Artemis II regresa con éxito tras orbitar la Luna y abre la puerta a nuevas misiones de la NASA
Artemis II
La cápsula Orión amerizó en el Pacífico con sus cuatro astronautas a bordo después de diez días de misión, en el primer vuelo tripulado a la órbita lunar desde 1972
Miami/La misión Artemis II terminó este viernes con éxito y devolvió a la Tierra a los cuatro astronautas que viajaron alrededor de la Luna, en el primer vuelo tripulado a la órbita lunar desde el fin del programa Apolo. La cápsula Orión amerizó en aguas del Pacífico, frente a la costa de San Diego, California, y sus ocupantes salieron en aparente buen estado, entre aplausos en el centro de control de Houston.
“Estados Unidos ha vuelto a enviar astronautas a la Luna y traerlos de regreso a salvo”, declaró tras el amerizaje Jared Isaacman, administrador de la NASA, al resumir el valor simbólico y técnico de una misión que sirve como ensayo general para las próximas etapas del programa Artemis.
La travesía comenzó el 1 de abril con el despegue del cohete SLS desde Cabo Cañaveral, en Florida. Cuatro días después, la tripulación llegó a la órbita lunar y completó una serie de maniobras, pruebas y observaciones durante una misión de diez días que, según la NASA, transcurrió sin incidentes graves.
Los astronautas de Artemis II fueron Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen. La agencia destacó que se trata de la tripulación más diversa enviada hasta ahora a las inmediaciones de la Luna. El buen tiempo acompañó tanto la salida como el regreso, una condición clave para la operación de amerizaje y rescate.
Artemis II superó el récord de distancia alcanzado por la misión Apolo 13 en 1970 al alejarse 406.771 kilómetros de la Tierra
Antes de abrir la cápsula, un equipo de buzos se acercó a Orión para comprobar que el aire y el agua alrededor de la nave no representaran ningún peligro. Solo después de esa evaluación comenzó la salida de los astronautas y su traslado a una plataforma inflable, en una maniobra coordinada por personal de la NASA y fuerzas armadas de Estados Unidos.
Desde allí estaba previsto su traslado en helicóptero a un buque de apoyo, donde debían someterse a las primeras revisiones médicas antes de regresar a tierra para exámenes adicionales.
Más allá del impacto político y mediático, la misión deja una larga lista de datos técnicos y marcas históricas. Artemis II superó el récord de distancia alcanzado por la misión Apolo 13 en 1970 al alejarse 406.771 kilómetros de la Tierra. También probó por primera vez el sistema de soporte vital humano de la nave Orión en un vuelo alrededor de la cara oculta de la Luna.
Ese paso incluyó un apagón de comunicaciones de unos 40 minutos, un momento esperado por los ingenieros, pero siempre delicado en una misión tripulada. La tripulación también presenció un eclipse de más de 50 minutos, que aprovechó para realizar observaciones adicionales.
La NASA deberá analizar ahora una gran cantidad de imágenes, datos y observaciones recogidos durante el vuelo. Ese material servirá para ajustar las próximas misiones del programa Artemis, con el que Washington busca volver a poner humanos sobre la superficie lunar y sostener una presencia más estable en el satélite.
Entre los momentos más comentados del viaje hubo espacio tanto para lo emotivo como para lo incómodo. Wiseman vivió uno de los episodios más personales cuando sus compañeros bautizaron como “Carroll” un cráter lunar observado durante la misión, en homenaje a su esposa fallecida.
También hubo escenas más ligeras, como un frasco de Nutella flotando en una transmisión en vivo, y otras menos agradables, como problemas con el inodoro y malos olores dentro de la cápsula, inconvenientes menores que no alteraron el cumplimiento de la misión, pero que recordaron las limitaciones del vuelo espacial.
El regreso a la Tierra era uno de los momentos más delicados. Orión entró en la atmósfera a cerca de 40.000 kilómetros por hora y soportó temperaturas extremas causadas por la fricción, estimadas entre 1.650 y 2.760 grados centígrados. La nave también enfrentó una desaceleración de hasta cuatro veces la fuerza de gravedad.
Era, además, la primera prueba con tripulación del escudo térmico de Artemis II, uno de los elementos clave para validar la seguridad de futuras misiones. Según la NASA, ese blindaje funcionó como estaba previsto y protegió a los astronautas durante la reentrada.
Isaacman celebró el resultado en el lugar del rescate y defendió el sentido estratégico del programa. “Estamos regresando a la Luna. Lo hacemos para quedarnos”, dijo. Según explicó, la idea es dominar las operaciones en la superficie lunar para preparar, más adelante, una misión a Marte.
El presidente Donald Trump también felicitó a la tripulación tras el aterrizaje. En un mensaje publicado en Truth Social, afirmó que el viaje había sido “espectacular”, calificó de “perfecto” el regreso y aseguró que su Gobierno seguirá impulsando la exploración espacial. “Lo haremos de nuevo y luego, siguiente paso, Marte”, escribió.
En Houston, responsables de la NASA insistieron en que el éxito de Artemis II no elimina las dificultades que vienen. El administrador asociado Amit Kshatriya destacó el trabajo de ingenieros, técnicos, controladores de vuelo y equipos de recuperación, y recordó que lo conseguido ahora es solo un paso dentro de un plan más ambicioso.
“El camino hacia la superficie lunar sigue abierto”, afirmó. Pero añadió una advertencia: “El trabajo que queda por delante es mayor que el que ya se ha realizado”.
Con Artemis II, Estados Unidos cierra una misión de alto valor simbólico, tecnológico y político. Más de medio siglo después del Apolo, la Luna vuelve a ocupar un lugar central en la carrera espacial. La diferencia es que esta vez la NASA no habla solo de regresar, sino de quedarse.