“Cuba está advertida, no vamos a tolerar ese tipo de influencia maligna en nuestro hemisferio”
Cuba-EE UU
Desde Panamá, el secretario de Defensa de EE UU, Pete Hegseth, critica duramente la falta de cooperación de La Habana
La Habana/El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó desde Panamá una de las advertencias más directas de la Administración de Donald Trump al Gobierno cubano y dejó abierta, una vez más, la posibilidad de una respuesta militar. “Todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las opciones militares”, afirmó el funcionario al ser preguntado por el papel que podría desempeñar el Pentágono ante Cuba.
La declaración tuvo lugar este jueves durante una comparecencia ante periodistas en Panamá, donde Hegseth participó en actividades vinculadas a ejercicios militares estadounidenses y multinacionales. La pregunta partió de una afirmación del reportero: “El presidente dice que Cuba será la próxima. ¿Hay un papel militar en eso?”. Hegseth no confirmó que exista una decisión de intervenir, pero tampoco descartó esa posibilidad.
“Cuba haría bien en prestar atención a la disposición del presidente Trump a hacer valer las prerrogativas estratégicas estadounidenses”, respondió. Y añadió que la Isla “ciertamente no es rival para Estados Unidos”.
“Queremos más cooperación de Cuba, les guste o no”
En una segunda intervención realizada desde el destructor USS Gridley, Hegseth fue todavía más explícito al reclamar cambios en la conducta de La Habana. “Queremos más cooperación de Cuba, les guste o no”, afirmó, antes de acusar al Gobierno cubano de haber permitido durante años que países extranjeros y lo que calificó como “actores malignos” utilizaran la Isla para espiar a Estados Unidos.
“Cuba está advertida”, dijo Hegseth en referencia a la posición de Washington. “No vamos a tolerar ese tipo de influencia maligna en nuestro hemisferio”.
El funcionario situó a Cuba dentro de una preocupación más amplia de Washington por la presencia de Rusia, China e Irán en América Latina. Según su argumento, esos países han intentado ampliar su influencia en la región aprovechando durante años la ausencia o debilidad de Estados Unidos.
Hegseth sostuvo que esa situación está cambiando y que los Gobiernos latinoamericanos están acercándose a Washington porque “entienden dónde está el equilibrio de poder”. En ese contexto incluyó explícitamente a Cuba y advirtió que Estados Unidos dispone de “muchas opciones”.
La dureza del mensaje contrasta con otros contactos recientes entre funcionarios estadounidenses y cubanos, que han dejado abierta la posibilidad de una relación menos confrontativa si La Habana modifica algunas de sus políticas.
La frase pronunciada en Panamá –“todas las opciones están sobre la mesa”– deja claro que el Pentágono no está excluyendo la opción militar
El propio Hegseth había reconocido semanas atrás que funcionarios del Pentágono estaban preparando opciones militares para presentarlas al presidente Trump. Al mismo tiempo, ha señalado que Washington aspira eventualmente a mantener una relación de cooperación con las autoridades cubanas si estas realizan cambios fundamentales.
La cuestión militar, por tanto, aparece ahora como parte de un abanico más amplio de instrumentos, y no necesariamente como una decisión de intervención inminente. La frase pronunciada en Panamá –“todas las opciones están sobre la mesa”– deja claro, sin embargo, que el Pentágono no está excluyendo esa posibilidad.
La advertencia sobre la capacidad militar cubana tampoco es nueva. Durante su visita a Guantánamo en junio, Hegseth ya había advertido a La Habana que sería “imprudente” adquirir armas capaces de alcanzar la base estadounidense o el territorio de Estados Unidos. Washington considera especialmente sensible cualquier capacidad militar cubana que pueda amenazar territorio estadounidense o facilitar operaciones de inteligencia de terceros países.
El mensaje dirigido a La Habana forma parte de esa nueva política hemisférica. Para Hegseth, el territorio latinoamericano vuelve a ser considerado por Washington como un espacio estratégico en el que Estados Unidos pretende recuperar capacidad de influencia.
Para La Habana, el mensaje llega además mientras enfrenta la peor crisis económica y energética de las últimas décadas y depende cada vez más de la ayuda de países como Rusia y China. Precisamente esos vínculos son presentados por Washington como parte del problema.