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Tom Malinowski dialoga con la prensa independiente cubana

Tom Malinowski, Secretario Adjunto de Estado para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, sostuvo este sábado un encuentro con periodistas independientes en La Habana
Miriam Celaya

16 de octubre 2016 - 00:23

La Habana/Este viernes tuvo lugar en La Habana la segunda ronda de conversaciones sobre Derechos Humanos (DDHH) entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, como parte del proceso de diálogos iniciado a partir del restablecimiento de relaciones.

En consonancia con la importancia que reviste el tema y en correspondencia con la relevancia que le otorga el Gobierno de EE UU, este sábado Thomas Malinowski –Secretario Adjunto de Estado para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, quien co-presidió la delegación estadounidense junto a la señora Mari Carmen Aponte, Secretaria Adjunta Interina para Asuntos del Hemisferio Occidental – sostuvo un encuentro con los periodistas independientes Ignacio González y Miriam Celaya, para conversar sobre los temas que se discutieron en esta ocasión.

A diferencia de la reunión anterior, celebrada en Washington el 31 de marzo de 2015, en esta ocasión ambas partes tocaron a fondo los temas de DDHH, sobre los que mantienen posiciones opuestas.

Malinowski : "No espero poder persuadir al gobierno cubano sobre la forma en que nosotros consideramos debían aplicarse los derechos humanos en Cuba"

“No espero poder persuadir al gobierno cubano sobre la forma en que nosotros consideramos debían aplicarse los derechos humanos en Cuba. Pero consideramos los DD HH como un tema importante y permanente en nuestra agenda”, expresó Malinowski. No obstante reconocer las posiciones contrapuestas de ambos gobiernos, considera que estas reuniones tienen gran valor porque por una parte reflejan un acuerdo común de ambos gobiernos acerca de que abordar el tema de los DD HH en el proceso de acercamiento, es legítimo; y por otra, ha quedado establecido que la base de estos derechos se sustenta en las normas internacionales que establecen el carácter universal de los DD HH, reconocidas y suscritas por nuestros dos países.

“El resultado es positivo. Como mínimo, el gobierno cubano no se niega a debatir sobre DDHH, como tampoco niega que éstos son aplicables también a Cuba, pese a que la interpretación legal de sus principios se defina de manera diferente en nuestros países”.

Ambas partes debatieron sobre las legislaciones y prácticas relacionadas con los tratados internacionales que refrendan la universalidad y protección de DDHH fundamentales, tales como los derechos de libre asociación, libre sindicalización y sistemas electorales, entre otros. Sobre este último, la parte estadounidense explicó ampliamente las características de su sistema electoral e indagó sobre el sistema cubano, en particular sobre los obstáculos que enfrentan los opositores y las voces críticas al gobierno cubano para aspirar a un cargo político.

“Por nuestra parte, reconocemos que nuestro sistema no es perfecto. Pero en EE UU las violaciones de DDHH se hacen públicas, y en la sociedad existen las vías y los mecanismos para obligar a los políticos a cumplir sus compromisos y obligaciones”.

Las leyes cubanas, sin embargo, están concebidas de forma tal que el Poder las puede manipular en función de sus intereses, sin que existan los mecanismos cívicos y jurídicos para obligar al gobierno a observar los principios refrendados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, suscrita en 1948.

Malinowski aseguró que el gobierno de EE UU está comprometido con el debate sobre los DDHH en cada reunión sostenida con las autoridades cubanas, pero insiste en que no le corresponde interferir en la política de Cuba, que es asunto del gobierno y el pueblo cubanos. Considera que el diálogo está avanzando sobre la base del respeto mutuo, a pesar de las diferencias en los respectivos puntos de vista sobre el tema. Sin embargo, cree que las conversaciones francas sobre las realidades de nuestras naciones crean un clima más positivo y provechoso para todos que la política de confrontación que mantuvo una brecha entre los dos países.

Existen sectores de la disidencia que se mantienen críticos o escépticos con la nueva política de deshielo de la Casa Blanca hacia el Palacio de la Revolución

Existen sectores de la disidencia que se mantienen críticos o escépticos con la nueva política de deshielo de la Casa Blanca hacia el Palacio de la Revolución. Hay quienes asumen que ésta solo favorece al régimen de los Castro, y se lamentan de que los reclamos de los opositores no están representados en las agendas.

A ese tenor, Malinowski afirma: “Hemos estado sosteniendo contactos con toda la sociedad civil cubana. No solo con los opositores, los periodistas independientes y otros sectores de la sociedad civil, sino también con representantes del emergente sector privado e incluso con sectores afines al gobierno cubano. Queremos escuchar todas las opiniones, aspiraciones y propuestas para formarnos una idea más completa de las aspiraciones de los cubanos. Compartimos y defendemos la defensa de los DDHH y nuestro gobierno continuará con esa política”.

A juicio de Malinowski, un clima de distensión favorece la aspiración de estrechar los vínculos entre nuestros pueblos y propiciar un acercamiento mutuo tras medio siglo de distanciamiento y hostilidades. De hecho, en los dos últimos años se han incrementado y diversificado los intercambios entre EE UU y los cubanos, como lo demuestra –por ejemplo– la participación de jóvenes cubanos en los programas de becas en universidades estadounidense

A la pregunta de cómo se veía desde el gobierno estadounidense la insistencia de las autoridades cubanas en difundir a través de su monopolio de prensa una interpretación tergiversada de los temas debatidos en estas reuniones bilaterales, Malinowski respondió que precisamente este encuentro con la prensa independiente era una forma de hacer llegar a los cubanos una información más completa sobre los temas que se discuten entre ambas delegaciones.

Al final del encuentro, el Secretario Adjunto de Estado para la Democracia, Derechos Humanos y Trabajo reconoció la importancia de las opiniones y sugerencias recibidas por la delegación estadounidense desde numerosos sectores de la sociedad cubana. “Sin sus señalamientos y críticas, sin su participación, nuestra agenda para estas reuniones sobre DDHH con el gobierno cubano no serían posibles. Agradecemos los aportes de todos los cubanos. Estamos abiertos a continuar escuchando todas las propuestas, ya sea que vengan desde quienes apoyan el proceso de diálogo o desde sus detractores”.

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