Con un 10%, Cuba sigue en el pelotón de cola de las energías renovables en América Latina
Solar
El promedio del continente es un 71%, con Paraguay y Costa Rica al 100%, seguidos por Uruguay (98%), Brasil (95%), Venezuela (92%), Colombia (91%) y Ecuador (90%)
Madrid/La prensa oficial publica este lunes la transcripción de los 42 minutos del programa Cuadrando la Caja –emitido hace más de diez días– en el que varios expertos se sentaron a hablar del “cambio de matriz energética” de la Isla. En él se supo menos que en una mucho más escueta nota en la que el Financial Timesrevela hoy el enorme salto que China ha dado en la inversión de la energía solar en Cuba.
Si en 2019 Pekín exportó a la Isla paneles fotovoltáicos por valor de 16,6 millones de dólares, en 2024 la cantidad creció hasta los 48. Pero solo un año después, en 2025, el monto subió hasta los 117 millones de dólares, casi un 144% más que el año precedente. Además, las baterías – esenciales para acumular la energía producido durante las horas de sol y utilizarla en la noche– también han crecido enormemente, al pasar de 7,3 millones de dólares en 2024, hasta 56 millones de dólares en 2025. Euan Graham, analista sénior del centro de estudios energéticos Ember, afirma al medio británico que solo este enero se importaron baterías por valor de unos 15 millones de dólares.
“Solo en los últimos 12 meses, el Gobierno instaló con éxito 1 GW, por lo que ya han alcanzado la mitad del objetivo” previsto para 2026, asegura el experto, que añade que “un gigavatio es una cantidad muy significativa en el sistema y llegar a los 2 GW sería realmente transformador”.
Euan Graham, analista sénior del centro de estudios energéticos Ember, afirma al medio británico que solo este enero se importaron baterías por valor de unos 15 millones de dólares
La nota, sin embargo, se pregunta cómo puede estar financiando el Estado esta enorme inversión, ya que –afirma– no es nada transparente. “El plan económico de 2026 indica que Pekín donó 320 MW de tecnología. El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, afirmó que parte de la tecnología solar se pagó con níquel”, indica el texto. Esas mismas minas de níquel, explotadas en colaboración con la canadiense Sherritt, que están paradas desde hace varias semanas por falta de combustible.
El Financial Times considera que el apoyo de China tiene un objetivo político, pero que, aún así, Cuba tendrá que pagar una buena parte y no le será nada fácil, ya que la inversión necesaria es grande. Y con el turismo hundido hay pocas opciones de conseguir divisas.
Además de las donaciones, China ha invertido en Cuba. La empresa Shanghai Electric ha aportado unos 60 millones de dólares al parque solar de Mariel, que cuenta con 62 MW y es el primer proyecto privado de la Isla mediante una alianza con la británica Hive Energy.
Giles Redpath, su director ejecutivo, destaca la efectividad del parque, que aporta hasta el 10% de electricidad de origen renovable en Cuba. “Es una parte muy importante de la red eléctrica cubana. Ahora mismo, estoy seguro de que es su fuente de electricidad más barata”, sostiene. Pero sus palabras también dejan constancia de los habituales problemas de la Isla y por los que casi nadie quiere apostar por ella.
“El único problema, desde nuestra perspectiva, es que no son muy buenos pagando. O, para ser más precisos, son muy buenos ingresando dinero en una cuenta bancaria cubana, pero luego no se puede sacar el dinero de Cuba”. Hive dice que ha intentado vender el proyecto, “pero, obviamente, es difícil vender un proyecto por el que no se ha pagado”.
“Cuba, como Isla, podría funcionar completamente con energías renovables. Han obtenido resultados fantásticos en energía solar y cuentan con buenos recursos eólicos”, insiste Redpath. “Solo tienen que solucionar los problemas económicos y del sistema de pagos internacionales, y entonces la inversión llegaría en masa”.
Las donaciones chinas de paneles solares –y las vietnamitas, indica el FT– también incluyen los kits para viviendas, escuelas y hospitales, pero los precios, como ha contado este diario entre otros medios independientes cubanos, son muy elevados. Además, la propia prensa oficial ha indicado en más de una ocasión que ni siquiera los créditos que el Banco Central promociona están funcionando.
“Solo tienen que solucionar los problemas económicos y del sistema de pagos internacionales, y entonces la inversión llegaría en masa”
Ricardo Torres, experto cubano en energía de la Universidad Americana de Washington, valora el avance significativo de la energía fotovoltaica en la Isla, pero recuerda también que representa “una porción creciente de un pastel [de generación de electricidad] cada vez menor. La proporción se magnifica por la contracción en otras fuentes”, señala.
El medio es contundente. “Ni siquiera el aumento vertiginoso de las importaciones de energía solar puede ofrecer una solución rápida para una economía que hace 40 años era la principal exportadora mundial de azúcar, pero que ahora está en ruinas”, dice.
Lo mismo recuerda el experto de la Universidad de Texas Jorge Piñón, que expone al FT que aunque “cada pequeño esfuerzo ayuda, esta es una solución temporal, no el ‘motor’ que Cuba necesita para salir de la ‘edad de piedra’ de la generación de electricidad y afrontar el desafío del crecimiento económico real en el siglo XXI”.
Aunque el programa Cuadrando la Caja ha sido mucho más optimista que todo esto, no pudieron dejar de reconocer que Cuba –pese a los cacareados esfuerzos de cambiar la matriz energética desde 2014, que solo han estado sobre el papel durante casi 10 años– sigue muy por detrás del promedio de la región. La Isla, donde apenas se ha llegado al 10% de aportación, está muy lejos del promedio mundial del 30%, y a años luz del 71% que ya tenía América Latina en 2025.
La hidráulica es la que mayor participación tiene en la región, según datos del Americas Market Intelligence, con un 51,3% en 2022, aunque en Chile, Brasil y México subían ya rápidamente la eólica y la solar. El país líder del área es Brasil, que ya hace tres años tenía un 89% de renovables, seguida de Colombia (75%) y Chile (55%).
Además, un informe de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) de 2025 señaló que nueve países que superaron el índice promedio regional del 71%, con Paraguay y Costa Rica al 100%, seguidos por Uruguay (98%), Brasil (95%), Venezuela (92%), Colombia (91%), Ecuador (90%), Belice (77%) y Panamá (71%).
La bioenergía, que también es una fuente de energía de amplio crecimiento en el continente, está en riesgo en Cuba, donde el hundimiento de la zafra se está llevando por delante también a la principal planta del país: la Bioeléctrica Ciro Redondo.