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El Bahía, un símbolo de Matanzas que se apaga entre candados y apagones

Matanzas

El emblemático complejo recreativo de Peñas Altas permanece prácticamente cerrado debido a la crisis energética y la mala gestión estatal

Allí, donde antes sonaban orquestas y el bullicio de los jóvenes se mezclaba con el romper de las olas contra las piedras, hoy predominan las barandas despintadas. / 14ymedio
Julio César Contreras

20 de julio 2026 - 05:59

Matanzas/La carretera entra a Matanzas bordeando el mar y, antes de que aparezcan los puentes y el perfil de la ciudad, un edificio de líneas modernas llama todavía la atención. Pintado de azul y blanco, con grandes ventanales y el nombre de Matanzas coronando la azotea en enormes letras rojas, el complejo gastronómico y cultural El Bahía conserva la elegancia de otra época. Desde lejos, las fotos engañan: parece un sitio listo para recibir turistas y familias. Basta acercarse para descubrir que buena parte de ese esplendor se ha ido quedando encerrado tras puertas con candados.

Ubicado en Peñas Altas, al borde mismo del litoral, El Bahía no es un restaurante cualquiera para los yumurinos. Durante décadas fue punto de encuentro para celebraciones familiares, conciertos, noches de baile y cenas con una de las mejores vistas de la bahía matancera. Hoy, sin embargo, la postal se ha vuelto silenciosa.

"Es una lástima que este lugar tan bonito se mantenga cerrado prácticamente todos los días de la semana. Únicamente se trabaja cuando hay electricidad", comenta a 14ymedio Horacio, un vecino de la zona que se dedica a recoger latas vacías de cerveza y refresco para venderlas como materias primas al Estado.

"Es una lástima que este lugar tan bonito se mantenga cerrado prácticamente todos los días de la semana. Únicamente se trabaja cuando hay electricidad"

El hombre, con la piel curtida por el sol y el salitre, recuerda cuando las noches de fin de semana costaba encontrar un espacio para estacionar un almendrón en las inmediaciones. "Ahora uno puede caminar por aquí y lo único que oye es el mar", resume mientras señala hacia el ranchón y el antiguo cabaret Las Terrazas.

Allí, donde antes sonaban orquestas y el bullicio de los jóvenes se mezclaba con el romper de las olas contra las piedras, hoy predominan las barandas despintadas, la maleza creciendo entre las áreas exteriores y un abandono que parece avanzar más rápido que cualquier plan de recuperación. "A toda esa parte le hace falta un buen mantenimiento. Si continúa así abandonado, luego habrá que invertir el doble. Yo pienso que antes de que esto se siga destruyendo, la Empresa Provincial de Alojamiento debería arrendárselo a alguien que quiera invertir aquí", propone Horacio.

En la segunda planta, el restaurante El Mirador ofrecía una panorámica privilegiada de la bahía. Desde sus ventanales podían verse entrar los barcos al puerto mientras los clientes almorzaban. Allí también funcionó durante años un servicio de alimentación para personas vulnerables.

Pintado de azul y blanco, con grandes ventanales y el nombre de Matanzas coronando la azotea en enormes letras rojas, el complejo gastronómico y cultural El Bahía conserva la elegancia de otra época. / 14ymedio

"De lunes a sábado nos vendían por 20 pesos una comida bastante aceptable, pero eso está parado también", lamenta Horacio. "Nos dicen que no pueden cocinar por falta de corriente y de gas. El jefe de cocina me aseguró que los almuerzos volverán cuando mejoren las condiciones, pero yo ya no creo mucho en esas promesas".

El apagón permanente de la economía cubana ha terminado alcanzando también a un sitio pensado precisamente para el ocio. La crisis energética obliga a cerrar cuando no hay electricidad, pero los problemas van mucho más allá de los cortes del servicio.

A pocos metros aparece otro matancero, quien durante años trabajó limpiando los baños públicos del complejo. Hoy vende pizzas para un negocio particular.

"Sobre todo los sábados esto se llenaba hasta las dos o las tres de la madrugada", recuerda el hombre. "El problema de la electricidad nos ha golpeado muchísimo, pero también la falta de gestión. Si la gente sabe que puede venir desde el centro de Matanzas y encontrarse el local cerrado o sin ofertas, sencillamente deja de venir".

Ambos coinciden en que la reputación del complejo se ha ido deteriorando al mismo ritmo que sus instalaciones. / 14ymedio

Ambos coinciden en que la reputación del complejo se ha ido deteriorando al mismo ritmo que sus instalaciones. "Ya se ha regado por toda Matanzas que en el bar El Faro casi nunca hay variedad de bebidas y que la coctelería no se hace como antes", añade el ex empleado. "Quien tiene dinero quiere gastarlo en un lugar donde valga la pena, no venir a probar suerte".

La paradoja resulta aún mayor porque hace apenas unos años el complejo parecía iniciar una recuperación. En octubre de 2023 fue inaugurado allí un moderno Ocio Club con equipos de realidad virtual y videojuegos, presentado por la prensa oficial como una de las principales novedades recreativas para celebrar el aniversario 330 de la ciudad. Las autoridades aseguraban entonces que el proyecto ampliaría las opciones de entretenimiento para niños y jóvenes y revitalizaría el inmueble.  

Sin embargo, el impulso parece haberse agotado rápidamente. El edificio, que aún conserva una arquitectura atractiva y una ubicación privilegiada frente al mar, depende, igual que tantas otras cosas en Cuba, de una corriente eléctrica que casi nunca llega y de unas promesas de recuperación que llevan demasiado tiempo sin convertirse en realidad.

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