Preso el déspota, la dictadura manda
Cajón de Sastre
La penosa situación de Cuba, Venezuela y Nicaragua demanda la participación de las democracias del hemisferio
Miami/Recibí con gran satisfacción la captura de Nicolas Maduro y su esposa cómplice Cilia Flores, y lamenté profundamente que muchos de sus cofrades, entre ellos Diosdado Cabello y el general Vladimir Padrino López, no fueran apresados, aunque es de esperar que todos los asociados al dictador en el cartel de los Soles y el gobierno terminen en la cárcel.
Por demás me parece muy apropiado que esta injerencia humanitaria sin ocupación militar ayude a depurar la doctrina latinoamericana de “la no intervención” que ha sido útil para que los tiranos se perpetúen en el poder como ha sucedido en Cuba, 67 años, Venezuela, 26 años, Nicaragua, 30 años en dos periodos.
El principio de la no intervención es válido cuando los ciudadanos cuentan con la capacidad de remover a sus gobernantes en elecciones plurales y secretas, con poder judicial y tribunales electorales independientes, más la verificación de organismos internacionales probos, lo que no es posible en los países mencionados.
La no intervención y autodeterminación de los pueblos debería ser un principio sagrado cuando la democracia y la voluntad popular señorean un país, así como la práctica electoral debe ser la vía para cambiar un gobierno que respeta las normas democráticas. No obstante, si no hay democracia, al oprimido le asiste el derecho a la rebelión y combatir la opresión, al igual que el vecino tiene el deber de cruzar la frontera para proteger a los indefensos que padecen a su sombra.
Cada pueblo tiene la prerrogativa de elegir a sus gobernantes y el sistema de gobierno que le apetezca
Cierto que cada pueblo tiene la prerrogativa de elegir a sus gobernantes y el sistema de gobierno que le apetezca, un derecho natural vinculado al cambio de régimen, cuando este no le satisface. Por eso cuando el tirano Fidel Castro decía “el pueblo cubano votó en 1959” incurría en una de las muchas aberraciones de su maléfica existencia.
No es prudente respetar doctrinas que permiten a los depredadores nutrirse con la sangre de sus víctimas. Lo que viene ocurriendo en Cuba hace décadas demanda una solidaridad activa con un pueblo que ha demostrado su deseo de ser libre. Tampoco es moral aceptar la debacle que padecen los venezolanos en aras de contratos que solo prestan servicios a los criminales.
La penosa situación de Cuba, Venezuela y Nicaragua demanda la participación de las democracias del hemisferio. No es prudente permitir la proliferación de un mal cuando existe la posibilidad de ser libre. El continente debería reaccionar a la maldad de forma multilateral, actuando de común acuerdo y execrando a los gobiernos que no respetan a sus ciudadanos.
Por otra parte, el liderazgo de Estados Unidos en esta operación judicial, sin la que Maduro y Flores seguirían oprimiendo a los venezolanos, genera preguntas de complicadas respuestas para todas las partes.
Delcy Rodríguez dirige una transición política que debió haber conducido Nicolas Maduro cuando perdió los comicios
Opino que Washington aprendió la lección de Irak. El gobierno de ese país fue completamente desmontado, lo que generó un vacío de poder que ocuparon parcialmente grupos terroristas, situación que aparentemente se evitaría si la actual presidente y cómplice del narcotraficante preso, Delcy Rodríguez, dirige una transición política que debió haber conducido Nicolas Maduro cuando perdió los comicios del 28 de julio del 2024.
Otros cuestionamientos. Habrá una convocatoria a nuevos comicios o simplemente, lo que muchos consideramos justo, la entrega del gobierno a Edmundo González y María Corina Machado, aunque no dudamos que de haber nuevos comicios esa dupla repetiría la victoria.
Por otra parte, ¿cuándo serán excarcelados todos los presos políticos? Como exprisionero, considero que esa debe ser la primera gestión de los delincuentes en el poder que también son responsables de todos los abusos y vejámenes ocurridos bajo Hugo Chávez y Maduro. ¿Cuándo se restablecerán los derechos de la oposición y de los inhabilitados políticamente? ¿En qué momento podrán regresar a Venezuela los que tomaron el camino del destierro para salvaguardar su libertad y vida? ¿Los bienes confiscados y licencias de transmisión de radio y televisión que Chávez y Nicolas Maduro enajenaron, cuando serán restituidos a sus beneficiarios?
Por último, la alianza de Maduro con el totalitarismo cubano supera con mucho su relación con China, Rusia e Irán, realidad evidenciada con la muerte de decenas de castristas que cayeron defendiendo al dictador. La asistencia represiva y el control castrista sobre los poderes públicos venezolanos son más que notorios, así que es de suponer que La Habana está al tanto del tráfico de drogas del cartel de los Soles que dirigía el dictador encarcelado.