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"Estamos por debajo de Haití", lamenta el escritor cubano Vicente Echerri

Entrevista

"¡Ojalá tuviera la posibilidad de tomarme una píldora y me curase de cubano, porque sería más feliz!"

El escritor cubano Vicente Echerri. / Captura/Fundación Federalismo y Libertad
EUROPA PRESS

23 de agosto 2026 - 08:33

Logroño/El escritor cubano exiliado desde hace casi 47 años Vicente Echerri asegura que "Cuba está en caída libre, hacia el caos, con familias urgidas por el calor y la falta de electricidad, que están durmiendo en las calles, y en las cunetas de las carreteras". En una entrevista con Europa Press con motivo de la publicación de su último trabajo, Raros testigos, que presentó en julio en Logroño, donde vive desde hace cuatro años, lamentó: "Estamos por debajo de Haití".

De igual manera, afirma que le duele "mucho" la situación de su país. "¡Ojalá tuviera la posibilidad de tomarme una píldora y me curase de cubano, porque sería más feliz!", declaró, pero "la realidad es que no", ya que "es como si tuviera una especie de úlcera abierta que no se cicatriza".

"Me hacen mucho daño todas las noticias que me llegan de mi país", asegura el escritor, que manifiesta manifesta ser "muy pesimista", porque "creo que el único remedio posible es una intervención militar de los Estados Unidos, y eso me parece bastante remoto".

"No creo que este en el ánimo de este gaznápiro del señor Trump, ni de nadie en su administración de hacer nada por el estilo, como no lo han hecho en los últimos 60 años"

"No creo que este en el ánimo de este gaznápiro del señor Trump, ni de nadie en su administración de hacer nada por el estilo, como no lo han hecho en los últimos 60 años", añade Echerri.

Por otra parte, y en relación al libro Raros testigos, el autor explicó que está compuesto por "siete semblanzas o retratos de personajes que conocí; algunos que tienen alguna relevancia, como el caso del poeta Heberto Padilla, y otros que son absolutamente oscuros, pero cuyas biografías son en extremo interesantes". "Todos son cubanos, todos tuvieron que exiliar, y todos están muertos, que digamos son tres condiciones que, de alguna manera, le dan un denominador común a este libro, que es como un homenaje póstumo", añadió.

El libro se lo dedica al también escritor Néstor Díaz de Villegas, dice, porque "precisamente porque cuando yo publiqué la primera de estas semblanzas hace más de 20 años, él me dijo, ahí hay un libro". Después, su editor en España, César Sánchez, de Fulgencio Pimentel, "tomó la iniciativa, cuando me encontraba todavía viviendo en Nueva York, hace algo más de cuatro años".

 No obstante, como se quedaba corto para el libro, agregó "otros personajes que me parecían igual de interesantes". El editor quería que añadiera "el caso de Reinaldo Arenas, a quién conocí y traté mucho, pero como era un canalla, que traicionó la amistad que teníamos, no quería darle ninguna posteridad".

Madrid, París, Inglaterra o Estados Unidos, son algunos de los lugares donde ha vivido, como exiliado, Echarri, para acabar de forma "pintoresca" en Logroño

"Todas las demás personas –Alberto Guigou, Germán Puig, Jorge Oliva, Juan Guerra, Manuel Rodríguez de Bustamante, Adrián Montoro y Heberto Padilla–, con sus propias rarezas, que aparecen en este libro son personas que a las que yo recuerdo con gran afecto", relató Echerri. A Padilla, en concreto, afirma haberlo visto en Cuba, pero sin intercambiar "ni una sola palabra estando allí, sino que nos conocimos, y tuvimos una bonita amistad, fuera de la Isla".

Madrid, París, Inglaterra o Estados Unidos, son algunos de los lugares donde ha vivido, como exiliado, Echarri, para acabar de forma "pintoresca" en Logroño, ciudad, refiere, "a la que vine para diez días, y llevo viviendo cuatro años". Para acabar, aquí, Echerri ha explicado que "estaba viviendo en Estados Unidos, y la editorial Renacimiento en España me publicó, en 2020, una novela, con idea de presentarla aquí, si bien por el covid no pude hacerlo hasta 2021".

Aquella presentación corrió a cargo del escritor Antonio Muñoz Molina, y a ella acudió "un amigo cubano, que vivía en Logroño, y que venía a participar en la Feria del Libro". "Éste –ha añadido el escritor– me habló de un amigo poeta y librero de aquí, Alfonso Martínez Galilea, al que convenció para que presentara la novela en Logroño, dos días después de Madrid".

A partir de ahí, "en cuanto puse un pie en Logroño me encantó, y además encontré un grupo maravilloso de personas y hasta el día de hoy me siento absolutamente feliz y muy reafirmado de haber hecho este cambio –de Nueva York a Logroño, donde se mudó definitivamente en 2022–, porque además aquí estoy en el ámbito de mi lengua, ya que yo pienso y escribo en español".

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