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Hasta 12 años de prisión por robar balitas de gas en más de 20 viviendas de Sancti Spíritus

Gas

Otros dos acusados fueron condenados por comprar y revender los cilindros, además de comercializar su contenido mediante contratos ajenos 

Los dos principales acusados actuaban fundamentalmente durante la noche y la madrugada. / Escambray / Roberto Javier Bermúdez
14ymedio

16 de octubre 2026 - 13:42

La Habana/Dos cubanos fueron condenados a 12 y 10 años de prisión, respectivamente, por robar balitas de gas licuado en más de 20 viviendas de Sancti Spíritus. Otros dos implicados recibieron penas de dos años y medio y dos años de cárcel por participar en la reventa de los cilindros sustraídos y comercializar ilegalmente el combustible mediante contratos de otros consumidores. El caso ilustra hasta qué punto la escasez ha convertido un recurso doméstico en una mercancía codiciada por los delincuentes.

Según informó este viernes el periódico oficialista Escambray, la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular celebró durante dos días el juicio correspondiente a la causa 14 de 2026, por los delitos de robo con fuerza en las cosas, receptación y actividad económica ilícita.

Los dos principales acusados actuaban fundamentalmente durante la noche y la madrugada. Su objetivo eran las viviendas habitadas de la ciudad espirituana, de donde sustraían los cilindros de gas. La Fiscalía destacó la gravedad de los hechos precisamente porque los robos se cometían en inmuebles ocupados por sus moradores.

Ambos fueron declarados culpables de robo con fuerza en las cosas de carácter continuado. Además de las penas de prisión, deberán reparar los daños ocasionados e “indemnizar solidariamente” a las víctimas por los bienes sustraídos.

El negocio clandestino del gas tiene antecedentes bien documentados en Sancti Spíritus

El tercer implicado, condenado a dos años y seis meses por receptación continuada, compraba las balitas a los ladrones para revenderlas posteriormente. Según la información oficial, adquiría los cilindros sin comprobar su procedencia.

Distinto era el negocio del cuarto acusado, sancionado a dos años por actividad económica ilícita. En su caso, compraba tarjetas y contratos de personas que no utilizaban su asignación de gas, aprovechando ese derecho de compra para obtener combustible que después comercializaba por su cuenta.

Las sentencias todavía pueden ser recurridas en casación dentro de los diez días posteriores a su notificación escrita.

Escambray no identifica a los acusados ni revela cuántas balitas fueron sustraídas. Tampoco informa cuánto dinero obtuvieron los implicados mediante las operaciones ilegales o qué cantidad de cilindros pudo recuperar la Policía.

El negocio clandestino del gas tiene antecedentes bien documentados en Sancti Spíritus. En abril de 2024, 14ymedio contó cómo algunos mensajeros utilizaban las balitas de sus propios clientes para comerciar con el combustible, retrasando la devolución de los cilindros y entregando temporalmente otros envases para mantener el negocio en funcionamiento.

Una jubilada espirituana, identificada como Sonia, reveló entonces que su mensajero comenzó a demorar cada vez más las entregas hasta que descubrió que utilizaba su balita para trapichear. La mujer también denunció la existencia de puestos vendidos irregularmente en las colas, mientras quienes habían reservado mediante la aplicación Ticket continuaban esperando.

El prolongado desabastecimiento ha multiplicado las oportunidades de reventa

La situación tampoco había mejorado en septiembre de 2025, cuando este diario documentó otra irregularidad en el servicio de entrega a domicilio. Los consumidores que habían pagado 100 pesos adicionales para recibir el gas en sus casas terminaron obligados a recogerlo personalmente en las oficinas de Cupet, debido a las averías de los vehículos y los problemas eléctricos.

El prolongado desabastecimiento ha multiplicado las oportunidades de reventa. Mientras el suministro regulado continúa sometido a interrupciones y largas esperas, han aparecido circuitos comerciales en divisas que ofrecen el mismo producto a precios inaccesibles para buena parte de la población.

En junio pasado, 14ymediocomprobó que las balitas comercializadas por ProGas a través de la plataforma KMCero se vendían a 24 dólares y eran revendidas por 50, aunque en La Habana algunos compradores habrían llegado a pagar hasta 100 dólares por una sola balita. La empresa, presentada como privada, utilizaba instalaciones y canales logísticos vinculados a la estatal Cupet, mientras numerosos consumidores seguían sin recibir sus asignaciones habituales.

La diferencia entre el precio regulado, la comercialización en dólares y el mercado informal ha convertido el acceso al gas en un negocio de considerable valor económico. Sin embargo, no todos los intermediarios operan del mismo modo: algunos revenden combustible adquirido legalmente, otros utilizan contratos ajenos y, como muestra el proceso celebrado en Sancti Spíritus, también hay quienes recurren directamente al robo.

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