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El opositor Roberto Veiga vuelve a Cuba después de siete años en España

Cuba

El intelectual católico promovía el diálogo con el régimen, en contraposición con la hoja de ruta de la coalición Pasos de Cambio, que ratificó este domingo en Madrid el Acuerdo de Liberación

Roberto Veiga dice que su organización apuesta por romper una dinámica de confrontación que no ha dado frutos. / Facebook R.V.
14ymedio

01 de junio 2026 - 08:35

Madrid/Roberto Veiga González, director del Centro de Estudios sobre el Estado de Derecho Cuba Próxima, ha regresado a la Isla en las últimas semanas para quedarse a vivir en ella después de casi siete años exiliado. La decisión ha sido comunicada por la organización que fundó en 2021 a través de un texto en el que se informa de que la Seguridad del Estado ya lo detuvo a su llegada –en una fecha que no han facilitado– y lo ha sometido a varios interrogatorios. 

Veiga ha tomado esta determinación con el fin de “representar, desde la realidad del pueblo herido por los apagones, la escasez y la fractura social, la propuesta política titulada La apertura acordada: Una hoja de ruta para la reconstrucción nacional. Se trata de una vía de transición propuesta por Cuba Próxima el pasado abril que “sustituya la confrontación estéril por el realismo político”. 

La plataforma, de la que forman parte también Michel Fernández, Ileana de La Guardia, o Pavel Vidal, entre otros, alega que la inacción no es una opción ante “una crisis sistémica que ha desbordado el modelo actual” y que “un cambio profundo es un imperativo ético y de seguridad nacional” en las actuales circunstancias. Por ello, Veiga González regresa para promover junto a otras personas “un proceso de pasos recíprocos y verificables” que rompan la dinámica actual.

“El director de Cuba Próxima asume con serenidad los rigores y presiones que implica el activismo político desde el interior de Cuba, los cuales ya han comenzado”

“El director de Cuba Próxima asume con serenidad los rigores y presiones que implica el activismo político desde el interior de Cuba, los cuales ya han comenzado”, afirma el comunicado, que no da muchos detalles sobre las medidas tomadas por la Seguridad del Estado. “El rigor del compromiso exige que el sacrificio personal no sea un instrumento para el victimismo o la búsqueda de admiración, sino un puente de encuentro para que otros cubanos transiten hacia una solución compartida”, subraya el texto.

Cuba Próxima estableció ocho pilares estratégicos en su propuesta: garantía plena de todos los derechos, un Estado de derecho democrático y social, con separación de poderes y autonomía local, igualdad de oportunidades e inclusión social sin discriminación, organismos públicos eficientes al servicio del ciudadano, una economía libre con responsabilidad social, centralidad de la cuestión laboral y salarios dignos; salud, educación y seguridad social como servicios universales; y soberanía y neutralidad estratégica, basadas en la paz y el respeto mutuo.

La organización cree que el regreso de Veiga pone de manifiesto el compromiso con esta agenda y que “la libertad del pueblo cubano es su destino innegociable”. El Centro se sitúa, con este gesto, asevera la nota, “en el núcleo de la necesidad nacional, convencido de que Cuba no admite más demoras”.

La propuesta de apertura acordada que formalizó la organización el pasado 13 de abril contempla una hoja de ruta dividida en tres fases para la reconstrucción nacional a través de lo que denomina "Diálogo Soberano Multiactor" interno y la normalización de relaciones con Estados Unidos. El documento, elaborado por la junta directiva, plantea como prioridades inmediatas la liberación de presos políticos bajo una Ley de Amnistía, la reestructuración del conglomerado militar Gaesa y la reforma de la Ley Electoral, todo ello bajo el paraguas de una mediación técnica internacional.

El documento tiene un listado de peticiones también para EE UU, incluyendo el fin del cerco energético impuesto por Donald Trump desde el pasado 29 de enero

El documento tiene un listado de peticiones también para EE UU, incluyendo el fin del cerco energético impuesto por Donald Trump desde el pasado 29 de enero y la retirada de Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, levantamiento de la prohibición de viajar y apoyo a algunos sectores económicos, incluyendo financiación de urgencia para un programa alimentario de emergencia, otro sanitario y otro energético. 

La propuesta no ha estado exenta de polémica entre la oposición cubana, ya que los sectores que apuestan por una intervención de EE UU consideran que el Gobierno cubano ha dado muestras de no tener voluntad de diálogo durante décadas. Veiga y su equipo, en cambio, creen que la confrontación tampoco ha conducido a nada. 

La información surge precisamente un día después de que la coalición Pasos de Cambio ratificase en Madrid el Acuerdo de Liberación presentado en marzo en Miami, un documento que establece una hoja de ruta unitaria para guiar una transición democrática en Cuba tras 67 años de comunismo. Liderado por figuras de la oposición como Rosa María Payá y respaldado por organizaciones de la Isla y el exilio, el plan opta por una vía en la que el régimen no tenga ningún papel. 

El proyecto contempla la creación de un gobierno provisional que atienda la emergencia humanitaria, libere a los presos políticos y restablezca los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.

Estas posiciones encontradas son precisamente las que dieron lugar a la separación del abogado e intelectual de su socio durante más de 15 años Lenier González. Ambos fueron los directivos de la revista Espacio Laical y el centro de ideas Cuba Posible, que con el tiempo acabó siendo considerada por las autoridades cubanas un riesgo, ya que promovía posturas de acercamiento que estaban teniendo eco –según relataron ambos en algunas entrevistas– entre los miembros del Partido Comunista más moderados. 

El régimen comenzó una campaña de acoso y derribo al binomio, que acabó exiliándose. Veiga recaló en España, donde fundó Cuba Próxima, mientras González se fue a EE UU y se dedicó al ámbito académico, apartándose de la política. Sin embargo, este último ha criticado al primero, atribuyéndole relaciones con altos cargos del Gobierno que le han causado un gran daño reputacional, según ha lamentado recientemente Veiga. 

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