. En la práctica, la exención arancelaria traslada el costo del abastecimiento a los hogares y consolida una economía de remesas, maletas y envíos como sustituto de la red comercial interna.

La promesa de que el Ministerio de Finanzas y Precios evaluará “sistemáticamente” el impacto de la medida y avisará con 30 días de antelación cualquier eliminación suena más a formalismo que a garantía. En los últimos años, estas exenciones se han prorrogado una y otra vez, hasta convertirse en norma.

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