Los diez de la lancha: temeridad y desesperanza
Lancha
El lugar escogido para desembarcar alimenta dudas sobre una posible emboscada
La Habana/La lista de nombres divulgada por el régimen cubano tras el tiroteo del pasado 25 de febrero, cerca de Cayo Falcones, en Corralillo, Villa Clara, dibuja el mapa humano de un episodio que sigue rodeado de zonas grises. Diez cubanos que salieron en una lancha con matrícula de Florida terminaron convertidos de golpe en “terroristas” para La Habana y en “héroes” para una parte del exilio, mientras sus familias reclaman algo más básico y verificable: información clara, parte médico transparente y acceso consular a los sobrevivientes.
Una fuente consultada por 14ymedio bajo condición de anonimato conocía a varios de los tripulantes y se muestra sorprendida por la ruta elegida. “Ese es el punto más caliente que hay, cerca de un faro”, advierte. “Se supone que está súper vigilado. Casualmente la película Guardafronteras se filmó ahí. Imagínate lo vigilado que está eso”. La observación refuerza las preguntas que atraviesan este caso: ¿qué ocurrió exactamente en esas aguas? ¿Por qué escogieron ese lugar tan expuesto para una operación supuestamente clandestina? ¿Cayeron en una trampa?
Algunos cubanos han perdido la fe en poder lograr "cambios democráticos en un país que está secuestrado por un grupo que llegó al poder por las armas”, agrega la misma fuente. Asegura que “no poseían fusiles de asalto, eso es ilegal, en todo caso eran fusiles que puede comprar cualquier ciudadano o residente en EE UU que no tenga antecedentes penales”.
Pável Alling Peña, Michel Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa fueron identificados oficialmente como los cuatro muertos en el enfrentamiento. Más allá de la etiqueta de “terroristas” usada por el Ministerio del Interior, las trayectorias que emergen de cada nombre muestran perfiles diversos y, en algunos casos, contradictorios con el relato oficial.
Michel Ortega Casanova, de 54 años, fue el primer fallecido confirmado. Distintas fuentes lo ubican en el área central de Florida, entre Lakeland y Tampa. Sus familiares aseguran que llevaba más de dos décadas en Estados Unidos y trabajaba como camionero. Su hermano, Misael Ortega, rechaza la acusación de terrorismo y resume la percepción familiar con una frase repetida en otros casos: “Ellos le llaman terrorista a todo el que vaya contra su ideología”.
Pável Alling Peña, de 45 años y natural de Camagüey, añade un ángulo especialmente incómodo para el discurso oficial. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana en 2004, fue presentado años atrás por medios estatales como un creador vinculado a proyectos culturales. En 2022 obtuvo la ciudadanía estadounidense y estuvo trabajando en actividades relacionadas con la fotografía. El 30 de enero pasado publicó en sus redes sociales un mensaje dirigido a las fuerzas armadas del régimen: “Pobre de aquel militar que no baje las armas y peor aún dispare contra el pueblo, porque el terror desatado será sublime en su más cruda expresión. Cuba será libre dentro de poco”.
El tercer fallecido, Ledián Padrón Guevara, de 25 años, aparece en reportes periodísticos como un joven con una vida repartida entre Houston y Miami. Sus redes sociales lo sitúan como originario del municipio camagüeyano de Esmeralda y muestran sobre todo intereses artísticos, con aspiraciones en el género urbano. Tras las protestas del 11 de julio de 2021 escribió: “Vamos, Cuba. Fuerza, que la historia es testigo”. Sus allegados insisten en que no tenía un historial violento.
Amijail Sánchez González, un podador de árboles de 47 años conocido como 'El Guajiro', es descrito como "el más jaranero y jovial del grupo"
Sobre Héctor Duani Cruz Correa pesa, en cambio, un vacío biográfico notable. Lo que sí ha trascendido es el impacto familiar inmediato. Una ex pareja declaró a Telemundo 51: “Aún no sé cómo le diré a mi hijo de 5 años que papi no estará más”. Reportes internacionales también lo vinculan con el robo de la embarcación, que habría sido utilizada sin el consentimiento del propietario registrado en Florida.
Entre los seis sobrevivientes, el nombre con mayor señalamiento previo es el de Amijail Sánchez González, un podador de árboles de 47 años. El Gobierno cubano lo incluye entre los dos individuos que ya figuraban en su Lista Nacional vinculada a investigaciones por “terrorismo o actos violentos”. Es decir, antes del tiroteo ya estaba marcado como objetivo de alta prioridad. Sin embargo, la fuente consultada por este diario lo describe de forma muy distinta: “es el más noble y jaranero del grupo”. Entre sus allegados era conocido como El Guajiro y “era comparado, por su carácter jovial, con Camilo Cienfuegos”.
Según relató su familia a The Washington Post, Sánchez avisó a sus padres ancianos en la Isla apenas un día antes de partir en la lancha. Durante una llamada de una hora, sus familiares le rogaron que desistiera. El episodio se produce además en un contexto de presión previa, ya que a finales de 2024 las autoridades detuvieron durante meses a los padres –ambos enfermos de cáncer– para forzarlo a regresar a Cuba y entregarse.
El segundo nombre previamente incluido en esa Lista Nacional es Leordán Enrique Cruz Gómez. Natural de Cienfuegos y nacido el 6 de noviembre de 1978, su caso ha generado una fuerte reacción familiar. Su esposa exige una “prueba de vida” y pregunta por qué no les permiten “saber que la persona está bien, que está respirando”. Su hermano teme el peor escenario y denuncia contradicciones en la narrativa oficial. “Yo lo hacía trabajando en Arizona”, afirma, y niega que recibiera cualquier financiamiento para realizar acciones violentas.
Conrado Galindo Sariol tiene 58 años y fue víctima de la represión, según cuenta su entorno. Telemundo 51 recoge que cumplió siete años de prisión en Cuba antes de emigrar y que su familia escuchó amenazas directas: “Te vas o te matamos”. Su esposa admite su oposición política al Gobierno, pero rechaza la etiqueta de terrorismo. Tanto ella como su hija recuerdan que Galindo se despidió diciendo: “Voy a trabajar”.
De Cristian Ernesto Acosta Guevara y José Manuel Rodríguez Castelló, ambos incluidos entre los heridos, la información verificable disponible sigue siendo escasa. Sus nombres aparecen en la relación oficial y en reproducciones de prensa, pero sin un perfil biográfico completo que permita evaluar su trayectoria o situación migratoria.
Roberto Álvarez Ávila, de 34 años y natural de Cienfuegos, fue el último en incorporarse al listado tras la rectificación oficial que sustituyó inicialmente su nombre por el de Roberto Azcorra Consuegra. El propio Azcorra apareció en Miami para desmentir su participación, un desliz que dañó la credibilidad del comunicado del Ministerio del Interior. Según la fuente consultada por 14ymedio, Álvarez no tenía aspiraciones políticas y soñaba con “tener una casita en Cienfuegos, cerca de la playa, con estilo colonial”. Tiene al menos una hija pequeña y su familia ha evitado informar a su padre, quien está operado del corazón.
La inclusión equivocada de Azcorra Consuegra en la primera nota oficial no fue una simple torpeza. En un caso que involucra muertos, heridos y un incidente armado en aguas cubanas, el error reforzó las dudas sobre la casualidad del encuentro armado que describe la versión gubernamental. La posterior corrección –acompañada de nuevas acusaciones genéricas sobre “trayectorias violentas”– tampoco logró cerrar la brecha de desconfianza.