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Total incertidumbre entre los familiares de los balseros recién llegados a Estados Unidos

Medio centenar de cubanos escaparon el fin de semana hacia Florida a pesar del cambio en la política migratoria

La lancha rápida en que viajaban los cubanos. (Miami Herald)
Mario J. Pentón

16 de marzo 2017 - 10:37

Miami/Una llamada desde Cuba terminó con el sosiego de Yandry Pérez. Su tía le avisaba a través de la entrecortada comunicación telefónica desde el norte de Villa Clara que desde hacía dos días se desconocía el paradero de su madre y de sus dos hermanos pequeños. Organizado en el más absoluto secreto para facilitar la fuga, medio centenar de cubanos escaparon el pasado fin de semana en lanchas rápidas hacia Florida, aun sabiendo que allí ya no serían bienvenidos.

"Durante días esperamos noticias sumidos en total incertidumbre", dice Pérez, quien hace dos años cruzó siete fronteras internacionales para acogerse a la política pies secos/pies mojados, derogada en los últimos días del mandato del presidente Barack Obama.

"Cuando vimos en las noticias que habían atrapado dos lanchas con cubanos suspiramos aliviados", agrega.

El pasado domingo, una lancha rápida de 40 pies fue interceptada por un un equipo de operaciones del departamento de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Tenía más de 30 migrantes a bordo

Su madre, Marlenes Romero León, de 47 años, junto a sus hermanos Yusdiel y Kevin de 20 y 11 años respectivamente, abordaron la lancha rápida como última opción para reunirse con el resto de la familia que estaba ya en el sur de Florida un proceso de reunificación que habían iniciado unos años antes se frustró cuando a Romero le fue denegado el visado para viajar a Estados Unidos a reunirse con el padre de sus hijos.

"En la televisión pude ver a uno de mis hermanos, por eso sé que están detenidos", dice Pérez, que solo desea saber en qué sitio están sus familiares para contratar un abogado que pueda ocuparse del caso.

"Creemos que pueden pedir asilo político. En más de una ocasión arrestaron a mi madre. Ni siquiera la dejaban llegar a la playa para que no pudiera escaparse de Cuba", agrega.

"Mi hermano es un niño, al menos deberían dejar que nos ocupáramos de él", dice.

El pasado domingo, una lancha rápida de 40 pies fue interceptada por un un equipo de operaciones del departamento de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. Tenía más de 30 migrantes a bordo, cinco de ellos se lanzaron a los manglares repletos de cocodrilos para escapar de las autoridades pero fueron atrapados.

Pocas horas antes fue interceptado un pequeño bote con siete cubanos a bordo en Blackpoint Park y Marina, en el sur de Miami-Dade. Otra lancha con 21 migrantes fue detenida en las inmediaciones de Cayo Largo.

"No podemos dar ninguna información sobre el caso ni de los implicados porque corresponde a una investigación abierta", dijo a 14ymedio un funcionario de la Oficina de Detenciones y Deportaciones de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés).

Las autoridades están investigando a los lancheros que transportaron a los cubanos desde la Isla. Si se prueba que son traficantes de personas podrían enfrentar cargos duramente castigados

Las autoridades están investigando a los lancheros que transportaron a los cubanos desde la Isla. Si se prueba que son traficantes de personas podrían enfrentar cargos duramente castigados en Estados Unidos.

Desde que la prensa anunció la llegada de los migrantes cubanos, Julio Infante no ha dejado de buscar el paradero de su suegro, que presuntamente viajó en una de esas embarcaciones.

"He ido a varios lugares pero siempre me dicen que no pueden dar información. Estamos desesperados porque no sabemos ni siquiera si está vivo", dice.

El desaparecido es Wilber Hechavarría, tiene 46 años y salió de Cuba el lunes. Los familiares se encargaron de llamar a su hija, Yoandra, para que estuviera pendiente de las noticias.

"Quería estar con ella e irse de Cuba. Siempre quiso irse de ese país porque allí la gente tiene que robar para comer", dice Infante.

"Mi mujer vino desde Guatemala hace un año cruzando fronteras. Llegó embarazada. Ya tenemos una familia y queríamos que su papá también estuviera con nosotros", agrega.

Aunque los migrantes conocían el fin de la política de pies secos/pies mojados se aventuraron a cruzar el Estrecho de Florida confiados en que encontrarían alguna manera de legalizar su situación posteriormente en Estados Unidos.

Para Infante, da igual que la política que facilitaba la entrada de los cubanos a Estados Unidos haya terminado.

"Al final buscaría alguna manera de legalizarse o se quedaría indocumentado, pero eso siempre será mejor que quedarse en Cuba", comenta.

"Cuando un balsero o cualquier migrante indocumentado cubano llega a Estados Unidos está obligado a presentarse ante las autoridades para que lo procesen"

El abogado de inmigración Wilfredo Allen comenta que en caso de que balseros cubanos lleguen a territorio norteamericano y no se entreguen a las autoridades migratorias no solo no tendrán derecho a acogerse a la Ley de Ajuste Cubano al año de permanecer en el país sino que además tampoco podrán, ni contrayendo matrimonio con residentes o ciudadanos, obtener un estatus legal.

"Cuando un balsero o cualquier migrante indocumentado cubano llega a Estados Unidos está obligado a presentarse ante las autoridades para que lo procesen. El migrante puede solicitar asilo político si es perseguido y teme volver a Cuba", dice Allen.

Si su caso es creíble tiene derecho a pelear el asilo ante un juez y, en caso de que le sea otorgado, podría ajustar luego su situación mediante la Ley de Ajuste Cubano.

"Si el migrante que entró ilegalmente a Estados Unidos no se presenta a las autoridades se queda indocumentado y es muy difícil que pueda legalizar su estatus posteriormente. Es sujeto a deportación inmediata", añade.

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