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¿Qué necesita Cuba para volver a brillar en el Clásico Mundial de Béisbol?

Béisbol

La privatización del deporte en la Isla, con la inyección de capital que ello significaría, parece la única solución

Durante la fase de grupos, Cuba tuvo el tercer peor average colectivo con .168, solo empeorado por el .167 de Chequia y el .130 de Brasil. / Instagram/Ariel Martínez
Andy Lans

15 de marzo 2026 - 08:51

Matanzas/El equipo de Cuba de béisbol certificó su peor actuación histórica en Clásicos Mundiales al no pasar de la fase de grupos en la edición 2026. El conjunto dirigido por Germán Mesa finalizó en tercer lugar del Grupo A tras arrancar con par de victorias ante Panamá (3-1) y Colombia (7-4) y terminar con derrotas ante Puerto Rico (1-4) y Canadá (2-7), esta última con demasiados errores defensivos en partido clave por la clasificación a cuartos de final. 

Sin duda alguna, la escasez de bateo limitó las posibilidades de victoria de esta novena cubana. Madero en mano, durante la fase de grupos, Cuba tuvo el tercer peor average colectivo con .168, solo empeorado por el .167 de Chequia y el .130 de Brasil. En cuanto al porcentaje de embasado (OBP), los cubanos ocuparon el cuarto peor escaño con .277, por detrás de Israel (.261), Chequia (.230) y Brasil (.217), y para rematar, junto a los checos, fueron los terceros que más se poncharon con 41 outs por la vía de los strikes, cifra negativa en la que Gran Bretaña (44) y Brasil (50) coparon los primeros puestos.

Ante este panorama, en el que Cuba tocó fondo en el máximo escenario del béisbol de selecciones, se necesitan una serie de reformas a la hora de conformar el representativo de las Cuatro Letras al próximo Clásico Mundial.

Un primer paso sería eliminar restricciones políticas internas que impidan acceder a los mejores peloteros disponibles

Un primer paso sería eliminar restricciones políticas internas que impidan acceder a los mejores peloteros disponibles. Si bien Cuba ya convoca peloteros del sistema de Grandes Ligas norteamericanas, todavía persiste la reticencia a reinsertar jugadores que hayan escapado de delegaciones deportivas en el extranjero, como Lourdes Gurriel hijo, José Iglesias, Aroldis Chapman, entre otros. Además, tampoco se cuenta con exponentes nacidos fuera de Cuba de ascendencia cubana que estén en disposición de representar a la Mayor de las Antillas. Ese fue el caso del cubanoamericano Zach Neto, cuyo padre manifestó a nuestro medio su deseo de jugar el Clásico por Cuba, pero no se le permitió. En cuanto a los atletas que abandonaron contratos bajo el control de la autoridad deportiva de la isla, tampoco hay garantía de que todos sean readmitidos, porque si bien se le permitió a Yariel Rodríguez volver a lanzar en un Clásico tras abandonar su contrato con Dragones de Chunichi en la Liga Japonesa, nunca se aclaró si a otros beisbolistas en su situación como Oscar Colás o JulIo Pablo Martínez se les permitiría volver a lucir el uniforme de las Cuatro Letras.

La experiencia al máximo nivel de Major League Baseball (MLB) no solo se necesita en los peloteros, también en el cuerpo técnico. Contar con coaches conocedores de la pelota organizada estadounidense es vital para apuntalar el proyecto de equipo y que las máximas figuras se embullen a formar parte. Cuba necesita, sobre todo, nombrar un gerente general que pueda moverse en Estados Unidos, que pueda negociar la disponibilidad de cada jugador con las organizaciones y verse cara a cara con las hipotéticas estrellas de un futuro plantel. En ese sentido, quizá sea necesario tomar experiencias de otras potencias beisboleras del Caribe. 

Por último y no menos importante, es fundamental recuperar la fortaleza del campeonato local de béisbol. En 2006, Cuba fue capaz de obtener el subcampeonato del Clásico Mundial jugando solo con peloteros de su Serie Nacional. Sin embargo, con el paso del tiempo, el éxodo masivo sufrido por el país, su descenso en todas las ramas de la economía y su debacle político-social incidieron en el decrecimiento del entramado deportivo estatal. Los fondos gubernamentales han perdido capacidad para sustentar la formación de atletas de alto rendimiento y hacer un espectáculo de los torneos domésticos.

Durante casi siete décadas, desde la llegada del castrismo al poder, el deporte cubano ha sufrido una intromisión desmedida del gobierno para su propaganda y ha sido despojado del profesionalismo. A día de hoy, la privatización del deporte en Cuba, con la inyección de capital que ello significaría, parece la única solución para que pasiones nacionales como el béisbol no mueran en la dejadez. Y quizá para rectificar los tabúes que persisten en nuestro deporte, haya que rectificar el sistema político que les dio origen.

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