Sistema informático averiado y precios ‘vip’ en la nueva tienda en dólares del hotel Comodoro

La Habana

Se trata de Supermix, de Cimex y la española Ipsa, que hace un año abrió una sucursal en los bajos del Focsa

Supermix importa a Cuba todo tipo de alimentos y artículos, de más calidad que otros establecimientos en divisas.
Supermix importa a Cuba todo tipo de alimentos y artículos, de más calidad que otros establecimientos en divisas. / 14ymedio
Juan Diego Rodríguez

07 de julio 2026 - 10:12

La Habana/Con las cajas desconfiguradas y la imposibilidad de pagar con tarjeta. No empezó bien la nueva tienda en dólares Caracol en la galería del hotel Comodoro, en La Habana, anunciada con bombos y platillos el fin de semana. Este lunes, una empleada advertía a los clientes en la entrada de las dificultades que estaban teniendo. “Los informáticos están trabajando para resolver el problema”, aseguraba.

Ya en el cárnico, el trabajador que despachaba informaba de otra contrariedad en el obligado pago en efectivo: no tenían cambio. “¿Tienes un dólar suelto? Te lo voy a agradecer”, decía.

Aunque en su mensaje de redes Caracol no mencionaba la marca del comercio, en las fotos era bien visible: Supermix. Se trata de un mercado gestionado a cuatro manos entre Cimex, parte del conglomerado militar Gaesa, y la empresa Inversiones Pucara S.A. (Ipsa), creada en Panamá por accionistas españoles.

Entrada de la tienda en dóalres Caracol-Supermix, en los bajos del hotel Comodoro, en La Habana.
Entrada de la tienda en dóalres Caracol-Supermix, en los bajos del hotel Comodoro, en La Habana. / 14ymedio

Hace apenas un año, inauguraba sucursal en los bajos del edificio Focsa. Con presencia en Cuba desde 1997, Ipsa se ha ufanado en sus perfiles en redes de “posicionarse como una de las importadoras de alimentos y bebidas de calidad más respetadas y notables de la Isla”. Tal y como evidencia un simple recorrido por los estantes, importa a Cuba todo tipo de alimentos y artículos, de más calidad que otros establecimientos en divisas. “La carne es de alta gama, nada de picadillo o perritos, y hay mariscos. Tampoco vi nada de Vima”, dice un cliente que también visitó el lugar ayer, aludiendo a la mala fama que tiene entre los cubanos esa marca, propiedad del gallego Víctor Moro Suárez. Y resumía: “Esta tienda está pensada para otro tipo de público, más vip”.

Los precios así lo demuestran. Por piezas, chuleta de cerdo, casi 130 dólares; carrillera de res, 100 dólares; chuletón de ternera, 65. Las lonjas de salmón noruego ahumado están a más de 100 dólares el paquete de kilo y medio, y las colas de gambón peladas y desvenadas, a 18 dólares los 400 gramos. La pechuga de pollo, procedente de Brasil, se vende a 8 dólares el kilogramo. “La leche en polvo es más cara aquí que en otras tiendas, cuesta más de 10 dólares el kilo”, lamentaba una jubilada de Centro Habana con una hija residiendo en España. El precio habitual del mismo producto es de unos 8 dólares.

“Los informáticos están trabajando para resolver el problema”, decían los empleados de Caracol-Supermix.
“Los informáticos están trabajando para resolver el problema”, decían los empleados de Caracol-Supermix. / 14ymedio

El litro de aceite también está más caro que en otros lugares: 3,50 USD frente a los 2,35 o 2,50 que suele costar. Lo mismo ocurre con los productos de aseo que ofrecen. Un desodorante que puede valer poco más de un dólar en otras partes, aquí lo tienen por 4 USD.

Fuertemente vigilada, los empleados a la entrada meten los bolsos de los clientes en una bolsa de tela negra que cierran con un candado, hasta la salida. No tienen jabas gratis, pero sí unas que venden por tres dólares la pieza.

“Estas son las tarjetas con las que se pueden pagar cuando no tengamos el inconveniente técnico de las cajas desconfiguradas”, indicaba otro empleado, señalando el cartel en la puerta. En él no figuran, claro está, ni Visa ni Mastercard, que abandonaron la Isla el mes pasado, pero sí la rusa Mir, la china Union Pay y la de prepago Clásica, además de los plásticos nacionales.

Los empleados meten los bolsos de los clientes en una bolsa de tela negra que cierran con un candado, hasta la salida.
Los empleados meten los bolsos de los clientes en una bolsa de tela negra que cierran con un candado, hasta la salida. / 14ymedio

El día de la inauguración, solamente se observaban cuatro clientes en la mañana, uno de ellos extranjero.

Lejos queda la afluencia que tenía el establecimiento en los años 90, cuando el grupo Caracol, vinculado al Ministerio de Turismo, abrió su cadena destinada fundamentalmente a extranjeros. Se hizo popular de inmediato, a pesar de estar retirado del centro, en 3ra avenida y calle 84, en el municipio de Playa. Su historia es análoga a la galería comercial del Focsa: pionero en el uso del dólar cuando se despenalizó, luego vendió en CUC y, con la Tarea Ordenamiento, en moneda libremente convertible (MLC). “Se llama de distinta manera pero es todo lo mismo”, resumía un anciano en la puerta. “La mayoría no nos lo podemos permitir”.

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