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Tres nuevos crímenes en menos de una semana exponen la indefensión de las cubanas ante ex parejas violentas

Feminicidios

Dos de las víctimas dejan hijas pequeñas, una de ellas de apenas seis meses, mientras el tercer caso sigue bajo investigación

La violencia machista deja familias rotas, menores desamparados y comunidades enteras obligadas a reconstruir lo ocurrido a partir de las redes sociales. / EFE
14ymedio

05 de junio 2026 - 12:41

La Habana/La noche del 2 de junio, durante un apagón, Adrianelys Nieves Castillo, de 24 años, fue asesinada por su ex pareja en Camagüey. El agresor entró por la fuerza en su vivienda y la atacó delante de su hija menor de edad. El presunto autor del crimen, según el Observatorio de Género de Alas Tensas (Ogat), se encuentra bajo custodia policial.

Ese mismo día, en San Francisco de Paula, en el municipio habanero de San Miguel del Padrón, Estefany García, conocida como Tita, de 29 años, murió también a manos presuntamente de su ex pareja. El hombre, que ya está encarcelado, tenía antecedentes de violencia machista, de acuerdo con la información difundida por la plataforma independiente. Estefany deja una bebé de apenas seis meses, fruto de otra relación.

El tercer caso fue registrado en La Habana del Este. El cuerpo de Yanet Sánchez Espino, de 48 años, fue encontrado sin vida el 30 de mayo en la playa de Guanabo. Aunque su muerte continúa bajo investigación, Alas Tensas informó que pudo identificar “claros sesgos de género” en los hechos, tras verificar información con fuentes familiares cercanas. Sánchez, vecina de El Vedado, en Plaza de la Revolución, deja una hija mayor de edad.

El asesinato de Nieves Castillo vuelve a llamar la atención sobre una de las zonas más sensibles y oscuras de esta violencia: los niños que quedan como testigos directos de los ataques

Con estos tres casos, 14ymedio contabiliza 25 muertes por violencia machista en Cuba en lo que va de 2026. Alas Tensas, por su parte, reporta 29 feminicidios en lo que va de año, además de 19 intentos de feminicidio y un asesinato de un hombre por motivos de género. El observatorio incluye algunos crímenes de mujeres asociados a otro motivo distinto al machismo, como el caso de Yarisleidis Saavedra Hernández o el de Olimpia Pérez, una anciana de 79 años que fue encontrada sin vida en su casa de Mayabeque, el pasado 2 de marzo. 

El asesinato de Nieves Castillo vuelve a llamar la atención sobre una de las zonas más sensibles y oscuras de esta violencia: los niños que quedan como testigos directos de los ataques. Su hija, además de perder a su madre, presenció una escena de violencia extrema. La organización recomendó a la familia buscar atención especializada para la menor, marcada ahora por la experiencia.

El comunicador Niover Licea publicó en su página de Facebook un audio atribuido a la madrastra de Nieves, en el que se aportan nuevos detalles sobre lo ocurrido. Según ese testimonio, el agresor, identificado como Omar, hirió con arma blanca a Brian Saldívar Calvo, actual pareja de la joven, antes de abalanzarse sobre ella y apuñalarla varias veces en la espalda y el cuello. Al intentar defenderse, Nieves recibió también cortes en las manos y los brazos. 

En el caso de Estefany García, la orfandad golpea a una bebé de seis meses. Su muerte se suma a una lista creciente de madres asesinadas en Cuba por hombres que habían sido o querían seguir siendo sus parejas. La violencia machista deja familias rotas, menores desamparados y comunidades enteras obligadas a reconstruir lo ocurrido a partir de comentarios, publicaciones en redes sociales y silencios oficiales.

El Gobierno cubano sigue sin reconocer el feminicidio como delito autónomo ni ofrece una respuesta preventiva a la altura de la emergencia

San Miguel del Padrón, donde murió Estefany, ya había sido escenario reciente de otro caso de crímenes contra mujeres. El municipio, uno de los más poblados y vulnerables de La Habana, aparece una y otra vez en reportes de delitos, precariedad y conflictividad social. Pero el problema no se limita a un barrio ni a una provincia. La violencia atraviesa el país y se agrava en medio de la crisis económica, los apagones, la escasez de transporte, el deterioro de los servicios públicos y la falta de refugios para víctimas.

Los observatorios feministas han insistido durante años en la necesidad de una ley integral contra la violencia de género, protocolos de protección efectivos, estadísticas públicas actualizadas y refugios temporales para mujeres en riesgo. El Gobierno cubano, aunque ha incorporado referencias a la violencia de género en el Código Penal y ha creado un observatorio oficial, sigue sin reconocer el feminicidio como delito autónomo ni ofrece una respuesta preventiva a la altura de la emergencia.

La ausencia de datos oficiales inmediatos deja el registro de estos crímenes en manos de medios y plataformas independientes como Alas Tensas y Yo Sí Te Creo en Cuba, que verifican los casos a través de fuentes familiares, comunitarias y publicaciones locales. Su trabajo llena un vacío informativo que el Estado no cubre o cubre tarde, con cifras generales y sin los detalles necesarios para evaluar fallas de protección, antecedentes de los agresores o responsabilidades institucionales.

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