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El cierre de El Cabildo, ahora reabierto, fue "un momento terrible"

El artista lírico Ulises Aquino regresa con su local cultural, junto al río Almendares, tras cinco años de clausura

Ulises Aquino estrena con cinco semanas de funciones con la obra 'Hatuey' y después repondrá '1959'. (14ymedio)
Reinaldo Escobar

06 de abril 2017 - 14:29

La Habana/De niño, Ulises Aquino creció en una zona marginal del barrio habanero de Luyanó. Allí adquirió cierto dejo de guapería que aún debe controlar. Nunca llegó a graduarse como licenciado en Economía de la Industria pero se formó como cantante junto a su padre, uno de los fundadores del Teatro Lírico y el más severo de sus críticos.

Cerca de cumplir 54 años, el artista siente que ha cantado lo que ambiciona cualquier barítono, El Barbero de Sevilla y Rigoletto; ha compartido escenario con Montserrat Caballé y Plácido Domingo,y fue dirigido por Emilio Sagi y otros grandes maestros.

Sin embargo, a Ulises Aquino se le reconoce sobre todo como el fundador de la compañía Ópera de la Calle que creó en abril de 2006. Hace un lustro, el cierre intempestivo del local El Cabildo, donde se presentaba la agrupación, lo colocó en el centro de los focos informativos. Hoy conversa con 14ymedio sobre sus planes y la reapertura de este espacio cerca del río Almendares.

Pregunta. ¿Qué lo llevó a aventurarse en ese proyecto?

Respuesta. Esa idea surgió como fruto de mis contradicciones estéticas con la forma en que se venía haciendo el teatro lírico en Cuba. Me dolía ver como cada día se iba perdiendo más público del género. Se estaba perdiendo el rol principal del artista, que es ser un comunicador. No tenía claro qué era lo que había que hacer, pero sabía que había que hacer algo.

"Esa idea surgió como fruto de mis contradicciones estéticas con la forma en que se venía haciendo el teatro lírico en Cuba. Me dolía ver como cada día se iba perdiendo más público del género"

P. La ópera es un género muy caro y más en la compleja situación económica del país. ¿Eso amilanó a Ulises Aquino?.

R. Las nuevas tecnologías estaban ahí avisando de que este proyecto se podía hacer sin realizar grandes inversiones. Una de las condiciones que se me impuso fue que no podía reclutar a nadie de las plantillas oficiales de las instituciones ya establecidas. No me quedó más remedio que hacer miles de audiciones y escoger a gente muy talentosa que en su momento no habían tenido la oportunidad de recibir una formación académica. Empezamos con menos de 50 personas vinculadas al proyecto y hoy somos unos 120. Pasada más de una década ya contamos con muchos graduados de nivel superior en nuestras escuelas de arte.

P. Muchas personas vaticinaron que Ópera de la Calle duraría si acaso seis meses y este 28 de abril estará cumpliendo once años. ¿Le sorprende el resultado?

R. El año pasado hicimos 130 presentaciones y en lo que va de 2017 ya hemos hecho 40. Debo confesar que desde el principio fue una sorpresa la positiva reacción del público nacional y más aún la acogida que tuvimos en nuestra primera gira internacional cuando en Cartagena de Indias hicimos el estreno mundial de la obra Benkos del compositor Jorge Emilio Fajul que es la historia de un príncipe africano que fundó un territorio libre en el palenque de La Matuna.

P. En el año 2010 usted abrió El Cabildo, un espacio cultural próximo a la orilla oeste del río Almendares. Su cierre, por las autoridades, generó conmoción. ¿Cómo ha sido posible su reapertura?

R. Estuvimos construyendo El Cabildo durante casi cuatro años. Duró abierto un año y ocho meses. Un día de 2012 lo mandaron a cerrar y estuvo cinco años sin poder usarse, pero nunca lo abandonamos. Hace menos de dos meses logramos reabrirlo.

"Estuvimos construyendo El Cabildo durante casi cuatro años. Duró abierto un año y ocho meses. Un día de 2012 lo mandaron a cerrar y estuvo cinco años sin poder usarse, pero nunca lo abandonamos"

Habíamos encontrado un lugar donde se podía mostrar lo que hacíamos y lo que hacían otros a quienes les brindamos nuestro espacio. Fue una gran experiencia que logró un lleno total de un público sano y habitual.

Ser pionero en algo siempre tiene sus consecuencias. Hubo grandes errores de interpretación en relación a lo que nosotros pretendíamos. El cierre de El Cabildo es un capítulo que difícilmente se pueda borrar de mi memoria. Fueron momentos terribles. Me había lanzado en ese proyecto pensando que le estaba haciendo un bien a la patria y no todo el mundo lo entendió así. Pero ya es un asunto superado.

Nunca nos abandonó la fe de que algún día se entendiera la misión de El Cabildo, que en definitiva se pensó como un centro cultural a donde podían acudir los niños, donde podríamos sacar a los jóvenes de la letanía diaria, de la monotonía de no saber qué hacer. Un espacio no solo para la ópera sino para el canto en general, para las artes plásticas.

P. ¿Cuál es la diferencia entre el actual Cabildo y aquel que se cerró en 2012?

R. La principal diferencia es que ahora la compañía Ópera de la Calle tiene un teatro a su disposición, que es el Arenal, un edificio patrimonial por su arquitectura art déco donde podemos manejar mucho mejor algunos elementos que se vuelven más complejos en un espacio al aire libre. Allí nos estrenamos con cinco semanas de funciones con la obra Hatuey y ahora nos preparamos para reponer 1959 que es un espectáculo al que hemos insertado nuevas escenas.

De manera que El Cabildo se irá convirtiendo en un espacio para la comunicación pública de Ópera de la Calle donde los solistas tendrán la oportunidad de presentarse con su propio repertorio y darle también oportunidad a otros artistas vinculados a esta experiencia. De momento abre de jueves a domingo a partir de las 6 de la tarde. Sus actividades principales terminan alrededor de las 10 de la noche y luego queda a la disposición de los asistentes El Ranchón, que antes era abierto y hoy está cerrado y climatizado, un área donde la gente puede pasar el tiempo, cantar y bailar.

"De momento abre de jueves a domingo a partir de las 6 de la tarde. Sus actividades principales terminan alrededor de las 10 de la noche y luego queda a la disposición de los asistentes El Ranchón"

P. ¿Cómo combina Ópera de la Calle su independencia con la peculiaridad de estar bajo el control del Ministerio de Cultura?

R. Esta es una agrupación del Ministerio de Cultura que tiene la fortuna de gozar de una gran independencia. Tengo que decir que el apoyo de esa institución a través del Centro de Teatro de La Habana ha sido determinante. Sin ese apoyo y sin el del pueblo no hubiéramos podido sobrevivir.

P. ¿Se siente satisfecho?

R. Ya las nuevas generaciones que han salido de Ópera de la Calle no solo tienen mejor formación que la mía, sino que están más convencidos que yo de la estética que he venido defendiendo.

No hice esta compañía para encumbrar mi nombre sino para realizarme como comunicador y como artista. Pienso seguir, porque no creo que me jubilen tan pronto. El éxito de una agrupación como la nuestra es nunca creer que ya se está consagrada y que ha cumplido su cometido.

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