El régimen cubano recurre al "poder mágico" del Vaticano para aliviar el bloqueo energético de EE UU

Iglesia católica

'The Washington Post' cita varias fuentes y señala que la falta de combustible está afectando el reparto de la ayuda enviada por Washington a través de la Iglesia

imagen difundida por Cáritcas de la recepción de la ayuda para su distribución en el oriente.
imagen difundida por Cáritcas de la recepción de la ayuda para su distribución en el oriente. / Cáritas
14ymedio

27 de marzo 2026 - 11:14

Madrid/El Gobierno cubano intenta que el Vaticano actúe como mediador para que Washington alivie el bloqueo de combustible que, entre otras cosas, mantiene toneladas de ayuda humanitaria de EE UU que la propia Iglesia católica distribuye, paralizada en los puertos. Una decena de fuentes han confirmado al Washington Post tanto la situación diplomática como las complejidades del reparto, así como las complicaciones de que prospere esta opción.

No es sorprendente que La Habana busque involucrar a la Santa Sede, cuya influencia ha sido crucial en distintos procesos que van desde la liberación de prisioneros de la Primavera Negra a las más de 500 excarcelaciones de presos que facilitaron la salida provisional de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo en enero de 2025; sin olvidar el deshielo concretado por Raúl Castro y Barack Obama en 2014. En todos ellos, el Vaticano estuvo entre bambalinas. 

Esto, junto con el hecho de que León XIV es estadounidense, motiva a La Habana a buscar su influencia, aunque nada augura que el resultado sea productivo, ya que la Administración de Donald Trump ha desoído dos de las principales demandas del pontífice en el año que lleva en el trono de San Pedro: el cese de las guerras en Gaza e Irán y un trato distinto para los migrantes.

“Los cubanos siempre han creído que el Vaticano posee una especie de poder mágico. Y que su apoyo hará que Cuba reciba más”, dijo al WP John S. Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba.

Pero una fuente familiarizada con las conversaciones dijo al diario que la Casa Blanca es reacia. “La Administración no va a permitir que el Vaticano dicte su política hacia Cuba. Pueden hablar, pero la respuesta es: ‘Tienen razón, hay problemas, pero nosotros no los causamos’”. En su opinión, el Gobierno cubano ya tiene en su mano hacer que la crisis amaine si hace los cambios que Washington pide. “Así que no nos entusiasma demasiado un intercambio de favores, porque realmente no necesitamos hacer nada para que hagan algo, ya que se están desmoronando por sí solos y, por lo tanto conseguiremos lo que queremos”.

“Así que no nos entusiasma demasiado un intercambio de favores, porque realmente no necesitamos hacer nada para que hagan algo, ya que se están desmoronando por sí solos y, por lo tanto conseguiremos lo que queremos”

Las palabras de esta fuente parecen firmes, pero la Iglesia ha intentado, aparentemente, explicar a la Administración estadounidense que la propia ayuda que ellos envían es inservible en los puertos cubanos. "Por un lado, quieren entregar ayuda humanitaria a los necesitados a través de la Iglesia Católica, ya que está presente en toda la Isla”, dijo una persona familiarizada con la coordinación de la entrega de productos por valor de nueve millones de dólares que Marco Rubio anunció tras el paso en octubre de Melissa. “Pero, al mismo tiempo, esa ayuda no puede llegar debido al bloqueo del petróleo. Es necesario levantar las sanciones, porque la situación lleva así un par de meses”, lamenta.

Thomas Wenski, arzobispo de Miami, dijo al WP que el mero hecho de que el régimen cubano aceptara esos paquetes, que llevan la bandera estadounidense muy visible, no es cualquier cosa. La mayoría de los contenedores de suministros llegaban al puerto de Mariel, pero la Iglesia –dice el arzobispo– no tiene camiones con combustible para transportarla por la Isla y aunque coordinaron con esfuerzo un envío por mar hasta Santiago, fue necesaria cierta colaboración del Gobierno. Wenski mostró fotografías al Post de voluntarios por Guantánamo repartiendo la ayuda en triciclos y carretillas. Otro cooperante dijo que se tuvo que recurrir a animales para el traslado. “Es como una película de Mad Max”, añadió Wenski.

Otra de las fuentes que habló con el WP es Rolando Montes de Oca, sacerdote en tres parroquias cercanas a La Habana, que distribuyó ayuda alimentaria de EE UU entre decenas de ancianos y personas con discapacidad que dependen de su zona. Sus voluntarios tuvieron que cocinar con carbón por los cortes de luz, contó. Ahorra la poca gasolina que tiene para recoger y entregar ayuda, pero ha echado cuentas y apenas le llegará hasta el domingo de Pascua. Para celebrar misa, recorre hasta 18 kilómetros en bicicleta. 

De todo esto se habló, dice el WP, en una reunión que Mike Hammer, jefe de negocios de EE UU en La Habana, mantuvo el 20 de febrero con el arzobispo Paul Richard Gallagher, número dos de la Secretaría de Estado del Vaticano. El diplomático acudió también con Brian Burch, embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, a una reunión con otros colegas latinoamericanos para discutir “cómo colaborar con la Iglesia para apoyar el anhelo del pueblo cubano de oportunidades económicas y libertad”.

Hammer confirmó que EE UU dialoga con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, y “otra persona”, según una fuente cercana a la reunión

En esa cita, sostiene el rotativo, Hammer confirmó que EE UU dialoga con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, y “otra persona”, según una fuente cercana a la reunión. Pero que mientras el acuerdo se concretaba, su Gobierno quería mandar ayuda humanitaria eludiendo al régimen. La Iglesia fue clara: el bloqueo petrolero está perjudicando el reparto de cualquier ayuda.

Solo unos días después, el canciller cubano Bruno Rodríguez se presentó en Roma para hablar con el poderoso cardenal Pietro Parolín, secretario de Estado Vaticano. Aunque poco ha trascendido de aquel encuentro, una fuente afirmó al WP que el ministro pidió la intercesión del Papa y, el 12 de marzo, La Habana anunció la excarcelación de 51 presos por mediación de la Santa Sede. 

La Iglesia tampoco está cómoda. Reacia a implicarse políticamente, no quiere ver –afirma la nota– que se repita lo ocurrido en Venezuela con Maduro y prefiere una solución “menos traumática” y que la salida de Miguel Díaz-Canel sea acordada si ha de producirse. Aunque en su última declaración los obispos pidieron al régimen que haga los “cambios políticos que Cuba necesita”, también dijeron que “los gobiernos deberían poder resolver sus desacuerdos y conflictos a través del diálogo y la diplomacia, no de la coerción”.

El Vaticano ha rehusado hacer declaraciones al WP, más allá de condenar –como desde los tiempos de Juan Pablo II– el embargo. Pero al ser preguntado este mes por Cuba, Parolín dijo a la prensa: “Hicimos lo que teníamos que hacer por Cuba. Nos reunimos con el ministro de Relaciones Exteriores y tomamos las medidas necesarias, siempre con miras a una solución basada en el diálogo para los problemas existentes”. Nada más.

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