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Los retoques a edificios de Sancti Spíritus son solo “una curita en medio de una cantidad de heridas”

Sancti Spíritus

“Ahora mismo hay una suciedad en cada esquina que esto da asco y se le ve en la cara a la gente. Se nota la decepción”, dice Juan en la antesala del 512º aniversario de la ciudad

La iglesia mayor, con sus paredes descoloridas y descarapeladas, pese a ser un símbolo de la ciudad / 14ymedio
14ymedio

03 de junio 2026 - 07:35

La Habana/“Una pinturita por aquí, una pinturita por allá, eso no es la solución. La ciudad está descascarada, se ve fea y está sucia”. Juan, vecino de Sancti Spíritus, tiene claro lo que verdaderamente significan las "acciones" que han llevado a cabo en la ciudad con motivo de su 512º aniversario, que se cumple este 4 de junio: solamente retoques. Esos “cuatro brochazos”, como él dice a 14ymedio, a algunos de los edificios más representativos del lugar no alcanzan para resolver el abandono y son apenas “una curita en medio de una cantidad de heridas que no te puedo explicar”.

“Es verdad que sí pintaron el Mesón de la Plaza. Es verdad que le dieron unos brochazos a la Casa de la Cultura”, dice Gladys, otra espirituana. Ambos lugares están ubicados, destaca, frente a los dos hoteles principales “que reciben a los cuatro turistas que vienen aquí, pero en el resto no han hecho nada”.

La pintura no ha llegado a un edificio frente a la plaza de El Convenio / 14ymedio

“También vi que estaban recogiendo el parque, podando las hierbitas y demás”. Los trabajos por ahora solo se han enfocado en los lugares más emblemáticos, aunque Juan lamenta que “ni bien hecho está, es bien feo todo”.

Por lo demás, la ciudad está descolorida, y en ella el ambiente es todo menos festivo. “No hay actividades como otras veces para festejar el aniversario de la ciudad”, cuenta Juan. El hombre afirma sufrir estos días no solo las 20 horas de apagones a las que está acostumbrado, sino el tiempo nublado y las ligeras lluvias, que le han impedido cargar la batería solar que tiene de emergencia. “Yo recuerdo cuando hace 10 o 15 años yo vivía orgulloso de que Sancti Spíritus era una ciudad limpia, impecable. Tú caminabas por la calle y no veías basura, todo estaba limpio, pulcro. Y ahora mismo hay una suciedad en cada esquina que esto da asco y se le ve en la cara a la gente. Se nota la decepción”, agrega molesto.

“No hay actividades como otras veces para festejar el aniversario de la ciudad”

“La situación, el tiempo, el desgaste de que no hay nada para seguirla maquillando le está pasando factura", dice. Su molestia se debe a que, pese a que algunas fachadas presumen colores vívidos, como el Museo de Ciencias Naturales, un lugar icónico de la ciudad, el techo muestra signos de deterioro, con una trabe de madera carcomida.

El Museo de Ciencias Naturales de Sancti Spíritus, con una trabe carcomida por la humedad / 14ymedio

Lo mismo sucede con la iglesia mayor, que tiene las paredes descoloridas y descarapeladas, pese a ser un símbolo de la ciudad. Y calles después está un edificio color mostaza, descuidado, frente a la plaza de El Convenio. El maquillaje no ha pasado por ahí.

Tampoco llegó la pintura a la calle Agramonte Oeste, céntrica y muy transitada, que muestra los signos mayores de abandono en la zona.

En cuanto al barrio de Jesús María, Juan remata: “Si antes daba miedo, ahora da terror". No le falta razón. Frente al parque, en una esquina se asoma el peor escenario. Un poste de madera carcomido por la humedad se sostiene pegado a una pared que también muestra signos graves de deterioro, con la pared decolorada y que ha sido resanada por pedazos, donde además ya hay tiradero de basura al aire libre.

La basura se empieza a acumular frente al Parque Jesús María / 14ymedio
Un poste de madera carcomido por la humedad se sostiene pegado a una pared que también muestra signos graves de deterioro

La percepción de los ciudadanos contrasta con la propaganda de Escambray, que hace unos días informaba de que la villa espirituana “transforma por estos días la imagen de su centro histórico” con trabajos de "embellecimiento". Para ese cambio, las autoridades echan mano de brochas, escobas, machetes, cubos de pintura “y jornadas intensas de rehabilitación estructural”, que “devuelven colores y vitalidad a espacios emblemáticos de la ciudad”, indicaba la nota.

Según el medio, “es así que la ciudad, lejos de permanecer inmóvil en el tiempo, renueva parte de su imagen de cara al próximo 4 de junio”. Para Juan, esa publicación “no es más que un reportaje triunfalista”.

La calle Agramonte Oeste, céntrica y muy transitada, luce estragos de abandono / 14ymedio

Las voces disonantes, no obstante, sí llegan a resonar en Escambray. A la pluma de Elsa Ramos, columnista y una voz crítica dentro del oficialismo, se sumó la de Dileán Sousa, quien el pasado 18 de mayo, en un artículo titulado Entre el oropel y la desidia, señalaba que los trabajos de embellecimiento de la cuarta villa fundada en Cuba eran insuficientes ante un “patrimonio material e inmaterial que languidece”.

El comunicador denunciaba que “este activismo institucional no logra ocultar una verdad incómoda: las acciones llegan tarde, son insuficientes y, con frecuencia, se limitan a un remozamiento cosmético que solo pretende salvar la foto del aniversario”. Además, alerta de que “cinco construcciones con categoría de monumento en la provincia muestran ya significativas señales de peligro”.

“Cinco construcciones con categoría de monumento en la provincia muestran ya significativas señales de peligro”

Sousa incluso recordaba que esas denuncias de abandono tienen años. “El Museo de Arte Colonial permanece casi cerrado a cal y canto, con sus tesoros arrinconados por la humedad, el moho y el comején, sin que en lo que va del año se haya ejecutado acción constructiva alguna. La red institucional del territorio no presenta un buen estado constructivo debido a la longevidad de las edificaciones y a los largos períodos sin recibir mantenimiento. En 2021, los daños económicos causados al patrimonio público en la provincia ascendieron a más de 282 millones de pesos, una cifra que da vértigo y que, cinco años después, no ha dejado de multiplicarse”, condena.

La calle Céspedes Sur, cerca de la plaza de Mercado / 14ymedio

Crítico, el columnista cierra su texto señalando que el aniversario 512 de la villa “debería ser, más que un motivo de festejo, una ocasión para el examen de conciencia. No se trata de renunciar a la celebración –la memoria compartida necesita de ritos que la mantengan viva–, sino de entender que celebrar sin conservar es una impostura. Las autoridades tienen su parte de responsabilidad, desde luego”, señala y remarca que “urge dotar de presupuestos suficientes a las oficinas de patrimonio, agilizar las contrataciones de obras y facilitar que los jóvenes se sumen a los oficios de la restauración”, aunque también hace un llamado a la población, pues señala que “de nada servirá levantar muros si no se levantan también las conciencias”.

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