Impedir "una piñata a la rusa", nuevo objetivo de Washington para evitar la transferencia de Gaesa a manos privadas
Informe
Según un informe de Cuba Siglo 21, los gigantes hoteleros del norte convertirán de nuevo a la Isla en "la reina indiscutible" del turismo en el Caribe
Madrid/Los activos del conglomerado militar Gaesa tienen un valor preciado y eso lo saben tanto el régimen, que intenta protegerlos de las sanciones mediante la creación de nuevas empresas, como EE UU de cara a una futura transición. Según un informe elaborado por Emilio Morales para Cuba Siglo 21, son un acierto las últimas sanciones del Departamento de Estado, que van no solo contra el emporio controlado por la oligarquía castrista, sino contra cualquier socio nacional o extranjero que pueda servir para ocultar, transferir o proteger sus activos.
La estrategia, afirma, “no solo afecta sus operaciones presentes” sino complica “una piñata a la rusa con estos activos”. El fin sería, además, que “bajo una genuina transición a la democracia y plenas relaciones con Estados Unidos, empresas como Marriott, Hilton, Hyatt o Wyndham” hagan “despegar nuevamente la industria turística cubana”, que volvería a ser “la reina indiscutible de la región”.
Los gigantes hoteleros estadounidenses tienen, sostiene Morales, capacidad de atraer mediante sus programas de fidelidad, a decenas de millones de clientes a una Isla llena de ventajas
Los gigantes hoteleros estadounidenses tienen, sostiene Morales, capacidad de atraer mediante sus programas de fidelidad, a decenas de millones de clientes a una Isla llena de ventajas que el dossier repasa: supera de mucho a las islas vecinas en cuanto a la extensión de sus costas y playas (5.746 kilómetros, mientras República Dominicana tiene 1.288 y Jamaica 1.022), tiene una gran proximidad con EE UU y un buen número de aeropuertos que, en condiciones normales, recuperarían al público europeo. La nueva relación con Washington reanudaría una fuente de ingresos que apenas fue explotada durante el breve período del deshielo –con la Administración de Barack Obama–, en 2015-2016: la industria de los cruceros.
Todo esto, además, vendría acompañado “del beneficio de atraer la inversión extranjera”, en un país con todo por hacer. “De esta forma, desarrollar la industria turística generaría una fabulosa tracción para desarrollar otros sectores de la economía cubana que son indispensables” para él mismo, desde la energía, las telecomunicaciones, la alimentación, las infraestructuras y, con ello, la generación de empleos.
Para esto, claro, se deberían dar las condiciones previas de democratización de la Isla, que por ahora siguen en espera. No obstante, Morales considera que las sanciones están produciendo efectos visibles. El informe repasa la salida de todos los inversores extranjeros que durante décadas hicieron negocios en Cuba con el régimen, entre ellos las hoteleras españolas como Meliá, Iberostar o Barceló. El experto considera que varias de ellas intentaron comprar algunos de los activos de Gaesa, en concreto los establecimientos que previamente solo administraban, gracias a las 176 medidas aprobadas por el Gobierno cubano que facilitan la adquisición de estos activos.
“Desde que comenzaron a implementarse las sanciones de la Administración Trump contra Gaesa, el régimen cubano ha tratado de traspasar sus activos a entidades que no están sancionadas”, dice Morales en referencia explícita a Ceiba, el fondo británico asociado al Estado para controlar la propiedad de cinco establecimientos que gestionaba Meliá.
El fondo fue sancionado a finales de julio por el Departamento de Estado, precisamente por ser considerado una “pantalla” para sacar del radar de estas medidas a las propiedades de Gaesa. Ese ejemplo demuestra cómo a la estrategia del régimen para eludir las penalizaciones se le va a poner coto sistemáticamente incluyendo a la nueva empresa creada para ello.
En el informe, Morales pone de manifiesto cómo el turismo en Cuba se había hundido ya en los últimos años. Desde 2019, las cifras de este sector empezaron a reflejar un retroceso que la pandemia se encargó de rematar. Después de eso, los números apenas levantaron cabeza para después empezar a hundirse. A unos datos ya malos, las medidas tomadas en 2026 por la Administración de Donald Trump le dieron el golpe de gracia.
“El mes de mayo del presente año apenas llegaron al país 30.883 turistas internacionales, lo cual representó una caída de 74,73% con respecto al mes de mayo del 2025 y un declive de 90,56% con respecto al mes de mayo del 2019"
“El mes de mayo del presente año apenas llegaron al país 30.883 turistas internacionales, lo cual representó una caída de 74,73% con respecto al mes de mayo del 2025 y un declive de 90,56% con respecto al mes de mayo del 2019, el año previo a la pandemia. En los primeros cinco meses del año solo han visitado el país 359.491 turistas, muy por debajo de la cantidad de visitantes del 2025 en igual período, cuando se registró la llegada de 865.197 turistas, lo cual representa una caída de 58,45%. Si comparamos el acumulado de mayo con respecto al 2019, año previo a la pandemia, la caída es de 82,74%”, subraya el informe.
Esto pone de manifiesto cómo el cierre de los aeropuertos por falta de queroseno ha sido un golpe letal en la recepción de viajeros creando un escenario que ahora, con la marcha de las gestoras hoteleras extranjeras, es irrecuperable mientras las relaciones con EE UU no se recompongan.
“Si ese enfoque se mantiene, concluye el estudio, el margen de maniobra internacional de Gaesa continuará reduciéndose, aumentando el aislamiento económico y limitando su capacidad para sostener el modelo económico de explotación extractiva que impusieron a la Isla”. Por el momento, este estrangulamiento aún no ha conseguido el objetivo absoluto: que la solución democrática se imponga en Cuba.