"No todos los cubanos estarían dispuestos a defender nuestro país con las armas", admite Silvio Rodríguez
Silvio Rodríguez
En una entrevista con 'El País', el trovador lamenta el poco apoyo recibido por Cuba de parte de Latinoamérica, con unas excepciones
Madrid/Silvio Rodríguez entiende los cacerolazos. “Es normal, la gente la está pasando muy mal. Hay una inflación tremenda, los viejos como yo, con ahorros de toda una vida, a veces no pueden ni comprar un cartón de huevos. Eso es muy serio”, admite en una entrevista publicada este jueves por el diario El País. El trovador da más razones para estar molesto: los hospitales, las escuelas, la universidad... ¿La causa? “El recrudecimiento del bloqueo”. ¿Qué responsabilidad tiene el Gobierno? –le pregunta la entrevistadora. “Tuviéramos [sic] más comida si estas medidas económicas [de apertura] se hubieran tomado hace décadas. La gente del campo estuviera más firme y hubiera más elementos para resistir”.
La de cal y la de arena han sido una constante en los últimos años del cantautor símbolo de la Revolución cubana, un discurso que incomoda a la ortodoxia del Partido Comunista, pero no lo hace, en absoluto, para el anticastrismo, que considera esas críticas oportunistas e hipócritas. En la conversación con el diario español, vuelve a alternar el reconocimiento del fracaso del modelo socialista con la hostilidad hacia EE UU, que se refleja desde el propio titular escogido por El País –“El mundo está dirigido por un régimen autoritario, belicista y ladrón. Y no es Cuba”– hasta la famosa kalashnikov que pidió y le fue entregada por el régimen.
“Es un arma de mentira; una imitación muy bien hecha, –cuenta, algo que ya había admitido en días previos a la prensa internacional–. Pero me entregaron un papel para que, en caso de una agresión armada a nuestro país, pueda ir a una unidad militar y pedir un arma de verdad”. El trovador recuerda su pasado en el Ejército –empezó a tocar la guitarra en el servicio militar, asegura– y dice que su petición fue una reacción a las palabras de Donald Trump sobre la posibilidad de “tomar Cuba”, algo que considera “posible”.
“Es un arma de mentira; una imitación muy bien hecha. Pero me entregaron un papel para que, en caso de una agresión armada a nuestro país, pueda ir a una unidad militar y pedir un arma de verdad”.
Duda, sin embargo, que muchos reaccionaran como él, salvo los de su edad. “Los cubanos que conocen esa historia, que han vivido una parte de lo que yo he vivido, estoy seguro de que esos sí estarían dispuestos a defender nuestro país con las armas. No todos”, admite, aunque dice entender a los jóvenes. “Una juventud que ha nacido en un país empobrecido, como es el nuestro, a lo mejor no encuentra razones para creer en el país. Eso hay que entenderlo”, dice con pesar y, también, con el deseo de que eso cambie.
Pendiente de la actualidad, el trovador cuenta que ha leído ese mismo día sobre el Free Cuba Rally, en el que se pidió una invasión para sacar al castrismo del poder. “No te voy a decir lo que pienso de quienes quieren que a su propio país lo bombardeen y lo invadan”, sostiene. Y añade: “Imagínatelo”, cuando la redactora le pregunta.
También elude la cuestión cuando se le pide que valore la actitud de la mayoría de Gobiernos de la región, que a excepción de México, no han prestado apoyo práctico al régimen. “Es amargo que se haya luchado tanto por una unidad latinoamericana y que de pronto haya países que se vendan”, aduce Rodríguez, que lo atribuye a la actual ola de mandatarios derechistas en el continente, aunque Brasil, Colombia y Uruguay tampoco han ido más allá de pequeñas donaciones.
Otro tema central en la entrevista es el de las conversaciones que el castrismo mantiene con EE UU o, más bien, las pequeñas medidas de apertura económica anunciadas estos días por el vice primer ministro Oscar Pérez-Oliva y que al trovador le parecen positivas. “Un poco tardías, porque realmente hay economistas que desde hace muchos años tienen un contrapunto con el Gobierno por esa razón”, considera. A su juicio, “el socialismo de libreta es muy idealista. La práctica ha demostrado que la gente produce mejor y más cuando se puede beneficiar directamente de lo que hace. Y tantas trabas burocráticas no son convenientes”.
Rechaza, sin embargo, que las decisiones se atribuyan a la presión de Washington. “Me molesta un poco, porque puede parecer que esas medidas son resultado de las conversaciones con Estados Unidos, pero se vienen discutiendo en Cuba desde hace mucho tiempo”, dice, sin plantear entonces por qué, precisamente, se toman justo ahora. Y aunque la periodista se lo señala, Rodríguez insiste tercamente: “Te repito, son cosas planteadas en Cuba desde hace muchos años. En mi mismo blog”.
El cantautor, que considera que su música es política, pero no propagandística, dice que no está desilusionado de la Revolución, pero que tiene “criterios” y los Gobiernos los forman personas que se equivocan o actúan mal. Es el caso de lo ocurrido el 11 de julio de 2021, reitera: “Siempre lo dije. Las fuerzas del orden debían garantizar la seguridad de los que se manifestaban”.
Es el caso de lo ocurrido el 11 de julio de 2021, reitera: “Siempre lo dije. Las fuerzas del orden debían garantizar la seguridad de los que se manifestaban”
La otra cara de la moneda llega cuando le plantean que hay periodistas independientes que han tenido que exiliarse. “Es triste que lo más profundo de la verdad sea apagado por tanta cantidad de infundios. Cuba ante eso [la “estrategia mediática”] es pobre también. Muchos responden a intereses poco humanos”, dice. Lamenta, además, que “quienes quieren hundir a Cuba le pongan nombres tristes a las actitudes de solidaridad”, cuando se le pregunta por las flotillas humanitarias y las denuncias de “turismo ideológico” que de ellas se han hecho.
En cuanto al pasado, Rodríguez considera que Cuba –en referencia a sus gobernantes– ha cometido errores, pero “habría que ver cómo hubiéramos sido sin el bloqueo”. Sostiene que la batalla entre ortodoxos y abiertos existe en un enfrentamiento “muy callado, que no trasciende” y afirma que es positivo “que la gente tenga oportunidad de expresar lo que piensa y que de la discusión y del diálogo surjan las verdades”. Aunque reprocha, elegantemente, que haya personas de izquierdas que “con respecto a Cuba se reservan sus posiciones”. La entrevista coincide –casualmente– con la que la intelectual Alina Bárbara López Hernandez ha concedido a otro medio español, en la que la profesora argumenta que ella misma es de izquierdas, pero el régimen cubano no lo es.
Del futuro, teme que a Cuba “la pongan como una estrellita más de la bandera” y ríe cuando le preguntan por quienes le odian. “A los de la oposición no les deseo mal, pero no les deseo que ganen. No por mí, sino por lo que significaría para este país”.