Los vietnamitas se ufanan por haber ayudado a multiplicar por diez el rendimiento arrocero en Cuba
Cuba
Una unidad de base pinareña pasa de producir 0,8 toneladas por hectárea a 8, gracias, sobre todo, a los insumos, afirman
Madrid/Eliecer Silva, jefe de una empresa estatal agrícola en Consolación del Sur, Pinar del Río, es hoy protagonista involuntario de una noticia en Vietnam.vn. El portal gubernamental reseña la historia de este pinareño, originalmente publicada por Granma, cuya unidad de base –Agrícola Caribe– ha visto multiplicar sus rendimientos desde que se asoció con el proyecto de cooperación arrocero entre Cuba y Vietnam. Lo que en la versión cubana se titula Renacer en Caribe, Hanói lo presenta con un largo titular que ensalza la labor asiática.
“Expertos vietnamitas llegan y ayudan a los agricultores cubanos a plantar arroz utilizando un método ‘inusual’, lo que da como resultado plántulas de medio metro de altura que multiplican por diez el rendimiento”. Ni más ni menos que 33 palabras que, eso sí, resumen bien el beneficio de la colaboración. La unidad de base cubana ha pasado de producir 0,8 toneladas por hectárea a 8 toneladas por hectárea.
“Los vietnamitas han venido a darnos una ayuda grande. Nos han sacado de un tremendo apuro”, cuenta Silva. María de las Nieves Sánchez, directora de la empresa, califica de “desesperante” la situación de los últimos años. “Cada campaña, los rendimientos iban bajando, nos planificábamos una cantidad determinada de hectáreas y no llegábamos”, señala. El mínimo se tocó en 2024, con las mentadas 0,8 t/ha. En 2025, poca mejoría: 0,9.
Agrícola Caribe decidió entonces asociarse al proyecto arrocero bilateral –es la segunda empresa de su tipo que lo hace– y sembrar, el pasado septiembre, 21,7 hectáreas, de modo experimental. El resultado ha sido como la multiplicación de los panes y los peces. Las ocho toneladas de rendimiento “nunca antes habían alcanzado acá”, dice Sánchez.
“Hasta el momento, tenemos 158 hectáreas en las terrazas planas y debemos llegar a 295”, cuentan. La ampliación se realizó en primavera tras los impresionantes datos logrados, pero en la próxima campaña de frío aspiran a las 2.000 hectáreas, resultado de unir las 473 con las que tienen en usufructo los productores independientes que están asociados a la entidad.
Sánchez explica el funcionamiento a la prensa. Los cubanos ponen la tierra, la maquinaria y la mano de obra, mientras los vietnamitas aportan la asesoría y los insumos. Esto último ha sido esencial, a juicio de los agricultores, puesto que hacía años que no tenían acceso al paquete tecnológico –fertilizantes, combustibles, plaguicidas y otros productos necesarios para el cultivo–. “Nosotros nunca habíamos tenido–dicen, ensalzando la calidad de los insumos–. Por eso este arroz tiene casi 1,80 de altura. El personal que entra ahí a fumigar, ni se ve”.
La alianza también ha dado empleo. La siembra y fertilización de este tipo de extensiones se hacía antes con aviones, pero la escasez de combustible –en plano cerco petrolero– ha obligado a hacerlo a mano, con la contratación de 200 personas de Alonso de Rojas. “Gracias a este proyecto hoy tenemos trabajo”, dice uno de los empleados, Osberto Pedroso.
El proyecto de cooperación bilateral entre Cuba y Vietnam nació en 2002 y tuvo uno de sus capítulos de relevancia en La Sierpe, en Sancti Spíritus, donde la producción fue exitosa durante años y sirvió para que muchas unidades básicas mejorasen sus rendimientos. Sin embargo, en 2023, los técnicos asiáticos se retiraron del lugar cansados, según testimonios, de la ineficiencia cubana. La escasez de combustible y falta de mano de obra acabaron oficialmente de rematar la asociación. Allí se llegó, en su momento, a las cinco toneladas por hectárea cuando en la zona lo habitual eran tres. Solo un año después, la producción cayó un 62% y en 2025 volvieron para retomar el proyecto, aunque de manera más controlada.
La experiencia no hace temer a los pinareños, centrados en su propio territorio. Silva se enorgullece de que el personal cubano haya hecho tanto la siembra como la fertilización y cree que eso, y los resultados, rompen el mito de que los cubanos no pueden hacerlo bien. “En el trabajo que no haya organización y disciplina, no hay resultados, aunque le tires lo que le tires al campo”, advierte.
El proyecto –a nivel países– difiere del que se realiza en Los Palacios, donde una empresa privada, Agri VMA, fue la primera compañía extranjera en obtener un contrato de arrendamiento 1.000 hectáreas, con la intención de llegar a 5.000 en tres años. Allí se están logrando también resultados muy elevados, con más de 7,2 toneladas por hectárea, frente a las 2 o 2,5 de los productores de la Isla.