“Pa' lo que sea, Fidel, pa' lo que sea”: llega a Cuba el primer barco del Convoy Nuestra América
Cuba
Un total de 32 activistas atracaron en el puerto de La Habana con 14 toneladas de alimentos y medicamentos, 73 paneles solares y una decena de bicicletas
La Habana/Con banderas de Palestina, el puño levantando y carteles con la leyenda “dejen vivir a Cuba”, el barco insignia de la flotilla Nuestra América llegó este martes a La Habana, tras cuatro días de navegación, con 14 toneladas de alimentos y medicamentos, 73 paneles solares y una decena de bicicletas.
Antes de tocar tierra firme, los 32 tripulantes de 10 países, que atracaron con el barco atunero llamado Maguro –denominado por los activistas como Granma 2.0 en homenaje a aquel yate que llevó a Fidel Castro y 81 expedicionarios en 1956 de México a Cuba para iniciar la Revolución–, corearon consignas como “¡Cuba sí, bloqueo no!” y “Pa' lo que sea, Fidel, pa' lo que sea”, mientras grupos de participantes y simpatizantes escenificaban el apoyo internacional al Gobierno cubano.
En la terminal de cruceros de La Habana pasadas las 8 de la mañana fueron recibidos por representantes del oficialista Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. También los recibió la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández Pérez, quien agradeció “en nombre del pueblo este gesto vital”.
La gobernadora de la capital dijo que “ante las mayores dificultades, Cuba sigue siendo un faro revolucionario que inspira al mundo
La entrega de insumos pasó por unos momentos a segundo plano y se convirtió en un acto de loas y retórica entre los activistas y los integrantes del régimen.
Primero, la gobernadora de la capital dijo que “ante las mayores dificultades, Cuba sigue siendo un faro revolucionario que inspira al mundo. Un testimonio de resistencia y dignidad”.
En su intervención, el activista climático brasileño Thiago Ávila, uno de los integrantes de esta embarcación, agradeció a los Gobiernos de Cuba y México “por todo el apoyo en esta jornada, porque ambos fueron fundamentales”.
“Nosotros no vemos esto como algo que nos tienen que agradecer, sino que lo hacemos porque nosotros estamos agradecidos. La solidaridad no se bloquea, los pueblos libres del mundo tienen mucha más fuerza que cualquier imperio”, agregó Ávila.
Enseguida, los activistas montaron en unas guaguas eléctricas para ser paseados por la capital.
Como parte del Convoy Nuestra América varios centenares de activistas y políticos han llegado desde el pasado miércoles al país, donde fueron recibidos por Miguel Díaz-Canel, y participaron en actos políticos, visitaron centros hospitalarios y escuelas.
Entre algunos líderes de izquierdas que han acudido a La Habana destacan el diputado británico Jeremy Corbyn, la senadora colombiana Clara López, el diputado español Gerardo Pisarello, el co-coordinador general de la Internacional Progresista, David Adler, además de varios eurodiputados. Pablo Iglesias, ex vicepresidente del Gobierno de España con Pedro Sánchez, entrevistó incluso a Díaz-Canel, que dijo que Cuba no quiere la guerra, pero que están dispuestos a “dar la vida por la Revolución”.
A esos activistas se suman integrantes de las organizaciones The People's Forum y Code Pink, que son parte de una red internacional de organizaciones de izquierdas financiadas en gran medida por el empresario tecnológico estadounidense radicado en Shanghái y partidario del régimen chino, Neville Roy Singham, según un reportaje de la cadena de noticias Fox News.
La mayoría de ellos se han hospedado en el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, un establecimiento de cinco estrellas, con todas sus instalaciones renovadas y al que no le ha faltado el suministro eléctrico, pese a que alrededor, durante las noches, todo está en la penumbra, como han expuesto varios videos en redes sociales.
“El pueblo sin energía, pero ‘la izquierda caviar’, con todos los lujos”
Desde allí, por ejemplo, Iglesias dijo: “Al llegar tuvimos una primera reunión con compañeros del Partido Comunista, que nos estuvieron contando la situación, que es ciertamente difícil, pero tampoco como se está presentando desde afuera", lo que despertó la indignación de los cubanos dentro y fuera de la Isla. “El pueblo sin energía, pero ‘la izquierda caviar’, con todos los lujos”, señaló un internauta en una de las publicaciones.
El Convoy Nuestra América, inspirado en la Flotilla Global Sumud que en 2025 intentó llevar ayuda humanitaria a Gaza –antes de ser interceptada por Israel–, tiene como objetivo mostrar una señal de apoyo político a Cuba. No obstante, un ex integrante de esa flotilla, el cineasta de origen egipcio Basel Ramsis, cuestionó a los activistas que hoy están en la Isla y califica como “ridícula” la flotilla. En un extenso post en Facebook, el realizador y docente de cine, que reside en España, asegura que la peregrinación a Cuba tiene “buena carga de egocentrismo”, y añade que su “objetivo principal es aumentar la fama y las posibilidades de carreras políticas y mediáticas de algunos de sus líderes”.
“Algunas actitudes resultan insultantes y no encajan con la situación de miseria y hambre que vive el pueblo cubano. Y llamar a uno de los barcos con el nombre de Granma 2.0 no es un saludo a los cubanos, sino más bien una fantasía infantil para mostrar que son iguales a los que integraron el Granma original, que sí fueron valientes y revolucionarios”, apunta.
"Cuba no es Gaza. El que quiere ir a Cuba puede ir y no se arriesga a nada, no es como Gaza"
Además, remarca que “Cuba no es Gaza. El que quiere ir a Cuba puede ir y no se arriesga a nada, no es como Gaza. Puede también llevar medicinas y comida para apoyar al pueblo cubano. O mandar las ayudas sin necesidad de viajar, ni de hacer el show ni gastar todo lo que necesita montar esta flotilla innecesaria”.
A la nave insignia del Convoy Nuestra América le seguirán dos veleros que zarparon de Isla Mujeres, en el sureste de México, el sábado pasado. Las tres embarcaciones han estado retrasadas debido a la climatología adversa en su ruta hacia Cuba por el mar Caribe.
A estos envíos se sumará un nuevo paquete de ayuda humanitaria desde el Gobierno mexicano, lo que supone el cuarto envío de la presidenta Claudia Sheinbaum.