Al grito de "Patria y Vida", se amotinan decenas de presos en la cárcel de Canaleta, en Ciego de Ávila
Motín
“Hay un muerto confirmado, aunque no se sabe si se ahorcó o lo ahorcaron”
La Habana/El grito de “¡Abajo Díaz-Canel!” resonó desde la tarde de este miércoles dentro de la prisión de Canaleta, en Ciego de Ávila. Decenas de reclusos protagonizaron un motín que, según denuncias de organizaciones y testimonios desde el interior del penal, fue respondido con un fuerte operativo de represión.
Este diario pudo confirmar, a través de un activista en contacto directo con familiares de los reclusos, que “hay ambulancias afuera y heridos graves”. El activista, cuya identidad se omite para evitar represalias, añade que “hay un muerto confirmado, aunque no se sabe si se ahorcó o lo ahorcaron”. La situación, según su testimonio, está “parcialmente controlada”, pero no del todo.
De acuerdo con la ONG Prisoners Defenders y el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (Cdpc), el levantamiento se produjo en este penal de alta seguridad del centro del país, una instalación que arrastra desde hace años varias denuncias por hacinamiento, insalubridad y malos tratos. Un testimonio de un preso facilitado a la agencia EFE también aseguró que grupos de refuerzo acudieron al lugar y emplearon balas de goma, gas pimienta y violencia física para sofocar la protesta.
Los reclusos hablan de golpizas, disparos con proyectiles de goma y el uso de agentes químicos
Según versiones difundidas por familiares y activistas, el motín comenzó aproximadamente entre las seis y las siete de la tarde del miércoles. Los reclusos –entre los que habría varios presos por motivos políticos– protestaban por las condiciones de vida dentro del penal, especialmente por la escasez de alimentos, la falta de atención médica y los abusos de los guardias.
Durante la madrugada circularon en redes sociales videos y audios en los que se escuchan gritos de “libertad”, “Patria y Vida” y consignas contra el mandatario Miguel Díaz-Canel. En algunas imágenes tomadas desde el interior de la prisión, varios internos muestran sábanas con mensajes de protesta colgadas en las áreas comunes.
Las denuncias apuntan a que el operativo represivo se intensificó a primera hora de la mañana del jueves, cuando –según los testimonios– intervinieron tropas especiales conocidas como las Avispas Negras. Los reclusos hablan de golpizas, disparos con proyectiles de goma y el uso de agentes químicos.
La prisión de Canaleta, considerada el penal de mayor rigor en la provincia de Ciego de Ávila, se ubica en las afueras de la ciudad cabecera y alberga a más de 3.000 reclusos, según datos recopilados por investigadores del sistema penitenciario cubano. El complejo comenzó a levantarse a mediados de los años sesenta con barracas de madera y fue ampliado en 1975 con edificios de varios pisos, rodeados por doble cerca perimetral y muros de hormigón. Por su tamaño y nivel de seguridad, concentra una parte significativa de la población penal del territorio.
Prisoners Defenders señala que los presos “se han levantado exigiendo libertad para Cuba”. La organización, con sede en Madrid, contabiliza actualmente 1.207 presos por motivos políticos en la Isla, una cifra que el Gobierno cubano rechaza sistemáticamente.
De acuerdo con cifras de Cubalex, en 2025 ocurrieron al menos 41 muertes en prisiones cubanas, vinculadas a condiciones inhumanas de reclusión, deficiente alimentación, ausencia de atención médica adecuada y enfermedades sin tratamiento oportuno.
Sobre la prisión de Canaleta, los informes coinciden en señalar abusos y represión contra prisioneros por motivos políticos, corrupción interna y deterioro de las condiciones sanitarias
En ese mismo período, la ONG documentó 1.330 violaciones de derechos humanos contra personas encarceladas en la Isla. Los reportes incluyen 1.045 casos de hostigamiento y represión, 402 de negación de atención médica, 297 de condiciones de vida inadecuadas y 224 vinculados a deficiencias alimentarias.
El Cdpc también ha denunciado prácticas como el aislamiento prolongado, los traslados punitivos y el trabajo forzoso sin remuneración, además del uso de métodos de castigo que organizaciones de derechos humanos consideran formas de tortura, entre ellos la llamada “cama turca”, “la bicicleta” y el empleo de “shakiras”, grilletes que inmovilizan completamente al recluso.
Sobre la prisión de Canaleta, en particular, los informes coinciden en señalar abusos y represión contra prisioneros por motivos políticos, corrupción interna y deterioro de las condiciones sanitarias. Los familiares de los presos también han denunciado en múltiples ocasiones las dificultades para acceder a medicamentos y alimentos durante las visitas.
Casi 24 horas después del inicio de los incidentes, las autoridades cubanas no han emitido un parte oficial sobre el motín ni sobre la situación dentro del penal. Tampoco se ha confirmado de manera independiente la existencia de víctimas mortales.