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TEDx aterriza en La Habana

Herman Portocarero, embajador de la Delegación de la Unión Europea en La Habana durante su charla "Fronteras sin fronteras" en el TEDx Habana (Foto 14ymedio)
Rosa López

16 de noviembre 2014 - 02:52

La Habana/Hace tiempo se venía cocinando un TEDx en La Habana. Quienes hemos seguido por años la estela de este evento, que mezcla ciencia, arte, diseño, política, educación, cultura y mucho ingenio, contábamos los días para escuchar en los escenarios nacionales sus historias de emprendimiento, superación y creatividad. Finalmente ese día llegó, para gratificación de muchos e insatisfacción de otros tantos.

TED es un organización sin fines de lucros, creada hace 25 años en California, cuyo nombre esta formado por la siglas de Tecnología, Entretenimiento y Diseño. Su conferencia anual se ha convertido en una fiesta de ideas y propuestas, mientras que las famosas TED Talks brindan un micrófono a personas que inspiran para acometer nuevos proyectos. Poco a poco estas charlas se han ido colando en la redes alternativas de difusión en Cuba y han creado un público deseoso de ver a esas figura de la pantalla, materializarse aquí y ahora.

Por esas razones, se crearon grandes expectativas cuando se supo que iba a aterrizar en nuestra ciudad esa parte independiente de TED, pero igual de inspiradora, que es el TEDx. El evento, bajo el nombre de InCUBAndo, ocurrió en la sala Covarrubias del teatro Nacional en la tarde de este sábado y en el folleto de presentación, se podía leer entre los organizadores el nombre de la cantante Cucú Diamante, el actor Jorge Perugorría y Andrés Levin, este último productor musical.

Casi no supimos de la llegada del TEDx hasta veinticuatro horas antes que se descorrieran las cortinas del Teatro Nacional

Pues sí, literalmente fue un aterrizaje, porque la escenografía de la sala donde se presentó tenía unos alegóricos avioncitos rosados -que muchos se preguntaron qué querían decir, pero que resultaron ser parte de una obra plástica- y porque además, casi no supimos de la llegada del TEDx hasta veinticuatro horas antes que se descorrieran las cortinas del Teatro Nacional.

Unos volantes distribuidos en la Universidad de La Habana el viernes pasado y en los alrededores del cine La Rampa, fueron las primeras señales para que el público habanero supiera que TEDx llegaría a nuestra urbe. En realidad, antes que eso, el embajador británico en Cuba, Tim Cole, ya lo había anunciado vía Twitter, pero sólo pudieron enterarse quienes tienen internet… que son muy pocos en esta “ciudad desconectada”.

Sin embargo, por TEDx estábamos dispuestos a perdonarlo todo. La premura, la falta de anuncios y hasta el “secretismo”. Si debía ser así… pues que al menos fuera. De manera que cientos de cubanos llegamos al lugar para escuchar a esa gente excepcional que venía a contarnos sus historias de vida. Una de las mejores presentaciones fue la titulada “Fronteras sin fronteras” del diplomático Herman Portocarero representante de la Unión Europea en Cuba.

La energía de X Alfonso también se hizo sentir con su historia sobre el nacimiento y los pirmeros pasos de la Fábrica de Arte Cubano. Mientras que el creador del famoso restaurante La Guarida, abordó el difícil pero gratificante camino del emprendimiento. Como presentador, un Amaury Pérez dinámico y con cierto toque de humor, fue un buen enlace entre algunas partes del programa. Se echaron en falta, sin embargo, otras voces –menos cercana a la farándula o al mundo diplomático– de gente cuyo ingenio le ayuda a sobrevivir cada día, a sortear las dificultades cotidianas y a sacudirse la camisa de fuerza de nuestra realidad.

Desconozco el mecanismo de selección para lograr hablar en el TEDx Habana, pero lo que vi en el escenario me dejó el sabor de lo incompleto y lo parcial. La música bailable intentó llenar esas ausencias y poner a contonearse a un público que mayoritariamente había ido a escuchar anécdotas, testimonios e historias de vida.

Algunos invitados propiciaron la politización, lógicamente hacia el lado del poder

El peor momento, fue sin dudas el de los repentistas Tomasita y Luis Paz, que en medio de sus improvisaciones cantaron loas por los cincos espías cubanos, de los cuales tres todavía guardan prisión en Estados Unidos. Hasta ese momento, muchos aceptamos las reglas del TEDx Habana. Ante las evidentes ausencias que mostraron esos micrófonos, creo que nos habíamos convencido que “estaba bien que no se politizaran espacios así”… pero resultó que algunos invitados propiciaron la politización, lógicamente hacia el lado del poder. Quisiéramos creer que lo hicieron de manera inconsulta con lo organizadores.

Amén de ese desaguisado, el TEDx Habana deja un buen sabor. Al menos una sensación de que hay gente no sólo con mucho que contar, sino con locuacidad y temple para contarlo frente a cientos de ojos atentos. Las experiencias de esta primera edición, servirán para mejorar la segunda oportunidad que tenga el evento entre nosotros.

Si los organizadores están abiertos a sugerencias para próximos TEDx, sería bueno poner el énfasis en una mejor y mayor difusión previa a esta fiesta de la creatividad y el emprendimiento. Además, transparencia en el mecanismo de selección, para que puedan concursar y presentarse previamente, desde aquellos que han logrado una pequeña fábrica de conservas en la sala de su casa, hasta quienes -con ingenio- burlan la censura o sueñan con una Cuba donde triunfar con el emprendimiento no sea algo extraordinario, sino común.

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