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Aumentan el servicio de 'gas de la calle' en La Habana para mitigar los apagones

Energía

El gas manufacturado, de procedencia nacional, sustituye al GLP de importación y sirve para cocinar

En la instalación de gas manufacturado hay que pagar los trabajos y los materiales. / Cubadebate
14ymedio

31 de marzo 2026 - 06:58

Madrid/Sin electricidad alguna para cocinar y con unas dificultades crecientes para importar gas licuado de petróleo (GLP), las autoridades cubanas han retomado el suministro de gas manufacturado que hace una década congelaron. 

“Cada hogar gasificado reduce la demanda de electricidad en horas pico y contribuye a la generación de energía. Para el Estado significa ahorro de divisas que antes se destinaban a importar GLP. Y las familias tienen con esto la certeza de poder cocinar a cualquier hora, incluso cuando falla el fluido eléctrico. Por eso, en su conjunto, representa un paso más de soberanía energética”, cuenta a la prensa oficial Lázaro Rafael Campos Recio, jefe de turno en la planta de Cupet ubicada en Melones.

El funcionario vende las maravillas del producto en una nota publicada este martes por Granma para celebrar que habrá 25.000 clientes en La Habana que se beneficiarán de la reintroducción del sistema. La cifra es potencial, ya que hasta ahora solo se ha conectado a 735 personas. Una de ellas es Mayda Fraguela Rodríguez, una habanera que se lamenta de las vicisitudes que ha tenido que pasar hasta entrar en esta lista de afortunados.  

El funcionario vende las maravillas del producto en una nota publicada este martes por Granma para celebrar que habrá 25.000 clientes en La Habana que se beneficiarán de la reintroducción del sistema

“Date cuenta de que tengo solo esa cocinita eléctrica. Todo lo tenía que hacer rápido: calentar el agua, cocinar. Hubo ocasiones en que nos quedamos sin comer”, señala al medio, que relata cómo la Empresa de Gas Manufacturado ha estado realizando los trabajos de comprobación para volver a conectar “a una red que por años parecía un sueño congelado”.

Es una de las primeras beneficiarias –de los 25 000 clientes– de la nueva etapa de gasificación que retoma La Habana, tras casi una década sin incorporar nuevas familias de manera sistemática.

La nota recuerda que entre 2007 y 2010 se tomó la decisión política y económica de apostar por otra matriz energética y detener el suministro de gas manufacturado, una “materia prima [que] se encuentra en nuestro suelo” y a la que ha habido que volver como “política de Estado”. No cuestiona por qué se optó por importar en vez de mantener –teniendo en cuenta las dificultades estructurales del país– un producto que suponía la soberanía energética tan relevante para Cuba. 

El gas licuado de petróleo es más limpio, más seguro y más potente, pero los costos de importación lo convertían en potencialmente una apuesta más arriesgada. Como tantas veces, el régimen se equivocó y ahora aspira a dar la vuelta a la tortilla y abastecer con “el gas de la calle” a toda la población que cuenta con la posibilidad. En La Habana, 284.551 personas, lo que supone apenas un 16% de la población de la capital.

Según Daina Álvarez Álvarez, directora de la Empresa de Gas Manufacturado, lo primero será llegar a los clientes que se encuentran sobre la red con contratos paralizados de las gasificaciones anteriores. “Además, los que tienen la tubería llegando a la puerta de sus casas, pero sin el servicio, así como aquellas solicitudes que constituyen planteamientos de la población”.

La tarea tampoco será gratis, ya que el cliente debe pagar la instalación a los trabajadores de la empresa –de la calle al interior de la vivienda– y por los materiales utilizados. El costo oficial de los trabajos, según la tarifa fijada por el Estado, es de 65 pesos por hora, siempre que el empleado no pida nada por la izquierda, pero el mayor problema está en el precio de unos materiales que suelen solo aparecer si se puede pagar un sobreprecio que supera los miles de pesos si la tubería es especialmente larga. 

El gas natural proviene del yacimiento explotado con la canadiense Sherritt en los pozos de Jaruco (Mayabeque), a unos 50 kilómetros al este de La Habana, y transportado a través de una tubería vía Guanabacoa hasta Melones, donde se filtra y limpia antes de pasar por una estación reguladora para bajar la presión.

Pedro Quintana González, director de una de las empresas de producción de gas manufacturado, explica cómo se elabora y distribuye el gas. De Melones salen 40.000 metros cúbicos por hora para La Habana Vieja, Centro Habana, Cerro, Plaza de la Revolución y Diez de Octubre, que no necesitan electricidad para la distribución. 

La planta que lleva el gas a Playa y Marianao precisa sistemas de bombeo, por lo que las averías son mucho más frecuentes

Sin embargo, la planta que lleva el gas a Playa y Marianao precisa sistemas de bombeo, por lo que las averías son mucho más frecuentes. En la última desconexión del sistema eléctrico, el restablecimiento para estos municipios fue lento, y hace menos de 10 días un fallo general provocó una avería en el circuito que dejó sin servicio nuevamente a ambas zonas.

“Esto es un servicio muy limpio y económico. Hemos prestado servicios cuando hay apagones u otra afectación. Ojalá todo el pueblo de Cuba tuviera gas natural, porque es una garantía”, dice Lázaro Rafael Campos Recio, el trabajador de Melones.

Sin embargo, Quintana González afirma que “las restricciones financieras y económicas también han dejado su huella, ya que una sustancia odorífera que se añade al gas para detectar fugas, que se compraba de un país cercano, se tuvo que cambiar por un olorizarte europeo porque ya no había forma de adquirirlo”, relató, sin revelar el origen. 

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