Dos cubanos al servicio de Rusia reclutan agentes para cometer actos terroristas en países europeos
investigación
Un maestro de baile originario de Camagüey contrató a latinoamericanos para atentar contra un centro comercial en Polonia, una tienda de Ikea en Lituania y centros logísticos en Alemania y Rumania
Madrid/El camagueyano Oemis Romagoza Durruthy residía en Rusia desde hace siete años. Allí se había casado, en 2022, con una mujer rusa con la que compartía dos hijos, y allí daba clases de baile, en la ciudad de Petrozavodsk. Salsa, bachata y todo tipo de ritmos latinos. Tras esa amable imagen se esconde “Dios”, sobre quien Lituania ha interpuesto una orden de busca y captura internacional por reclutar a personas para perpetrar ataques incendiarios y actos de sabotaje en al menos cuatro países de la Unión Europea.
La información es fruto de una investigación realizada por cuatro canales europeos de televisión –Alemania (Deutsche Welle), España (RTVE), Lituania (LRT) y República Checa (CT)–, que ha sacado a la luz la identidad del principal líder de esta red que aprovechaba la vulnerabilidad de varios latinoamericanos para cometer ataques por toda Europa.
Los medios se basaron en documentos judiciales, declaraciones oficiales, entrevistas con personas cercanas a la trama, publicaciones en redes y filtraciones para averigüar quién estaba al frente de la operación. RTVE cita a un segundo cubano con posición de liderazgo en la trama: Alexeis Pecora, que operaba desde San Petersburgo.
“Dios” era el nombre empleado por Romagoza Durruthy en redes sociales. El camagüeyano ofrecía trabajo mediante distintos mensajes en Telegram, uno de ellos en un grupo de cubanos en Rusia: "A los interesados en solicitar, enviar currículum, número de teléfono y pasaporte", decía. En otro, específico para latinos, prometía unos 1.300 euros por operación realizada: "Buscando personas con experiencia militar en monitoreo, inteligencia, logística y maniobras tácticas".
En estos momentos, al menos nueve de estos “agentes desechables”–como los han denominado los medios– están detenidos, dos de ellos cumpliendo ya penas de seis y ocho años por intento de sabotaje y terrorismo, mientras el resto están a la espera de juicio. Uno de ellos es Luis Alfonso Murillo Diosa, un colombiano que conoció a “Dios” cuando tenía 34 años. Originario de una zona rural cafetalera, las malas cosechas arruinaron a su familia y lo forzaron a buscar otro trabajo. Se alistó en el Ejército, donde combatió seis años, hasta 2015, cuando lo abandonó para dedicarse a cualquier cosa que surgiera.
En 2024 comenzó a buscar información para unirse a las filas ucranianas, que ofrecían dinero a los combatientes extranjeros, pero se cruzó con el cubano, que le convenció para que formara parte de sus “misiones especiales”. Murillo aceptó y “Dios” le consiguió los billetes de avión, el alojamiento y el transporte, aunque nunca se conocieron personalmente.
Según revelan los documentos judiciales, Murillo llegó a Bucarest en julio de 2024 y Dios le envió una imagen satelital de una instalación de reciclaje y un pozo de petróleo en las que debía provocar un incendio después de haberlas vigilado durante días. La operación naufragó y el colombiano fue detenido mientras rondaba la instalación. De nada sirvió que se proclamara inocente ante un tribunal y dijera que solo quería ir a Ucrania: en 2025, Murillo fue condenado a seis años de prisión por intento de sabotaje.
Los agentes desechables son captados online y no tienen muy claro para quién trabajan. "A menudo son personas vulnerables las que están siendo atacadas", dijo a DW Daniela Richterova, profesora asociada de Estudios de Inteligencia en el King's College de Londres. "Las personas vulnerables que necesitan dinero están dispuestas a viajar y a no hacer muchas preguntas", añade.
Keir Giles, que investiga el conflicto entre Kiev y Moscú, dijo a los reporteros que este tipo de personal ha sido utilizado por Rusia de manera recurrente desde que los Gobiernos de la Unión Europea expulsaron a sus diplomáticos que espiaban para el Kremlin. "Eso dejó una brecha en la capacidad de Rusia, y les tomó tiempo encontrar este nuevo medio de reclutar personas al azar para llevar a cabo ataques a veces aparentemente aleatorios", dijo.
"Las personas vulnerables que necesitan dinero están dispuestas a viajar y a no hacer muchas preguntas", añade
Entre los casos que recopila la investigación están el incendio de un centro comercial en Polonia, y de una tienda de Ikea en Lituania, además de la entrega de paquetes incendiarios en centros logísticos de distintos países. También se les atribuye la responsabilidad del envío de un dron con material explosivo que fue hallado junto a un avión de carga ucraniano en Leipzig el pasado agosto y que ha provocado una crisis diplomática entre Alemania y Rusia.
DW atribuye a la red de Dios ataques incendiarios también contra dos negocios de construcción en Polonia, un garaje de autobuses en República Checa, una instalación de reciclaje en Rumanía y equipos destinados a Ucrania producidos por una empresa en Lituania. Todos ellos se hicieron en el lapso de cuatro meses y uno de ellos fue denunciado públicamente por Lituania en enero de este año, una noticia de la que se hizo eco 14ymedio, por haber al menos dos cubanos involucrados, según la fiscalía del país báltico.
Alexeis Pecora está precisamente detrás de la logística de este caso. A Andrés Felipe Díaz Rivas, detenido por esa causa, le pagó taxis entre Vilna y Siauliai y le proporcionó una imagen satelital con las entradas, salidas y rutas de huida.
Tanto él como Romagoza siguen presuntamente en Rusia. Aunque no hay confirmadas más actividades de la red de este último desde septiembre de 2024, agentes como los que reclutaban siguen realizando acciones de desestabilización por Europa.
"Parece que todavía hay personas que son lo suficientemente ingenuas o realmente hambrientos de dinero y motivados por recompensas monetarias por este tipo de actividades", subrayó Daniela Richterova.