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Los materiales de construcción se venderán solo con tarjeta magnética para atajar la corrupción

La medida comienza este marzo en cuatro provincias e Isla de la Juventud y se extenderá en los próximos meses

La venta de materiales de constucción con tarjeta tiene como objetivo "alcanzar mayor transparencia en las ventas y el manejo de efectivo, utilizando plataformas de comercio electrónico". (14ymedio
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02 de marzo 2020 - 14:52

La Habana/Los materiales de construcción se venderá desde este marzo solo con tarjeta magnética en cuatro provincias cubanas y un municipio, una medida que busca frenar la corrupción y el desvío de recursos que campea a sus anchas en los llamados rastros. Mayabeque, Cienfuegos, Santiago de Cuba, Guantánamo e Isla de la Juventud serán los primeros territorios donde el cemento, la arena, los tanques para agua y los ladrillos ya no podrán comprarse en efectivo.

El próximo mes la medida se extenderá a La Habana y en mayo llegará a los municipios cabecera del resto de provincias, según el Ministerio del Comercio Interior.

La nota también señala que se permitirá excepcionalmente el empleo de otros medios autorizados por el Banco Central de Cuba a los subsidiados y beneficiados con créditos aprobados entre 2012 y 2019 o por eventos meteorológicos en el periodo que se determine.

A pesar de los nuevos programas de producción local de áridos y bloques que han recibido mucha visibilidad en los últimos años en los medios oficiales, los llamados rastros no dan abasto ante la alta demanda

La resolución tiene como objetivo "alcanzar mayor transparencia en las ventas y el manejo de efectivo, utilizando plataformas de comercio electrónico", según el Ministerio.

A pesar de los nuevos programas de producción local de áridos y bloques que han recibido mucha visibilidad en los últimos años en los medios oficiales, los llamados rastros no dan abasto ante la alta demanda de un país donde más del 60% de las viviendas se encuentran en regular o mal estado.

Esta circunstancia ha contribuido a que el desvío de recursos, los malos manejos, el comportamiento arbitrario de los precios y el desabastecimiento de los productos más demandados .el cemento, las barras de acero, las tejas de fibrocemento y el zinc- caractericen este mercado.

En esos puntos de venta en moneda nacional, faltan a menudo las puertas, ventanas, muebles sanitarios, pintura, piezas plásticas para tuberías y conexiones hidráulicas y sanitarias. La situación se vuelve aún más crítica con los mosaicos y baldosas, las viguetas de hormigón y los tanques de agua.

Otra alternativa son las tiendas en pesos convertibles (CUC), donde hay una limitada oferta de materiales constructivos a precios elevados. En las llamadas shoppings un saco de cemento del tipo P350, usado para fundir placas de techos y mesetas para la cocina, cuesta unos 6 CUC. A pesar del precio, que supone una semana de salario para un profesional estatal promedio, la demanda de este producto sigue siendo muy alta.

La industria cementera nacional lleva décadas en picada, tras la caída del campo socialista y el fin de los subsidios soviéticos. En 1989 se produjeron 3,7 millones de toneladas en la Isla, pero posteriormente se inició un descenso que alcanzó su mínimo en 1993, con 1,04 millones de toneladas.

En 1989 se produjeron 3,7 millones de toneladas en la Isla, pero posteriormente se inició un descenso que alcanzó su mínimo en 1993, con 1,04 millones de toneladas

Aunque levemente recuperada, los últimos años dejan datos preocupantes, como el de 2017, cuando se produjeron un poco más de 1,4 millones de toneladas de cemento gris en la Isla. La cifra queda muy lejos de los 5,2 millones que alcanzó en ese mismo año la República Dominicana, según un informe de la asociación de productores, pero también de los que la propia Isla produjo en 1958, con un récord de producción de 4,27 millones de toneladas, según Foresight Cuba.

Desde hace más de un año el producto ha desaparecido casi en su totalidad del circuito de tiendas en CUC, mientras que en los rastros ha quedado racionado a los clientes que han recibido subsidios para la reconstrucción de viviendas dañadas por un huracán o un tornado como el que afectó más de 3.000 casas en La Habana en enero de 2019.

Tras el paso del tornado, el Estado garantizó una bonificación del 50% en el costo de los materiales de construcción para los afectados por el desastre en los barrios de Luyanó, Regla, Guanabacoa y Santos Suárez y del 70% del importe de los depósitos de agua. Sin embargo, el volumen de los daños superó con creces el ritmo con el que el país puede producir o importar muchos de estos materiales.

"Hace falta que en el rastro de Plaza de la Revolución empiece a vender a la población que no tiene subsidios, pues la mayoría de los edificios sobre todo del Vedado tienen más de 60 años y necesitan reparaciones y en ese rastro siempre dicen q sólo hay materiales para subsidios", lamenta Maricel, una internauta que reaccionó a la nota sobre la nueva medida del Mincin publicada en el diario oficial Granma.

Otros, como Yunior, esperan que la nueva medida "erradique el contrabando de materiales y todos podamos adquirirlos según las necesidades de cada cual", una práctica muy extendida y a la que frecuentemente deben apelar las familias que deciden reparar su vivienda. En el mercado informal de la Isla pueden encontrarse muchos de los productos robados de los rastros y también otros desviados de las construcciones estatales.

"Todo en materiales de construcción", reza un anuncio en uno de los sitios digitales de clasificados más populares del país. "Tenemos puertas y ventanas esmaltadas galvanizadas, cemento, ladrillos, bloques de cristal, losas grandes y todo de la mejor calidad, los mejores precios y el mejor trato del mercado. Nuestro stock es impresionante y estable, y tenemos transporte disponible", agrega.

Los clientes que llevan prisa y tienen más recursos económicos recurren a esta red de venta informal cansados de esperar por que en el rastro aparezcan los productos.

"Me dieron un subsidio para comprar arena, cemento y un tanque de agua", dice una vecina de la barriada de La Timba en La Habana cuyo techo no soportó las lluvias del pasado verano. Sin embargo, en el local estatal de ventas más próximo a su casa todavía no han suministrado todos los productos que necesita. "No importa si es con tarjeta magnética o con el dinero en la mano, el caso es que no hay", lamenta.

En la puerta de acceso al local, un cartel indica: "Estamos cerrados al público y solo estamos atendiendo a damnificados". Afuera, una decena de vendedores informales se acercan a los frustrados clientes que llegan y no reúnen los requisitos para comprar materiales. Con ellos el pago puede ser en "pesos cubanos, convertibles, dólares, euros o libras esterlinas", se jacta uno.

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