Compran las balitas de Progas en 24 dólares y las revenden en 50
Gas
Esta empresa privada vinculada a la estatal Cupet abre un segundo punto de venta en La Habana
La Habana/La misteriosa plataforma KMCero y su distribuidora Progas, supuestamente privadas, han abierto un segundo punto de venta de balitas de gas licuado en dólares en el municipio habanero de Guanabacoa.
Ubicado en la calle Santa María, el local ofrece una escena familiar –no muy diferente a lo que sería la venta regulada por el Estado–: largas colas desde la madrugada, cilindros deteriorados y una oferta limitada que no alcanza a cubrir la demanda. La diferencia sustancial es que el cilindro se vende a 24 dólares, una cifra que equivale a más de cinco veces el salario mínimo mensual en Cuba.
Este diario pudo constatar que los camiones vinculados a Progas cargan cilindros desde instalaciones de la empresa estatal Cupet en la Vía Blanca, en el reparto Guiteras. Las fotografías tomadas muestran que la empresa ha elevado la cerca perimetral, lo que impide la observación de las operaciones internas. Aun así, es visible la carga de balitas destinadas a la distribución comercial con camiones de Progas.
Aunque Progas se declara privada, 14ymedio ha podido constatar la continuidad logística de este circuito comercial con el sistema estatal.A diario, los camiones de Progas circulan por las calles de La Habana cargados de cilindros de gas. En contraste, muchos cubanos no reciben suministro estatal de gas racionado desde septiembre de 2025.
Aunque Progas se declara privada, '14ymedio' ha podido constatar la continuidad logística de este circuito comercial con el sistema estatal
Los mismos clientes que adquieren las balitas a 24 dólares en la plataforma KMCero las revenden en el mercado informal por 50 dólares, según comprobó este diario. La viabilidad de la reventa se explica por la aparatosa logística de adquirir el gas en Supermarket23: la necesidad de disponer de tarjeta en divisas y el acceso limitado a la plataforma digital, que exige compras mínimas de 50 dólares.
Mientras tanto, el sistema de distribución regulada por el Estado permanece en colapso: los ciclos de entrega se han vuelto imprevisibles y en numerosas provincias el gas licuado continúa desaparecido durante largos períodos. Y cuando aparece, se forman largas colas bajo el sol y, por la crisis de combustible, no hay transporte para llevar las balitas hasta los domicilios.
A ello se suman las interrupciones en el suministro de gas manufacturado –el llamado “gas de la calle”–, debido a retrasos en trabajos de mantenimiento en la planta de Melones, operada por Cupet, reportados ya por 14ymedio. Según la empresa estatal, durante las labores de reparación se produjo un “imprevisto relacionado con un retorno de gas”. El restablecimiento del servicio se retrasó más de lo previsto, afectando a los municipios más poblados de la ciudad.
La situación ha contribuido a que el negocio de la venta de balitas en divisas se haya acelerado en las últimas semanas. Así, plataformas digitales como Supermarket23 o KMCero comenzaron a ofrecer cilindros de gas licuado en dólares.
La situación ha contribuido a que el negocio de la venta de balitas en divisas se haya acelerado en las últimas semanas
En el caso de KMCero, el cilindro de 10 kilogramos se comercializa por 24 dólares, con la condición de entregar un envase vacío. Supermarket23, por su parte, ofrece opciones similares a precios superiores, en torno a los 29 dólares.
En ambos casos, el producto es el mismo que circula en el sistema estatal de distribución.
KMCero opera con una logística vinculada a Cupet, utilizando instalaciones estatales y canales de distribución asociados a Progas. La opacidad alrededor de la estructura empresarial de esta entidad privada se debe a que no existe información pública, lo que ha generado dudas sobre su relación con el sistema estatal.
La coincidencia con la severa crisis energética y la escasez de combustible ha convertido lo que debería ser un recurso básico en un bien de alto valor comercial, lo cual genera desigualdades entre los cubanos en función de sus recursos y de su acceso al dólar.