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El supermercado de 3ra y 70 pasa del lujo en dólares a las neveras vacías

La Habana

El desabastecimiento, la falta de turistas y las restricciones para pagar con tarjetas extranjeras han dejado al establecimiento prácticamente sin mercancías ni clientes

Las pocas neveras con mercancías exhiben enormes piezas de res o pescados completos que "tienen muy poca salida", reconoce una empleada. / 14ymedio
Natalia López Moya

20 de octubre 2026 - 13:36

La Habana/Pablo lleva un rato sentado en su triciclo eléctrico, frente al Supermercado de 3ra y 70, en el municipio habanero de Playa. Espera que algún comprador salga cargado de bolsas y lo contrate para "una carrera hasta la puerta de la casa", pero este martes la suerte tampoco parece acompañarlo. "Está viniendo muy poca gente porque ya saben que esto está medio vacío", cuenta a 14ymedio mientras observa la entrada del establecimiento.

"Yo antes hacía piquera aquí hasta por la tarde, pero ahora me quedo un rato y si veo que no voy a lograr nada me voy por la ruta de 3ra hasta el Puente de Hierro para buscar pasajeros", explica. Su negocio ha menguado al mismo ritmo que las mercancías del supermercado, inaugurado con grandes expectativas el 31 de diciembre de 2024 y convertido en uno de los símbolos de la dolarización del comercio estatal cubano.

Aquel establecimiento reluciente, con sus 12 cajas registradoras, estanterías repletas y una clientela que incluía diplomáticos, extranjeros y cubanos con dólares, parece ahora un recuerdo lejano. Donde antes se exhibían quesos, carnes, embutidos, conservas y productos importados, predominan las neveras vacías. Los cristales todavía brillan bajo las luces del techo, pero detrás apenas quedan las estructuras metálicas de las cestas.

"No están entrando casi productos cárnicos, lo que está en las neveras son existencias que llevan tiempo aquí porque no son mercancías con mucha demanda"

Las pocas neveras con mercancías exhiben enormes piezas de res o pescados completos que "tienen muy poca salida", reconoce una empleada. No aparecen huevos, pollo, salchichas, cerveza ni queso. En los anaqueles, los pomos de agua se multiplican hasta formar largas hileras, una estrategia para disimular la falta de variedad que ya se había hecho evidente durante los primeros meses de este año.

"No están entrando casi productos cárnicos, lo que está en las neveras son existencias que llevan tiempo aquí porque no son mercancías con mucha demanda", advierte un empleado del área de almacenes. "La gente no compra piezas de carne tan grandes por los problemas que hay para refrigerarlas luego".

El olor que recibe a los visitantes nada más cruzar la entrada añade otra señal inquietante. La conservación de los alimentos se ha convertido en un desafío incluso para este establecimiento privilegiado. "Tenemos planta, pero nos ha ocurrido que se va la corriente y no tenemos combustible para echarla a andar, eso interrumpe la cadena de frío y hay alimentos que no aguantan eso", reconoce el trabajador.

En algunas neveras permanece el logotipo de la española Vima, aunque detrás de sus puertas no queda mercancía. La compañía, socia comercial de Gaesa, ha comenzado a reducir su presencia en Cuba. A finales de septiembre retiró sus carteles de la tienda de Infanta y Santa Marta, en Centro Habana, y había dejado prácticamente vacías dos de sus tres naves de almacenamiento en Berroa.

"Está viniendo muy poca gente porque ya saben que esto está medio vacío", cuenta el chofer mientras observa la entrada del Supermercado 3ra y 70. / 14ymedio

Algo similar parece estar ocurriendo con Richmeat, la firma registrada en México cuya estructura empresarial y vínculos con el poder cubano han suscitado numerosas interrogantes. Sus populares salchichas La Favorita y los tubos de picadillo El Cocinerito de pollo han desaparecido de las neveras, aunque todavía sobreviven los anuncios de la marca, con fotografías de apetitosos perros calientes que contrastan con las cestas desnudas.

El desplome del negocio no se explica únicamente por el desabastecimiento. "Esto estaba pensado también para abastecer a una zona muy turística, pero ahora no hay turismo", asegura el empleado, mientras señala el imponente hotel Gran Muthu Habana, levantado sobre el complejo comercial.

A esa pérdida de compradores se sumó, desde junio, la imposibilidad de pagar con tarjetas Visa y Mastercard, después de que un banco extranjero interrumpiera sus operaciones con Fincimex. "Antes venía más personal diplomático, hacían sus compras las iglesias y también otras organizaciones internacionales, pero casi todos ellos se mueven con tarjetas extranjeras", lamenta el trabajador.

La decadencia resulta especialmente significativa porque el supermercado había nacido como una vitrina de abundancia en una ciudad de tiendas desabastecidas. Su apertura terminó de condenar al antiguo mercado de 3ra y 70, situado justo enfrente, que fue desmantelado y convertido en almacén.

Ahora, el establecimiento que debía representar el futuro del comercio en dólares reproduce la misma imagen de escasez que ha tenido por años al comercio estatal en pesos. Afuera, Pablo mira nuevamente hacia la puerta. Nadie sale con suficientes compras como para necesitar su triciclo. Quizás sea hora de arrancar en dirección al Puente de Hierro.

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