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Comido por las chinches en prisión, Jonathan Muir clama: “papá, sácame de aquí, ya no puedo más”

Cuba

Lizandra Góngora se declara en huelga de hambre en protesta por la declaración de Díaz-Canel de que no hay presos políticos

Jonathan Muir cuenta a sus padres que las chinches no lo dejan dormir en prisión. / Facebook
14ymedio

23 de abril 2026 - 16:51

Madrid/“Papá, por favor, sácame de aquí, ya no puedo más”. Con estas palabras llamó a sus padres desde la prisión de Canaleta (Ciego de Ávila), el miércoles, casi a las dos de la madrugada, Jonathan Muir Burgos. El adolescente, de 16 años, detenido por participar en la multitudinaria manifestación del pueblo avileño de Morón el pasado 13 de marzo, está desesperado por las pésimas condiciones de la cárcel, donde permanece recluido a la espera de juicio.

Según explicó su padre, el pastor Elier Muir, en un video difundido por el también religioso evangélico Mario Félix Lleonart, él y su esposa recibieron la llamada del muchacho a esas horas porque las chinches no lo dejan dormir. “Me están infectando la piel y estoy sintiendo el cerebro que no me va a aguantar”, citaba Muir a su hijo. “Me envuelvo con la sábana y aun así ni de día ni de noche me dejan dormir las picadas”.

El pastor teme por su salud no solamente por las heridas que puedan producirle los parásitos, que asegura proliferan en una nueva celda donde lo han trasladado, sino por la ínfima alimentación que recibe el menor. “Le dan el alimento, mísero, que todo cabe en un vasito desechable de seis, ocho onzas, a las cuatro de la tarde, y luego hasta las cinco y media o las seis de la mañana no ve nada más”, cuenta el padre. 

"Le dan el alimento, mísero, que todo cabe en un vasito desechable de seis, ocho onzas, a las cuatro de la tarde, y luego hasta las cinco y media o las seis de la mañana no ve nada más"

Las provisiones que le llevó la familia en la última visita, prosigue, “ya se le agotaron”, pues “las comparte con los cinco prisioneros que están ahí con él, así como los demás comparten con él, pero ya no tienen nada”. 

Acompañando el video que difunde el mensaje de Muir, Lleonart escribió: “Un menor de edad enfermo, sometido a este trato cruel solo por participar en una protesta pacífica pidiendo comida, luz y libertad. Esto es tortura de Estado”, al tiempo que exigió su “liberación inmediata” y “atención médica urgente”.

El pasado 9 de abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) envió un requerimiento oficial al Gobierno cubano exigiendo información urgente sobre la situación del menor. La petición, dirigida al ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, otorgaba un plazo de cinco días para que el Estado respondiera sobre las condiciones de detención de Jonathan Muir, su estado de salud y las medidas adoptadas para garantizar su integridad.

La Cidh aclaraba que este requerimiento no implicaba una decisión sobre el otorgamiento de dichas medidas, pero subrayaba la urgencia de verificar la situación del adolescente. La solicitud se realizó a raíz de una petición de medidas cautelares presentada por la organización Cuba Decide.

Jonathan Muir, junto a Kevin Samuel Echevarría Rodríguez, también menor de edad, con 15 años, fueron dos de los nuevos presos contabilizados en marzo por la organización Prisoners Defenders (PD). Ese informe de la ONG, con sede en Madrid, volvió a marcar en marzo otro récord: con 44 nuevos prisioneros de conciencia, la cifra se eleva a 1.250.

La huelga busca, explicó este familiar, “demostrar que sí existen encarcelados por motivos políticos y exigir respeto a su condición como presa política”

Ha crecido “de forma significativa”, denunciaba PD, el número de mujeres y menores detenidos, lo que evidencia “un aumento relevante de la represión también contra colectivos vulnerables y un impacto devastador sobre familias enteras”.

Frente a esta realidad, y en mitad de presiones y contactos entre EE UU y Cuba, el régimen ha seguido negando estas semanas la existencia de presos políticos, cuya liberación es uno de los requisitos del ultimátum dado por el Gobierno de Trump a La Habana y que expira este fin de semana.

Precisamente contra las declaraciones del mandatario Miguel Díaz-Canel a NBC es que se declaró este miércoles en huelga de hambre la presa política Lizandra Góngora, condenada a 14 años de prisión, la pena más alta impuesta a una mujer por participar en las manifestaciones del 11 de julio de 2021. Está detenida en la cárcel Los Colonos, de Isla de la Juventud.

Lo explicó su marido, Ángel Delgado, a Martí Noticias, que también recogió las palabras del primo de la opositora, Ariel Góngora, en una transmisión en Facebook. La huelga busca, explicó este familiar, “demostrar que sí existen encarcelados por motivos políticos y exigir respeto a su condición como presa política”.

Ariel Góngora responsabiliza al régimen cubano por cualquier consecuencia para la salud de su prima y recuerda que no es la única prisionera que protesta de esa manera. Al respecto puso como ejemplo a Jesús Véliz Marcano, preso también del 11J, en su caso en Camagüey, que cumple este jueves nueve días de huelga de hambre en una celda de castigo.

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