El régimen cubano reabre el caso contra Anna Bensi y su madre por la denuncia de un policía “ofendido”
Cuba
Ambas están acusadas de “actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, identidad de otra persona y sus datos”
Madrid/El proceso contra la youtuber Anna Sofía Benítez, conocida como Anna Bensi, y contra su madre, Caridad Silvente, archivado por la Fiscalía Provincial de La Habana el pasado 13 de abril, ha sido reabierto. La propia activista informó de ello en sus redes este lunes, cuatro días después de ser sometida a un interrogatorio de once horas por la Seguridad del Estado.
“Vinieron del tribunal a mi casa”, dice Benítez, que añade: “El policía ‘ofendido’ supuestamente presentó la querella. Ahora mi mamá y yo volvemos a estar bajo el mismo proceso”. Se las acusa de “actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, identidad de otra persona y sus datos”.
El jueves, día en que el encargado de negocios de la Embajada de EE UU en La Habana, Mike Hammer, convocaba en su residencia para la habitual celebración anual por el 4 de julio, día de la independencia de su país –que este año cumplió 250–, la joven fue detenida, al igual que otros activistas, como Leonardo Romero Negrín y Alexander Díaz Rodríguez, ex presos del 11 de julio de 2021, o Fernando Ginarte Mora, así como los influencers Betty y Abel, del programa Fuera de la Caja, y Rolando Fidel Pérez, llamado Pregonero de Cristo.
“El policía ‘ofendido’ supuestamente presentó la querella. Ahora mi mamá y yo volvemos a estar bajo el mismo proceso”
El caso de Díaz Rodríguez fue el más grave. El opositor denunció haber sido torturado y permanecer casi tres días incomunicado, recorriendo varias unidades de Policía. “Me secuestraron. Me desnudaron. Me golpearon. Me apuntaron con una pistola simulando una ruleta rusa”, relató en un testimonio difundido por Prisoners Defenders.
Romero Negrín, por su parte, aprehendido por participar en un cacerolazo en mitad de uno de los prolongados apagones que asolan la Isla, salió el viernes de la estación con una multa de 2.000 pesos.
En cuanto a Anna Bensi, tal y como contó ella misma, fue amenazada de cárcel tras permanecer en la estación de Policía de Alamar desde las 10 de la mañana hasta las nueve de la noche. “Es lo mismo de siempre, intentar callar, reprimir, amenazar”, resumió Benítez poco después de regresar a su casa, la noche del jueves.
Durante las primeras cuatro horas, según relató en un video, permaneció sentada en el salón principal de la unidad sin que nadie la atendiera. Después fue interrogada por un hombre y una mujer, que volvieron a hablarle del embargo estadounidense, las sanciones contra Cuba y las posibles consecuencias de sus publicaciones. Los agentes insistieron además en que debía cambiar sus videos y dedicarse a “otro tipo de contenido”.
Que la activista siguiera realizando publicaciones dejaba claro algo que ha repetido en numerosas ocasiones: a pesar de las amenazas, no va a callar
Que la activista siguiera realizando publicaciones dejaba claro algo que ha repetido en numerosas ocasiones: a pesar de las amenazas, no va a callar. Ya lo advirtió el pasado abril, tras salir de la misma estación de Alamar, donde le dijeron que la Fiscalía archivaba la causa hoy reabierta.
“Todas estas injusticias solo demuestran lo que tanto niegan ser: una dictadura. Si creen que piensan callarme, están muy equivocados, a menos que me metan presa”, dijo entonces, luego de intentar disuadirla de abandonar sus videos y publicaciones críticas en redes sociales.
A principios del pasado marzo, su madre, Caridad Silvente, grabó y difundió imágenes del agente que acudió a su casa a entregarle una citación para su hija. La youtuber acudió semanas después a declarar en relación con la acusación contra su madre, pero terminó siendo imputada por el mismo delito.
A principios de abril, el encargado de negocios de EE UU en Cuba, Mike Hammer, acudió a la casa de ambas, en La Habana, en una visita de respaldo, pero ni Benítez ni su familia ha parado de estar acosada por la Policía política.
La represión arrecia ahora, cuando solo faltan cinco días para el quinto aniversario de las protestas multitudinarias del 11J.