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Ferapth, un rapero francés por la libertad de Cuba

Entrevista

Dedica una canción a Anna Bensi y su madre: "Me conmueven su valentía y su voluntad de dar testimonio de una realidad que contradice el discurso oficial"

El rapero francés Ferapth (a la derecha) y su amiga Yenny, en La Habana. / Cortesía/14ymedio
14ymedio

31 de octubre 2026 - 08:12

Madrid/“Entre muros grises que se derrumban, un sueño se despierta, el corazón del pueblo late bajo estrellas que vigilan”. Con estas palabras, cantadas en francés, arranca Libertad, la primera de las canciones que el rapero Ferapth –Fabrice Garnier es su nombre real– dedicó a Cuba, el pasado mayo. Hace unas semanas, estrenó otro tema, Un teléfono no es un arma, dedicado a la influencer Anna Sofía Benítez, alias Anna Bensi, y a su madre, Caridad Silvente, condenadas a dos años de “limitación de libertad” por haber filmado a un policía que les llevó una citación.

Ambas canciones forman parte de su proyecto La Isla Rota, que combina la música con un libro, y que partió de sus viajes a Cuba, el primero de ellos, hace apenas tres años. Su objetivo es “dar a conocer una realidad de la que a veces se habla demasiado poco o que se presenta de manera incompleta”. ¿Quién es este exótico artista, crecido en la banlieue de París, en el seno de una familia humilde, boxeador y a contracorriente de su ecosistema? Él mismo responde a este diario vía e-mail.

PREGUNTA. ¿Por qué ha dedicado una canción a Anna Bensi y a su madre?

RESPUESTA. Llevaba un tiempo siguiendo los vídeos de Anna Bensi. Me conmovían su valentía y su voluntad de dar testimonio de una realidad que, a mi juicio, contradice el discurso oficial y la doctrina del régimen cubano. Cuando supe que había sido citada por las autoridades, sentí una profunda indignación. Al enterarme de su condena, pensé que no podía permanecer en silencio. Decidí mostrarles mi apoyo a través de la música.

No puedo resolver su situación por mí solo, pero puedo utilizar mi música para dar a conocer su historia y recordar que la libertad de expresión es un derecho fundamental

Más allá de su situación personal, también quería apoyar a todas aquellas personas que se atreven a expresarse, tanto desde Cuba como desde el extranjero. Quienes alzan la voz desde fuera también pueden exponer a sus familiares que permanecen en la Isla a presiones o represalias. Es un aspecto que me afecta especialmente. No puedo resolver su situación por mí solo, pero puedo utilizar mi música para dar a conocer su historia y recordar que la libertad de expresión es un derecho fundamental.

P. ¿De dónde viene su interés repentino por Cuba?

R. No hablaría de un interés repentino, sino más bien de una historia que se ha ido construyendo a lo largo de mis viajes y de mis encuentros. Mi primera estancia en Cuba, en diciembre de 2023, me permitió descubrir un país que acabaría ocupando un lugar importante en mi vida. Al principio, llegué con mi mirada de francés, mis ideas y mis expectativas. Pero cuando descubres un país desde dentro, conoces a sus habitantes, compartes momentos con ellos y observas su vida cotidiana, las cosas se vuelven mucho más concretas. Me marcó el contraste entre la calidez humana de los cubanos y las dificultades a las que se enfrentan. Poco a poco, empecé a interesarme más por su realidad, su libertad y su futuro.

Soy rapero. Siempre he considerado que la música puede servir para contar lo que uno ve, lo que siente y lo que considera injusto. Desde el momento en que Cuba empezó a ocupar un lugar tan importante en mi vida, me pareció natural hablar de ella en mis canciones.

P. ¿Es consciente del carácter excepcional de su compromiso como rapero europeo que apoya a la oposición al régimen castrista? ¿Cómo ha llegado hasta aquí? ¿Su público recibe bien este compromiso? ¿Tiene la sensación de que su voz es escuchada?

R. Entiendo que este compromiso pueda sorprender. Pero no me desperté una mañana y decidí convertirme en un rapero comprometido con Cuba. Es algo que se ha desarrollado de forma natural a lo largo de mis experiencias. Me opongo al sistema castrista porque defiendo la libertad, la dignidad humana y la libertad de expresión. No considero que estos valores deban depender de la nacionalidad de una persona o del país en el que viva.

Ferapth en el gimnasio de boxeo Rafael Trejo, de La Habana. / Cortesía/14ymedio

El rap siempre me ha permitido expresar lo que pienso sin tener que encajar en un molde. No quiero cambiar mi discurso para gustarle a todo el mundo. Eso no significa que busque la confrontación a toda costa, sino que quiero ser coherente con mis convicciones.

Mi público es, ante todo, el de un rapero independiente. No todo el mundo comparte necesariamente mi postura y no espero conseguir la unanimidad. Pero prefiero defender algo en lo que creo profundamente antes que guardar silencio por miedo a desagradar.

P. Durante su primer viaje a Cuba, ¿qué esperaba encontrar?

R. Viajé a Cuba con ganas de descubrir el país y vivir una experiencia diferente de mi vida cotidiana en Francia. No llegué con la idea de realizar una investigación política ni con la pretensión de comprender inmediatamente cómo funciona la sociedad cubana. Quería descubrir la Isla, conocer a sus habitantes y vivir la experiencia por mí mismo. Mi estancia estaba relacionada, entre otras cosas, con el boxeo. Después de más de siete años en el Stade Troyen [el club de boxeo de la ciudad francesa de Troyes], quería volver a practicar esta disciplina en un entorno diferente. Pero un viaje nunca se limita a la razón por la que uno decide emprenderlo.

P. ¿Y qué descubrió? 

R. Descubrí un país mucho más complejo que la imagen que podemos tener de él desde Francia. Conocí a personas que, a pesar de las dificultades, conservan su sonrisa, su dignidad y una increíble capacidad para compartir lo que tienen, incluso cuando disponen de muy poco. Pero también comprendí que no debemos confundir esa fortaleza humana con la ausencia de sufrimiento. Que la gente siga riendo, cantando y viviendo no significa que todo vaya bien.

Descubrí una sociedad en la que la vida cotidiana puede ser difícil y donde las aspiraciones individuales no siempre se corresponden con lo que imaginamos desde el extranjero.

Me opongo al sistema castrista porque defiendo la libertad, la dignidad humana y la libertad de expresión

No quiero afirmar que unos cuantos viajes basten para comprender toda la realidad cubana. Sería pretencioso. Pero sí me han permitido superar algunas ideas preconcebidas y mirar las cosas de otra manera. Precisamente, lo que me conmovió fue ese contraste: por un lado, un pueblo con una enorme riqueza humana; por otro, unas dificultades que plantean profundas preguntas sobre las condiciones de vida y la libertad.

P. Ha regresado varias veces. ¿Cómo han evolucionado las cosas a lo largo de sus estancias?

R. Cada estancia me ha permitido profundizar en mi conocimiento del país y dejar un poco más atrás la mirada de un simple visitante. Durante mi primer viaje, estaba descubriéndolo todo. Después, los encuentros, los vínculos humanos y el hecho de volver a determinados lugares me permitieron comprender mejor algunas situaciones. No se mira un país de la misma manera cuando regresas y empiezas a tener tus propias referencias.

Conocí especialmente La Habana y lugares cercanos de la capital, como Guanabo y Campo Florido. Estos lugares y las personas que conocí allí han contribuido a construir mi visión de la Isla.

Sin embargo, prefiero ser prudente cuando se trata de hablar de la evolución general de Cuba. No puedo pretender evaluar la situación de todo un país basándome en mis experiencias personales. Lo que sí puedo hacer es dar testimonio de lo que he visto, de lo que he sentido y de las dificultades que he podido conocer a través de las personas con las que me he encontrado.

Cuanto más descubría Cuba, más comprendía que detrás de las imágenes turísticas, los paisajes y la música había realidades humanas que resultaba imposible ignorar.

Estas estancias reforzaron, sobre todo, mi deseo de contar esa otra faceta de la Isla, sin pretender hablar en nombre de quienes viven allí.

Aquel gesto me conmovió. Representa esa generosidad que he encontrado en Cuba: dar algo a otra persona incluso cuando uno mismo no posee gran cosa

P. Tuvo una relación sentimental con una cubana. ¿Fue ella quien le permitió descubrir la realidad del país? ¿Le acompañó a Francia?

R. Esta relación formó parte de mi historia personal y de mi vínculo con Cuba. Pero no quisiera reducir mi descubrimiento del país a una historia sentimental. Fue el conjunto de mi experiencia lo que me llevó a interesarme por Cuba: los viajes, los encuentros, las conversaciones y las situaciones a las que me enfrenté. Una relación personal puede, evidentemente, abrir puertas y permitir comprender determinadas realidades de una manera más íntima. Pudimos comparar nuestras vidas de una manera concreta. Fui a su casa, en Campo Florido, donde descubrí otra realidad y conocí a su familia.

P. ¿Qué es lo que más le ha impresionado de Cuba? ¿Tiene alguna anécdota especial?

R. A veces son los gestos más sencillos los que más nos marcan. Pienso especialmente en mi amiga Yenny, que trabajaba en el hotel donde me alojaba. Durante mi primer viaje, me prestó su adaptador eléctrico para que pudiera cargar mi teléfono durante la estancia. Lo que más me llamó la atención fue que ella no tenía otro para sí misma. En aquel momento, yo todavía era un viajero más, con quien aún no había establecido verdaderos vínculos de amistad.

Aquel gesto me conmovió. Representa esa generosidad que he encontrado en Cuba: dar algo a otra persona incluso cuando uno mismo no posee gran cosa. Son momentos sencillos, pero permanecen grabados en la memoria. Eso es también lo que me lleva a no hablar de Cuba únicamente desde la política. Detrás de los debates y las diferencias ideológicas hay personas, familias y vidas cotidianas.

P. ¿Vive de la música o realiza algún otro trabajo?

R. No vivo de la música. Soy un artista independiente y financio mis propios proyectos. Eso significa que tengo que trabajar en paralelo para poder grabar mis canciones, producir mis videoclips y desarrollar mis ideas.

Mi trayectoria profesional es bastante variada. Serví cinco años en el Ejército de Tierra francés como paracaidista. Después trabajé durante diez años en el sector de los gimnasios, primero como empleado y posteriormente como responsable. También fui responsable de estancias vacacionales para personas con discapacidad y encargado de una tienda.

Actualmente trabajo en el sector de la seguridad como portero de discoteca. Mi función consiste en vigilar el interior del establecimiento, prevenir incidentes y resolver conflictos

Actualmente trabajo en el sector de la seguridad como portero de discoteca. Mi función consiste en vigilar el interior del establecimiento, prevenir incidentes, resolver conflictos cuando surgen y sacar del local a las personas que perturban el desarrollo de la noche.

Es un trabajo que exige rigor, sangre fría, diplomacia y capacidad para intervenir cuando es necesario. Ese equilibrio es lo que me gusta.

No considero que estas actividades sean incompatibles con mi trayectoria artística. Al contrario, forman parte de mi vida y de mi experiencia. Ser independiente también significa asumir las limitaciones económicas de los proyectos y encontrar la manera de llevarlos a cabo sin esperar a que una estructura decida darte una oportunidad.

P. ¿Puede hablarnos de su infancia y de su familia? ¿Quiénes eran sus padres? ¿Tenían algún compromiso político?

R. Crecí en Seine-et-Marne, en las afueras de París, en un pequeño barrio llamado Les Fours-à-Chaux. Como ocurría en muchos barrios de aquella época, a veces el ambiente podía ser violento. Sin embargo, allí encontré mis referencias y no siento que haya tenido una infancia infeliz o especialmente difícil. La escritura ocupó muy pronto un lugar importante en mi vida. Al principio escribía historias fantásticas, libros que nunca imaginé que algún día podría publicar. Era una forma de evadirme, imaginar otros universos y crear algo que me perteneciera. Después, el rap fue ganando terreno progresivamente.

Mis padres se divorciaron cuando yo todavía era muy pequeño. Mi madre trabajaba en la SNCF, la compañía ferroviaria francesa. Falleció hace ya algún tiempo. Mi padre era pintor de edificios y actualmente está jubilado.

Mi compromiso actual no procede de una tradición política familiar: se ha construido a lo largo de mi trayectoria, de mis experiencias y de mis convicciones

Mis padres no estaban vinculados a ningún partido político. De hecho, en casa hablábamos bastante poco de política. Por tanto, mi compromiso actual no procede de una tradición política familiar: se ha construido a lo largo de mi trayectoria, de mis experiencias y de mis convicciones personales.

Mirando atrás, creo que la escritura me ayudó a canalizar mi energía y a encontrar mi propio camino. El rap se convirtió en una forma de expresión, pero también en una manera de contar el mundo tal como lo percibo.

P. ¿Por qué utiliza el nombre Xhaka Drenica para identificarse?

R. Mi seudónimo está relacionado con mi apego a Kosovo y Albania, dos países que me han aportado mucho en la vida y que ocupan un lugar importante en mi corazón. Ese vínculo sigue presente hoy. No considero que mi identidad artística deba limitarse a un solo lugar o a una única cultura. Los encuentros y las experiencias que vivimos pueden marcarnos profundamente, y eso también alimenta nuestra sensibilidad.

El nombre Xhaka Drenica es una forma de mantener vivo ese vínculo con Albania. Representa un apego que sigue siendo importante para mí. No obstante, en el marco de este proyecto, prefiero centrarme en Cuba, su pueblo, su historia y su aspiración a la libertad. Es el tema que me mueve actualmente y al que quiero dar todo el espacio que merece.

P. ¿Cuál es su opinión sobre la situación actual en Francia y las manifestaciones de las últimas semanas?

R. La situación en Francia me preocupa y creo que las próximas elecciones serán cruciales para el futuro del país. En cuanto a las movilizaciones que comenzaron el 21 de septiembre, especialmente los bloqueos de algunos centros educativos en la región de París, puedo entender que haya personas que quieran expresar sus reivindicaciones y hacer oír sus preocupaciones. El derecho a manifestarse y defender las propias ideas es legítimo.

Sin embargo, no respaldo la magnitud que han alcanzado algunas acciones ni los incidentes que las acompañan. A mi juicio, existe una diferencia fundamental entre movilizarse para defender unas reivindicaciones y cometer actos como destruir bienes, incendiar vehículos o aprovechar el desorden para robar en tiendas.

En términos más generales, creo que Francia atraviesa un período preocupante, marcado por importantes tensiones políticas y sociales

También tengo la impresión de que algunas reivindicaciones han sido instrumentalizadas por determinadas corrientes políticas, especialmente por la extrema izquierda y el Partido Comunista Francés. Esta es mi interpretación de la situación, y creo que hay que distinguir entre quienes se manifiestan por motivos sinceros y quienes aprovechan estas concentraciones para perseguir otros objetivos.

En términos más generales, creo que Francia atraviesa un período preocupante, marcado por importantes tensiones políticas y sociales. Temo que las divisiones se agraven si no conseguimos recuperar un mayor diálogo y estabilidad. Me preocupa una escalada de las tensiones que podría llegar a ser muy grave.

Mi compromiso con la libertad en Cuba no me impide mantener una mirada crítica sobre mi propio país. Al contrario, creo que los mismos principios deben aplicarse en todas partes: la libertad, el respeto a las personas, la posibilidad de expresarse y el derecho a vivir dignamente. No quiero defender la libertad únicamente cuando se trata de un país lejano. Si alzo la voz por Cuba, es porque considero que estos valores son universales.

P. ¿Qué respondería a quienes consideran que un artista extranjero no debería intervenir en los asuntos internos de Cuba?

R. Puedo comprender perfectamente esa reserva. Precisamente por eso, nunca pretenderé hablar en nombre de los cubanos ni poseer la verdad absoluta sobre su país. Doy testimonio de mi experiencia, de lo que he visto, de lo que he vivido y de lo que me han contado algunas de las personas que he conocido allí. Sé que unos cuantos viajes no bastan para comprender todas las realidades de una sociedad, y respeto a quienes consideran que un extranjero debe ser prudente cuando habla de otro país. Pero respetar esa reserva no significa que deba renunciar a mis convicciones. Seguiré defendiendo lo que considero justo, especialmente la libertad de expresión y la dignidad humana.

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