El paquete de reformas anunciadas por La Habana suscita escepticismo entre los economistas

Economía

Los expertos temen una 'perestroika caribeña' en la que solo ganen quienes están cerca del régimen

Una de las grandes novedades es la apertura a la banca privada.
Una de las grandes novedades es la apertura a la banca privada. / 14ymedio
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19 de junio 2026 - 05:44

Madrid/Capitalismo de amiguetes, perestroika caribeña, piñata al estilo sandinista o, como lo anuncia desde hace tiempo el economista Mauricio de Miranda, “transición del socialismo burocrático a un capitalismo autoritario y patrimonial”, así fue recibida la avalancha de reformas anunciadas este jueves por el régimen cubano en su intento desesperado de convencer a la Administración de Trump de poner fin al cerco energético y otras sanciones. La referencia al modelo chino o vietnamita es recurrente en las reacciones de varios expertos críticos, en particular Pavel Vidal.

“Muchas de las medidas anunciadas coinciden con propuestas que economistas cubanos hemos defendido durante años”, escribe el economista cubano radicado en Colombia. “Entre ellas, se encuentran la liberalización de la agricultura, la eliminación de límites innecesarios al sector privado, el desmontaje del monopolio estatal sobre el comercio exterior, la creación de canales más flexibles para la llegada de inversión extranjera y la participación del sector privado en el sistema financiero”.

El problema, agrega Vidal, está “en la implementación” y se trata de “otro intento de anunciar transformaciones para ganar tiempo, sin asumir plenamente las implicaciones políticas e institucionales de una reforma económica profunda”. El experto sostiene que “ninguna reforma interna podrá producir resultados significativos si no viene acompañada de una negociación con Estados Unidos que permita levantar el cerco energético y flexibilizar las sanciones”. 

El experto sostiene que “ninguna reforma interna podrá producir resultados significativos si no viene acompañada de una negociación con Estados Unidos que permita levantar el cerco energético y flexibilizar las sanciones”

Este jueves, el vicepresidente JD Vance hizo referencia al asunto al referirse en estos términos a las conversaciones: “Ahora mismo estamos hablando con el Gobierno cubano sobre cómo podrían cambiar su forma de actuar para lograrlo. Vamos a ver qué hacen y, obviamente, si hacen una cosa, nosotros vamos a hacer otra. Si toman decisiones inteligentes, vamos a tener una relación mucho mejor con esa Isla”. Pocas horas después llegó el detalle de las medidas, pero por el momento, hay silencio en la Casa Blanca.

Vidal señala otra incapacidad del Gobierno: la técnica y administrativa para dar un corpus legal y teórico que lleve a la práctica las medidas que hoy están en el papel. 

Entre ellas hay una que ha llamado de forma particular la atención a los economistas, en estas primeras horas. La número 17, que supone “transformar la empresa estatal socialista a sociedad mercantil por acciones o participaciones”. Sus implicaciones son tan brutales que el propio De Miranda Parrondo dice de ella: “Algo como esto ha sido aprobado por el Comité Central del PCC y la Asamblea Nacional. Todos son responsables en el caso de que esto ocurra”.

El experto, residente también en Cali considera que este punto “será el camino expedito para que familiares y amigos cercanos al poder se conviertan en ‘accionistas’ sin que nadie sepa de dónde salió su ‘capital’. Y esa ‘transición’ la dirigirá el Partido Comunista de Cuba para construir el ‘Capitalismo de Compinches’ con el que algunos políticos de ciertas potencias no tendrán ningún reparo en hacer negocios”, reprocha.

De Miranda Parrondo admite, de manera realista, que cualquier país en la situación actual de Cuba necesita vender activos estatales, puesto que la propiedad de todo el pueblo los ha destruido, pero ve imperativo que haya “cambios institucionales y políticos que no aparecen en el horizonte” y “un mercado de capitales con reglas claras, transparentes e igualdad de oportunidades” para que los beneficiarios no sean los cercanos a las élites.

Del punto 17 también habla, casi en exclusividad, el jurista Eloy Viera, para quien el conjunto de propuestas es, de materializarse, “una transformación profunda del modelo económico cubano”, que “avanzaría hacia una economía con muchos más elementos del capitalismo, aunque sin que ello venga acompañado de una apertura política o de mecanismos de democratización del poder”.

El experto se centra en la conversión de empresas estatales en sociedades mercantiles por considerar que se trata de una ruptura sobre lo que siempre ha sido la base de la economía nacional. Con ella, cualquier inversor privado o no, cubano o no, puede adquirir propiedad que hasta ahora era del Estado, aunque este se reservaría una participación en sectores estratégicos. “La propuesta rompe con uno de los principios que han definido tradicionalmente al sistema empresarial cubano: la inexistencia de un mercado de capitales y la imposibilidad de que personas naturales o jurídicas privadas participen como accionistas”

Todos los cambios propuestos plantean por fin la existencia de empresas privadas de gran escala, como existen en otros países y se asemejan, también para Viera, a “los procesos de reforma impulsados por China y Vietnam, que valora la “ruptura histórica con el modelo financiero instaurado tras las nacionalizaciones” al permitir la banca privada. 

"Con un Estado de derecho inexistente, la privatización acelerada de empresas estatales sin salvaguardas legales robustas suele terminar en la captura de activos estatales por parte de insiders bien conectados con el poder. Una cosa lleva a la otra. Sin escalas”

Pedro Monreal, economista residente en España, también ha centrado sus críticas en el mentado punto 17, en el que ve “el ‘capitalismo de amiguetes’ de la transición rusa”. “Con un Estado de derecho inexistente, la privatización acelerada de empresas estatales sin salvaguardas legales robustas suele terminar en la captura de activos estatales por parte de insiders bien conectados con el poder. Una cosa lleva a la otra. Sin escalas”, zanja.

Michael Bustamante, profesor de Historia en la Universidad Internacional de Florida, ha comentado también este aspecto, en el que ve la mano de la Casa Blanca. “Solo faltaría permitir también la venta de acciones directamente a extranjeros, y estaríamos ante un escenario idóneo para el ‘soft takeover’ promovido desde Washington”, sostiene. A lo que un usuario le responde: “Es lo que están haciendo ya con Sherritt”. 

El especialista, que considera que a nivel económico los cambios son profundos, lamenta que no se produjeran hace años. “Imaginad si anuncios similares hubieran llegado hace 10, incluso 5 años”, dijo.

La única reacción clara a nivel político en este momento ha sido la de María Elvira Salazar, mientras su colegas Carlos A. Giménez se ha limitado a retuitear un video del periodista Mario J. Pentón criticando que las medidas conduzcan a la Isla al camino chino o vietnamita y Mario Díaz-Balart ni siquiera eso. La congresista ha escrito en su cuenta de X que “Díaz-Canel está desesperado [y] Ya no sabe qué inventar para extender su agonía política”. Le reprocha que anuncie medidas que antes ha criticado y acaba diciendo que “lo único que puede salvar a Cuba es el fin de la dictadura y el regreso de la libertad”.

Pero la verdadera palabra al otro lado del estrecho la tienen Rubio y Trump, que en estos momentos siguen sin opinar.

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