El régimen cubano aplica una tímida “motosierra” a su aparato de Gobierno
Cuba
El Consejo de Ministros propone pasar de 27 a 21 entidades estatales, aunque todavía no revela cuáles desaparecerán o serán fusionadas
La Habana/El Gobierno cubano ha decidido recortar su propia maquinaria, aunque en lugar de una motosierra utiliza una tijera de jardinería. El Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto de ley para reducir de 27 a 21 los organismos de la Administración Central del Estado, una poda de seis entidades en un país donde la burocracia ha crecido durante décadas al mismo ritmo que la ineficiencia. La medida todavía no está en vigor; deberá pasar por la Asamblea Nacional, pero ya marca el primer movimiento concreto de una reestructuración anunciada semanas atrás.
La noticia fue publicada este 9 de mayo en Granma, órgano oficial del Partido Comunista. El texto no identifica cuáles organismos desaparecerán, serán absorbidos o se fusionarán, una omisión significativa en una reforma presentada como un rediseño de fondo del aparato estatal.
Al presentar la propuesta, el jurista Andry Matilla Correa dijo que “no se trata de un mero movimiento estructural, sino que es el rediseño de cada uno de los Organismos de la Administración Central del Estado (OACE)”. El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, fue todavía más directo: “Un país pequeño, un país con una situación tan compleja, no puede tener una estructura tan grande, tanta burocracia, lo cual hace que los procesos no sean eficientes, por lo que requieren un diseño diferente”.
Para un país con menos de diez millones de habitantes, la estructura resulta abultada incluso si se compara con gobiernos de países más grandes
La decisión tampoco llega de improviso. En abril, Miguel Díaz-Canel había adelantado que el régimen preparaba un “redimensionamiento” del aparato estatal. En una entrevista concedida a RT, el mandatario afirmó: “Nos estamos planteando también un redimensionamiento de todo el aparato estatal, administrativo y empresarial, o sea, reducir burocracia; que no es solo por las estructuras, porque puede haber una estructura pequeña que sea burocrática. Hay que trabajar en las dos direcciones”. También anunció el objetivo de lograr un “menor número de ministerios, menor número de estructuras intermedias entre los territorios y el país”.
Ese anuncio de abril tuvo además un antecedente normativo. El 9 de ese mes se publicó el Decreto 127 sobre instituciones presupuestadas, presentado oficialmente como una norma destinada a “redimensionar la Administración Central del Estado”, perfeccionar sus estructuras y reducir la carga administrativa sobre el presupuesto público. Es decir, antes de que se conociera la cifra propuesta de 21 organismos, el Gobierno ya había empezado a preparar el terreno legal y discursivo para adelgazar su aparato.
La reforma llega tarde, pero no por falta de señales. Cuba mantiene hoy 22 ministerios y cinco organismos no ministeriales dentro de los 27 OACE vigentes, según la relación institucional publicada por la Presidencia. Para un país con menos de diez millones de habitantes, con una economía empobrecida, escasez crónica de divisas y servicios públicos deteriorados, la estructura resulta abultada incluso si se compara con gobiernos de países más grandes.
Si se atiende solo al número de ministerios, Cuba tiene 22, la misma cifra que España y más que México, con 21 secretarías de Estado; Colombia, con 19 ministerios; y Argentina, que tras la “motosierra” de Javier Milei redujo su gabinete a ocho ministerios. No existe un ranking mundial homogéneo, porque cada país clasifica de manera distinta sus carteras y organismos, pero Cuba se sitúa claramente en la franja alta cuando se la compara con varios gobiernos de referencia de Iberoamérica.
La gran incógnita es cuáles serán los seis organismos afectados
Durante años, el régimen cubano se presentó como un modelo de planificación racional, pero ha sostenido una arquitectura estatal pesada, fragmentada y costosa, heredada de la extinta Unión Soviética. La propia prensa oficial admite ahora que esa estructura dificulta los procesos y multiplica la burocracia. El reconocimiento llega cuando la economía cubana atraviesa una de sus peores crisis en décadas, con apagones, inflación, caída productiva y un Estado cada vez menos capaz de garantizar lo básico.
La gran incógnita es cuáles serán los seis organismos afectados. Oficialmente, todavía no se ha dicho. Granma solo informó de la reducción total de 27 a 21. Por lógica funcional, entre los candidatos posibles estarían el Instituto de Información y Comunicación Social, que podría integrarse en Comunicaciones; el Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, absorbible por Construcción; y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, que podría pasar a Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.
Entre los ministerios, las fusiones que más sentido administrativo tendrían serían Educación con Educación Superior, Industrias con Industria Alimentaria o, de forma más discutible, Comercio Interior con Comercio Exterior e Inversión Extranjera. Por ahora, todo eso pertenece al terreno de la conjetura, no de la decisión publicada.
La reducción anunciada puede ser una señal de racionalidad tardía o apenas una operación cosmética. Lo decisivo no será cuántos rótulos desaparezcan de los organigramas, sino cuántos trámites, capas de mando y espacios de irresponsabilidad y corrupción desaparezcan con ellos.