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En Ciego de Ávila advierten: los parques solares en Cayo Coco “perjudicarán a la fauna local”

Energía

Los “ constructores, lejos de limitarse a cumplir plazos y presupuestos, están llamados a ser los primeros veladores del frágil ecosistema insular”, piden desde 'Invasor'

La obra, que abarcará 8,5 hectáreas, creará “islas de calor” que podría provocar la pérdida de bosque / 'Invasor'
14ymedio

31 de mayo 2026 - 14:25

La Habana/La construcción del primero de dos parques solares fotovoltaicos proyectados en la región de Jardines del Rey, Cayo Coco, en Ciego de Ávila, podría tener un impacto en el ecosistema local ya de por sí “frágil”. Antonio García Quintas, doctor en Ecología de Comunidades e investigador agregado del Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros (CIEC), advierte que el proyecto, que abarcará 8,5 hectáreas, “perjudicará a la fauna local, incluyendo especies endémicas y amenazadas, mientras que las aves migratorias se verían afectadas por la obra”.

En una nota publicada este domingo en Invasor se advierte que la instalación de los paneles, un plan proyectado desde hace 10 años pero que apenas verá la luz, creará “islas de calor”, lo que implicará la “pérdida de un bosque siempre verde en buen estado de conservación que, paradójicamente, constituye parte de la zona de amortiguamiento que debería protegerse” en el parque natural El Bagá.

El riesgo es grande. De acuerdo con Raúl Gómez Fernández, especialista del CIEC, en esos territorios “resulta difícil trazar en un mapa la línea exacta” que separa las zonas antropizadas, aquellas donde la actividad humana ha transformado el entorno, de las que no han sido intervenidas.

Ante ello, los especialistas consultados por Invasor ofrecen alternativas viables, en lugares con “vegetación secundaria o convertidos en depósitos de desechos sólidos, más elevados, menos propensos a inundaciones, con menor incidencia de salitre y ubicados a distancias mucho más cortas de las unidades generadoras o subestaciones eléctricas”. 

“Lo que se propone no es frenar la inversión, sino hacerla bien, en un lugar donde no se sacrifiquen bosques establecidos”

Debido al impacto que podría dejar la obra, desde 2016 el proyecto ha sufrido modificaciones. El lugar inicialmente seleccionado –Oeste de Cayo Coco– era parte de ecosistemas no antropizados. Poco después, la Dirección Provincial de Ordenamiento Territorial y Urbanismo de Ciego de Ávila evaluó el impacto de la obra en ese sitio y denegó la construcción para proteger la flora y fauna, por lo que se decidió que en la parte Este se instalaran los parques solares, aunque con una superficie menor a la proyectada, pues originalmente se había previsto utilizar 13 hectáreas.

“Lo que se propone no es frenar la inversión, sino hacerla bien, en un lugar donde no se sacrifiquen bosques establecidos, y que se aproveche la infraestructura existente, se rehabiliten áreas degradadas y donde los valores de ejecución y mantenimiento sean significativamente menores”, dice Invasor.

Marialina Herrera Riera, directora de inversiones de la Empresa Eléctrica Ciego de Ávila, asegura que la construcción del parque solar fotovoltaico se ejecutará “bajo el más estricto cumplimiento de todas las disposiciones establecidas, sin incurrir en violaciones normativas”. Según la funcionaria, el propósito es “minimizar las posibles afectaciones al medio ambiente”. 

No obstante, el medio provincial hace énfasis en que “la energía solar que tanto necesita el país, y que cada vez se hace más necesaria generarla en los propios cayos donde hay desarrollo turístico, merece ser instalada en sitios que la justifiquen técnica y ambientalmente, no en aquellos que la condenan a un mayor gasto, al deterioro acelerado o al conflicto con la legislación protectora”. 

“La energía solar que tanto necesita el país, y que cada vez se hace más necesaria generarla, merece ser instalada en sitios que la justifiquen técnica y ambientalmente”

Por ello, indica Invasor con tono de exigencia, “sus constructores, lejos de limitarse a cumplir plazos y presupuestos, están llamados a ser los primeros veladores del frágil ecosistema insular, con la protección de los humedales y el respeto a los corredores de fauna autóctona, especialmente las aves migratorias que allí anidan, garantía para que cada panel, cada cable y cada movimiento de tierra se realice con la mínima huella ecológica posible”. Solo así, añade, “esta obra dejará de ser un simple proyecto renovable para convertirse en un verdadero símbolo de coherencia”.

El llamado se debe a casos como el parque El Bagá, “un parque natural temático que existió y desapareció más rápido de lo que duró su construcción”, debido a que la “sostenibilidad no se decreta por el tipo de tecnología que se emplea, sino por la manera en que se inserta en el territorio. De los errores del pasado debería surgir, por fin, la sabiduría para no repetirlos en el presente”.

“Hoy, esas mismas decisiones se pagan con afectaciones ambientales irreversibles y costos de mantenimiento que nadie calculó entonces. No se trata de paralizar el desarrollo, sino de entender que una obra mal ubicada no es desarrollo, sino una herencia de problemas para las generaciones venideras”, insiste.

La apuesta de las autoridades para intentar hacer frente a la crisis energética del país, con apagones que superan las 20 horas en varios puntos de la Isla, es la instalación masiva de paneles solares, que estará lista por completo, siempre y cuando se cumpla el calendario que trazaron, en 24 años, hasta 2050.

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