El régimen califica de "acto canalla" la imputación de Raúl Castro por "defender su espacio aéreo"
El viceministro de Exteriores y otros invitados de Mesa Redonda justifican el derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate
Madrid/La ambivalente estrategia de EE UU con Cuba se topa con la horma de su zapato en la Cancillería de la Isla, que este miércoles respondió también con una de cal y otra de arena al mismo guion. El día que Washington imputó al ex presidente Raúl Castro por el derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, Trump templó diciendo que no habrá una “escalada”; mientras el régimen, a modo de espejo, dedicó un furibundo ataque a la medida judicial a través –sobre todo– del viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, y tendió la mano al diálogo, vía Ernesto Soberón en Nueva York.
El embajador de Cuba ante Naciones Unidas conversó con The New York Times este miércoles e insistió en que el régimen está dispuesto a implementar cambios en su economía y su Gobierno, además de deseos de proseguir las negociaciones con Estados Unidos, aunque acusa a Washington de obrar de mala fe.
El embajador de Cuba ante Naciones Unidas insistió en que el régimen está dispuesto a implementar cambios en su economía y su Gobierno
“Cuba está dispuesta a hablar de todo con los Estados Unidos. No hay tema tabú en nuestra conversación. Sobre la base, como decía, de la reciprocidad y de la igualdad”, insistió. Soberón indicó que era la primera vez que un representante del Gobierno concedía una entrevista al NYT porque consideraba importante decir al pueblo estadounidense que La Habana desea la paz y la cooperación, pero que no ayudan declaraciones como la de “tomaremos Cuba” que realiza Donald Trump.
Soberón Guzmán criticó del mensaje que Marco Rubio dirigió al pueblo cubano este miércoles que niegue la responsabilidad de EE UU sobre el empeoramiento de las condiciones de la Isla desde que se aprobó el bloqueo petrolero a finales de enero. “Para cualquier persona que tenga un mínimo de sentido común, resulta un insulto a la inteligencia humana”, dijo.
“No hay que ser un matemático con premio Nobel para darse cuenta que de donde se saca y se saca y no se introduce, se agota”, dijo en relación al fin del combustible que llegó a bordo del petrolero ruso Anatoly Kolodkin. Soberón afirmó que prevén aceptar la ayuda de 100 millones de dólares ofrecida por EE UU –a la que también calificó, no obstante, de insulto– y que, como confirma la reciente visita de John Ratcliffe a Cuba, director de la CIA, la cooperación está en marcha y puede seguir en las áreas de la migración, el turismo, la agricultura, la producción de medicinas y la lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo, el diplomático cuestionó algunos aspectos del sistema electoral estadounidense –como la influencia de los donantes millonarios o la distribución de los distritos. “¿Es esa la democracia que quieren para Cuba? No nos interesa”, consideró. En todo caso, consideró, esa no es la motivación real de Washington, apuntó. “Estados Unidos mantiene relaciones positivas con varias naciones que carecen de sistemas democráticos, por lo que no es la democracia en Cuba la razón por la cual Estados Unidos está aplicando esta política”, zanjó.
Todas esas críticas eran, en cualquier caso, la versión conciliadora. La otra, la de “feroz resistencia” fue invocada por Fernández de Cossío en el programa televisivo Mesa Redonda, dedicado este miércoles a responder a las acusaciones penales de EE UU contra Raúl Castro.
El funcionario, que estuvo acompañado por el director de Derecho Internacional Yusnier Romero Puente y el presidente de Prensa Latina Jorge Legañoa, denunció que la operación es “fraudulenta, porque no tiene asidero legal, no tiene asidero político, ni asidero moral” y “debe verse como parte de la escalada agresiva, creciente” que EE UU ha llevado a cabo este año.
El presidente de Prensa Latina Jorge Legañoa, denunció que la operación es “fraudulenta, porque no tiene asidero legal"
“No se trata de un hecho aislado; forma parte de esa agresividad, de un acto canalla dentro de esa agresividad”, afirmó, en la línea de lo condensado en una declaración oficial del Gobierno y el post de Miguel Díaz-Canel en redes sociales.
El programa completo volvió a hacer una reconstrucción de los hechos que rodearon al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate –a la que denomina todo el tiempo organización terrorista– desde la perspectiva del régimen. Los asistentes repasaron las “más de veinticinco violaciones graves y deliberadas del espacio aéreo cubano” que el grupo realizó y de las que, remarcaron, hay evidencia gráfica: imágenes grabadas en la que los propios pilotos “se jactaban de estar encima de La Habana y de que no pasaba nada desde el punto de vista militar”.
La segunda línea de argumentación del régimen –y la más insistente– es que EE UU tenía evidencia de que esto estaba ocurriendo y no hizo nada para evitarlo, como obliga el artículo 4 del Convenio de Chicago de 1944, sobre Aviación Civil Internacional. También retomaron las notas aviso del Gobierno cubano al estadounidense y la de una funcionaria de la aviación estadounidense que dejó escrito que había preocupación en el Departamento de Estado por “las reacciones de Cuba a esta flagrante violación”.
Con todo esto, “tomaron la decisión de no actuar. O sea, hubo complicidad en ese hecho”, señaló Fernández de Cossío, que también exigió que EE UU muestre las pruebas satelitales que demuestren que las avionetas estaban en aguas internacionales, obviando que esto ha sido probado fehacientemente en un informe de la Organización de la Aviación Civil Internacional, que es parte del sistema de la ONU.
Legañoa, por su parte, preguntó de manera retórica qué haría EE UU si alguien violara su espacio aéreo y que, señaló, de hecho hace
Legañoa, por su parte, preguntó de manera retórica qué haría EE UU si alguien violara su espacio aéreo y que, señaló, de hecho hace. Sin presentar un solo ejemplo, se respondió: " “Lo derribaría. Como ha sucedido en varias ocasiones, incluido personal civil, no personal militar. ¿Qué ha hecho? Defender su espacio aéreo”. En realidad, no hay un solo caso documentado que permita decir que esto haya ocurrido. En cambio, sí EE UU ha interceptado aeronaves civiles y las ha forzado a aterrizar cuando violaron su espacio aéreo. Precisamente lo que no ha hecho La Habana.
Sobre los hechos se repasó mucho, todo conocido, pero la parte más importante para La Habana era dejar claro lo obvio: la imputación “se inscribe en una estrategia de guerra psicológica”, aunque el objetivo difiere según quién lo analice. En Miami se trata de presionar al máximo para un cambio sin violencia; en La Habana, preparar el terreno para una invasión.
“Se conoce la práctica oscura de los Estados Unidos de utilizar acusaciones como estas para actuar militarmente contra Estados soberanos. Su amparo no es la justicia; su amparo es el uso del poderío militar descomunal que tiene el Gobierno de los Estados Unidos”, dijo Fernández de Cossío, que calificó de “soberbia imperial” estas actuaciones.
Los funcionarios también lamentaron el video de Rubio y la fecha escogida para dar más simbolismo al hecho. “El 20 de mayo, ¿qué significa para la historia cubana? Intervencionismo. La fecha que marcó el establecimiento de la pseudorrepública neocolonial, tutelada por Washington, sigue siendo hoy un símbolo que la derecha anticubana utiliza para marcar su agenda agresiva contra la Revolución”, dijo Legañoa.
Por último, el vicecanciller consideró que EE UU intenta recurrir a “un uso ilegal de la justicia para fines políticos de Estados Unidos”. Todo ello, después de “desconectar absolutamente a Cuba de la economía internacional y por esa vía destruir la economía” para así presentarse como única alternativa aprovechando la lógica desesperación de la población.