Todo quieto en base en La Habana

La capital vive el primer día de las medidas más restrictivas tomadas hasta el momento para contener los rebrotes de covid-19

Los residentes están obligados a mostrar su carné de identidad con dirección oficial en La Habana o una tarjeta temporal para poder comprar productos de primera necesidad. (14ymedio)
Los residentes están obligados a mostrar su carné de identidad con dirección oficial en La Habana o una tarjeta temporal para poder comprar productos de primera necesidad. (14ymedio)

Un silencio inusual marcó la madrugada de este martes, especialmente en los barrios cercanos a grandes avenidas como la de Rancho Boyeros en La Habana. La disminución del tráfico de vehículos dejó un raro amanecer sin el ruido de motores, más límpido debido a la caída de las emisiones de dióxido de carbono de los almendrones, pero también más tenso.

Si hasta ayer algunos se atrevían a reunirse con los amigos en el parque, quedarse fuera de su casa para aliviar el calor del verano o botar la basura pasadas las seis de la tarde, en violación de lo que establecen las regulaciones dictadas a inicio de este año en la capital cubana, ahora muchos intuyen que todo está "quieto en base", como dicen en el popular lenguaje beisbolero.

La Habana amaneció este 1 de septiembre bajo las medidas más restrictivas tomadas hasta el momento por el Gobierno para contener la pandemia de coronavirus, que incluyen toque de queda en la noche –de siete de la tarde a cinco de la madrugada– y la restricción de la movilidad entre municipios durante el día.

Afuera se abre un territorio indefinido donde las autoridades tienen absoluto poder y los grupos barriales, formados por militantes del Partido Comunista y los miembros de los Comités de Defensa de la Revolución, pueden decidir quién debe ser multado, arrestado o sacado de su casa

Los residentes están obligados a mostrar su carné de identidad con dirección oficial en La Habana o una tarjeta temporal para poder comprar productos de primera necesidad en las tiendas en pesos cubanos y CUC de su municipio de residencia.

Los niños, ancianos y personas con discapacidad no podrán salir a la calle en ningún momento. Cualquier fiesta o reunión está prohibida.

Afuera se abre un territorio indefinido donde las autoridades tienen absoluto poder y los grupos barriales, formados por militantes del Partido Comunista y los miembros de los Comités de Defensa de la Revolución, pueden decidir quién debe ser multado, arrestado y sacado de su casa por representar una amenaza epidemiológica.

"En la cola de la heladería Coppelia se llevaron a una señora con una jaba, no sé qué traería en ella", relata un vecino a 14ymedio. "Le llenaron un papelón, la señora se veía decente, y se la llevaron con jaba y todo".

La Habana da sus primeros pasos en un camino nuevo y esta vez no son corsarios, piratas o filibusteros los peores enemigos.

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