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Lacalle Pou, investido presidente de Uruguay bajo la consigna del cambio político

Beatriz Argimón, una feminista convertida en primera vicepresidenta electa

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, y la vicepresidenta Beatriz Argimón, saludan a asistentes desde el balcón del Palacio Artigas. (EFE/ Sebastiao Moreira)
Concepción M. Moreno

02 de marzo 2020 - 10:34

Montevideo/(EFE).- El centroderechista Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional (PN), fue investido como presidente de Uruguay este domingo, jornada vivida bajo la consigna del cambio político, la misma apelación que la coalición de izquierda Frente Amplio (FA) usó hace 15 años para subir al poder por primera vez en la historia.

El exsenador alcanza la jefatura del Estado 30 años después de que lo hiciera su padre, Luis Alberto Lacalle Herrera (1990-1995), a quien, pese a considerarse a sí mismo el 'hijo rebelde' y querer separarse del apellido familiar en la campaña electoral para ser solo Luis, hizo este domingo varios guiños.

Además de elegir previamente el Ford V8 Cabriolet de 1937, de color verde, que perteneció a su bisabuelo e importante político de finales del siglo XIX, Luis Alberto de Herrera, como vehículo para desfilar por las calles de Montevideo, al finalizar su primer discurso como presidente miró hacia el palco donde se sentaba para sonreírle y guiñarle un ojo, gesto que Lacalle Herrera correspondió.

El cambio político, las mejoras en educación y economía y un mayor control para combatir la inseguridad fueron los ejes del discurso de Lacalle Pou en el Palacio Legislativo

El cambio político, las mejoras en educación y economía y un mayor control para combatir la inseguridad fueron los ejes del discurso de Lacalle Pou en el Palacio Legislativo, donde hizo el denominado "Compromiso de honor" recogido en el artículo 158 de la Constitución de Uruguay para ser investido como presidente.

"Yo, Luis Lacalle Pou, me comprometo por mi honor a desempeñar lealmente el cargo que se me ha confiado y a guardar y defender la Constitución de la República", fueron las palabras pronunciadas por el nuevo mandatario uruguayo.

El político del PN no se desmarcó mucho de las líneas trazadas durante su campaña electoral y sus apariciones públicas tras proclamarse vencedor en los comicios de noviembre sobre el candidato del FA, Daniel Martínez.

"Esta vez la ciudadanía nos dio un mensaje claro y contundente. Dijo que es necesario un cambio, pero un cambio acompañado de acuerdos. Es hora, entonces, de cumplir con la voluntad popular. Se acabó el tiempo de los discursos", señaló Lacalle Pou, quien gobernará por el período 2020-2025 en un Ejecutivo de coalición, integrado por cuatro partidos más.

No obstante, aclaró que no pretendía "hacer tabla rasa" con la transmisión del mando presidencial porque "esta etapa" no puede ser "cambiar una mitad por la otra de la sociedad".

El interior del país, con tan poca representación en la vida cotidiana de Montevideo y sus instituciones, fue un gran caladero de votos para Lacalle Pou en noviembre y quiso hacerse presente este domingo, con más de 3.000 jinetes llegados desde distintos puntos en una marcha denominada "La Voz del Campo" que arrancó el día 15.

El interior del país, con tan poca representación en la vida cotidiana de Montevideo y sus instituciones, fue un gran caladero de votos para Lacalle Pou en noviembre y quiso hacerse presente este domingo

Ataviados con la vestimenta gaucha, escoltaron a Lacalle Pou y a Argimón hasta la Plaza Independencia durante un desfile en el que se escucharon miles de aclamaciones, con gritos de "Presidente, presidente" y algún que otro abucheo. En la Plaza Independencia, le esperaba Tabaré Vázquez para hacerle entrega de la banda presidencial, un momento simbólico en las ceremonias de asunción en Uruguay.

El hasta ahora mandatario, que lucía la banda presidencial, se agarró del brazo derecho de Lacalle Pou y caminaron juntos varios metros hasta el escenario, situado a los pies de la estatua del prócer José Artigas, donde le hizo el traspaso de mando.

Posteriormente, el ya expresidente de Uruguay abandonó en solitario la plaza, tras recibir honores militares, antes de que los once ministros y dos ministras del nuevo Ejecutivo -siete integrantes del PN, tres del Partido Colorado (PC, centroderecha), dos de Cabildo Abierto (CA, derecha) y uno del Partido Independiente (PI, centroizquierda)- tomasen posesión de sus cargos.

Solo el Partido de la Gente (PG, derecha), quinto integrante de la coalición que sostiene el Gobierno de Lacalle Pou, no tiene representación ministerial. Una vez concluyó la ceremonia las 120 delegaciones internacionales presentes en los actos saludaron al nuevo mandatario y al canciller, Ernesto Talvi, en el interior del Palacio Artigas, antigua sede del Poder Ejecutivo.

El rey de España, Felipe VI; los mandatarios de Brasil, Jair Bolsonaro; de Chile, Sebastián Piñera; de Colombia, Iván Duque; de Paraguay, Mario Abdo Benítez; y de Bangladés, Abdul Hamid, fueron los seis jefes de Estado que acudieron a los actos protocolarios.

Otras autoridades que se hicieron presentes fueron la vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell; el de Ecuador, Otto Sonnenhoizner; los cancilleres de México, Marcelo Ebrard; la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan; y varios representantes de otros Gobiernos de todo el mundo.

La izquierda latinoamericana no estuvo representada, por expreso deseo de las autoridades del nuevo Gobierno. Ni Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ni los de Nicaragua, Daniel Ortega, o Cuba, Miguel Díaz Canel, fueron invitados

La izquierda latinoamericana no estuvo representada, por expreso deseo de las autoridades del nuevo Gobierno. Ni Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ni los de Nicaragua, Daniel Ortega, o Cuba, Miguel Díaz Canel, fueron invitados.

Tampoco estuvo, aunque por la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de su país, el nuevo mandatario argentino, Alberto Fernández, quien envió a su canciller, Felipe Solá.

También ayer asumía su cargo Beatriz Argimón, una política de raza, luchadora por los derechos feministas e icono del Partido Nacional que ahora es la primera vicepresidenta electa de Uruguay en su historia.

Si bien Lucía Topolansky ocupó ese cargo durante casi tres años en el Gobierno de Tabaré Vázquez que se extinguió este sábado, ella nunca fue elegida, sino que asumió el puesto después de la renuncia del vicepresidente, Raúl Sendic, por un caso de corrupción.

Argimón, nacida en 1961, esta política y escribana pública viene de una familia de tradición blanca (como se conoce a los militantes del Partido Nacional). La militancia de Argimón comenzó muy joven, con tan solo 16 años y durante su trayectoria ha alcanzado cargos de suma importancia en la interna política de su partido.

Además de haber sido edil de Montevideo, también fue diputada entre 2000 y 2010 mientras que en 2018 fue nombrada presidenta del Directorio del Partido Nacional (PN, centroderecha), siendo así la primera mujer en ocupar ese cargo

Al igual que la de muchos jóvenes de su época, Argimón comenzó a militar siguiendo la figura de Wilson Ferreira Aldunate, uno de los más representativos líderes del PN que tuvo un destacado papel en la resistencia contra la dictadura cívico-militar (1973-1985).

Al igual que la de muchos jóvenes de su época, Argimón comenzó a militar siguiendo la figura de Wilson Ferreira Aldunate, uno de los más representativos líderes del PN que tuvo un destacado papel en la resistencia contra la dictadura cívico-militar

Con solo 28 años y tras graduarse en escribanía, la ahora vicepresidenta comunicó a su familia la decisión de ir en busca del puesto de edila de Montevideo, y así comenzar definitivamente su carrera política.

Su camino en este partido la llevó, durante el Gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera, el padre del actual presidente (1990-1995), a ser directora del Instituto Nacional del Menor (Iname).

Después de fundar una agrupación Acción Comunitaria, junto a la madre del actual presidente, Julia Pou, Argimón llegó por primera vez a la Cámara de Representantes siendo electa diputada en el periodo de 2000-2005. Para la siguiente legislatura, se adhirió a la "Correntada Wilsonista" y fue reelecta como diputada, un hecho sin precedentes en la historia del PN.

La lucha por los derechos de la mujer y por lograr que accedan a más puestos de representación ha sido una de las mayores preocupaciones de la vicepresidenta uruguaya a lo largo de su vida. Tal es así que fue una de las fundadoras de la Red de mujeres políticas y de la Bancada Bicameral Femenina del Parlamento uruguayo, que ahora pretende reactivar.

Asimismo, fue una de las que encabezó la discusión para aprobar la ley de cuotas, que obliga a incluir a personas de diferente género al menos en uno de los primeros tres lugares de cada lista electoral.

Esto último tuvo resistencias por parte de varios legisladores del PN pero, igualmente, la ley se mantuvo. Dentro de un partido con grandes corrientes conservadoras, Armigón debió llevar adelante una lucha interna para velar por la igualdad.

De esta forma, fue impulsora del Observatorio de Género de su partido, que tiene como objetivo controlar que se cumpla con la participación de las mujeres en toda la estructura partidaria.

Fue impulsora del Observatorio de Género de su partido, que tiene como objetivo controlar que se cumpla con la participación de las mujeres en toda la estructura partidaria

Uno de los mayores golpes que sufrió la vicepresidenta dentro de su partido fue la situación vivida con el intendente de Colonia (oeste), Carlos Moreira, después de que se filtraran audios donde invitaba a una mujer a tener sexo a cambio de una pasantía en la intendencia.

Esto, que además se dio a falta de pocos días de las elecciones nacionales de octubre, provocó la indignación de Argimón y la petición de expulsión de Moreira del partido. Sin embargo, Moreira decidió renunciar al partido antes de ir al comité de ética.

La misma noche de los comicios de octubre, cuando Luis Lacalle Pou salió a dar el discurso después de una primera vuelta en la que quedó muy bien parado con vistas a la segunda vuelta de noviembre, anunció ante la sorpresa de muchos la candidatura de Argimón para ser su compañera de fórmula.

Durante un mes de campaña en el que la actual vicepresidenta tomó un importante rol, el PN finalmente logró vencer en las elecciones de noviembre al Frente Amplio (FA) y así se convirtió en la primera vicepresidenta electa de la historia del país.

Ahora, Argimón tendrá el desafío de continuar con su legado feminista dentro de un partido que, todavía, sigue teniendo un amplio sector conservador.

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