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La peligrosa y costosa moda de las cesáreas

Este reportaje fue hecho gracias al apoyo del Howard G Buffet Fund for Women Journalists de la International Women's Media Foundation.

En 2011 la OMS ubicó en 28,5% la incidencia de esta práctica en la Isla pero la cifra se queda por debajo de lo que indican los estudios en el terreno. (Wikimedia)
Zunilda Mata

16 de agosto 2017 - 16:51

La Habana/Este reportaje fue hecho gracias al apoyo del Howard G Buffet Fund for Women Journalists de la International Women's Media Foundation.

La primera vez que dio a luz, Damaris organizó con su ginecólogo que el parto fuera por cesárea, según cuenta hoy, dos décadas después. El segundo hijo también nació con la misma técnica y la madre muestra orgullosa las cicatrices en su vientre. Un número creciente de cubanas prefiere la cirugía a la hora de tener hijos a pesar de los riesgos de esta práctica, y los médicos han sabido ver el negocio.

Un anestesista del Hospital Ginecobstétrico Ramón González Coro, en La Habana, asegura a 14ymedio, bajo condición de anonimato, que existe una red consolidada de venta ilegal de cesáreas en Cuba. "Tenemos que guardar cada día una cantidad para las gestantes que realmente tengan la necesidad de que se les practique esta cirugía", cuenta, "pero el resto se vende desde mucho antes".

Un anestesista del Hospital Ginecobstétrico Ramón González Coro, en La Habana, asegura a '14ymedio', bajo condición de anonimato, que existe una red consolidada de venta ilegal de cesáreas en Cuba

El dinero que paga la paciente se divide entre los miembros del equipo y "el que más recibe es el obstetra", aclara el anestesista. "Si alguno de los miembros del equipo fue el que gestionó el contacto, también recibe un poco más". En una jornada de trabajo un especialista como él puede salir del hospital con unos 300 CUC, el equivalente a seis meses del salario que recibe del Estado.

En las últimas tres décadas la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha insistido en que la tasa ideal de cesárea debe oscilar entre el 10% y el 15%. Como en cualquier otra cirugía mayor, la intervención está asociada a riesgos a corto y largo plazo. En Cuba influye en el 60% de las muertes maternas, según el jefe del Departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública, Álvarez Fumero.

La región de América Latina y el Caribe tiene la mayor tasa de cesáreas del mundo, tal y como recoge un estudio de la revista científica Plos One, que no incluye datos de la Isla. Entre 1990 y 2014 el índice de estas intervenciones quirúrgicas casi se duplicó en la región y pasó del 23% al 42%.

Los países latinoamericanos con indicadores más alarmantes durante 2015 fueron República Dominicana con 56,4%; Brasil 55,5% y México 45,2%.

La Isla no escapa a esa tendencia y las autoridades sanitarias, muy puntillosas con las cifras de mortalidad infantil, se muestran sin embargo reticentes a publicar las estadísticas nacionales de una práctica obstétrica que va tomando visos de epidemia a nivel internacional.

En 2011 la OMS ubicó en 28,5% la incidencia de esta práctica en la Isla pero la cifra se queda por debajo de lo que indican los estudios en el terreno. En el libro Cesárea. Análisis crítico y recomendaciones para disminuir su morbilidad el doctor Juan Vázquez Cabrera advierte que en 2004 el número de estas intervenciones superó el 34% en el país y dos años después llegaba al 40%.

Según ese estudio, cada 60 minutos se produce una cesárea en Cuba". La mayoría de estas cirugías son injustificadas y aunque las autoridades han establecido férreos protocolos para la racionalización en el uso de esta práctica, pocas veces se aplican.

Cada 60 minutos se produce una cesárea en Cuba". La mayoría de estas cirugías son injustificadas y aunque las autoridades han establecido férreos protocolos para la racionalización en el uso de esta práctica, pocas veces se aplican

El especialista consideraba entonces que esta proporción "no [era] explicable" porque en Cuba más del 95% de los partos son hospitalarios y se realizan dentro del marco del sistema de Salud Pública. A diferencia de lo que pasa en otros países de América Latina donde los mayores índices de cesárea se dan en clínicas privadas, a solicitud de las parturientas, que buscan evitar el dolor del parto vaginal o programar la llegada del hijo, y de los propios médicos que intentan controlar su calendario laboral.

Las autoridades sanitarias han tratado de disminuir la cifra dosificando el número de cesáreas que pueden hacerse cada día. Al hospital González Coro se le ha asignado una cuota máxima de diez intervenciones de este tipo cada día y con esa cifra se negocia la compra del "derecho a cesárea". Los precios del acuerdo ilegal, entre el equipo médico y la embarazada, pueden abaratarse hasta los 150 CUC si el trato se cierra con antelación.

"Estaba esperando que me hicieran unos análisis cuando una enfermera me llamó aparte", cuenta a este diario una joven de 32 años que prefiere cambiar su nombre por Elisa para compartir su historia. El empleado comentó a la gestante de cuatro meses que estaba haciendo "la lista para las cesáreas". "Me dijo que si no me apuntaba desde ahora después me iba a salir más caro", asegura.

Elisa optó por apuntarse porque prefiere evitar "el sufrimiento de un parto natural". En Cuba es poco frecuente el uso de la anestesia epidural y la joven tiene temor a "horas y horas con dolores". La historia de varias amigas que "tuvieron contracciones muy dolorosas" la ha empujado en esa dirección.

De una veintena de gestantes consultadas por este diario, más de la mitad optan por la cesárea. El motivo más recurrente para elegir esa técnica es "que todo sea más seguro", pero las autoridades médicas niegan esta idea y asocian a la cesárea una mayor incidencia de infecciones, riesgo de hemorragias, daño en órganos vecinos y complicaciones pulmonares, entre otros padecimientos.

El empleado comentó a la gestante de cuatro meses que estaba haciendo "la lista para las cesáreas". "Me dijo que si no me apuntaba desde ahora después me iba a salir más caro"

Ricardo Ponce, obstetra jubilado con treinta años de experiencia, confirma el aumento en las solicitudes de "cesáreas programadas". Muchas mujeres dicen que "no quieren el parto vaginal porque esos después traerá problemas para su vida sexual", explica el doctor a este diario. "Sin embargo, eso no es así, todo lo contrario", las madres que tuvieron una intervención quirúrgica "demoran más en la recuperación y en que el útero recupere su tamaño".

"Hay muchos mitos sobre la cesárea y lamentablemente ahora esta práctica está de moda en Cuba", agrega el especialista. "Al médico le toca evaluar la necesidad o no de intervenir y para eso tiene que tener en cuenta el número de embarazos anteriores de la mujer, si el bebé viene de cabeza, la edad gestacional y las cicatrices uterinas anteriores, pero también las horas de trabajo de parto".

"Tenemos que ser muy cuidadosos porque este es un sector que se vigila mucho, ya que puede afectar directamente las estadísticas de mortalidad materna o infantil, pero todos tratan de que cada cesárea salga lo mejor posible", asegura el anestesista del González Coro. "Hay embarazadas que programan todo con mucho tiempo porque quieren que el niño nazca en la fecha de cumpleaños de algún familiar".

Las pacientes pertenecen a estratos sociales con mayor solvencia económica. "Vienen muchas esposas de artistas, propietarios de negocios, profesionales que trabajan en el turismo y gestantes con familia que les envían remesas", detalla. "Pero también las hermanas, sobrinas y amigas del personal médico".

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Nota de la Redacción: este reportaje fue hecho gracias al apoyo del Howard G Buffet Fund for Women Journalists de la International Women's Media Foundation.

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