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Por falta de recursos, solo 23 centrales molerán caña en Cuba en la próxima zafra

Las autoridades se curan en salud con las previsiones más bajas de la historia de la industria azucarera

La zafra planificada es la mitad del objetivo de la pasada campaña e inferior a la lograda. (Granma)
14ymedio

02 de septiembre 2022 - 14:03

Madrid/Las autoridades cubanas se han fijado como objetivo para la próxima zafra menos toneladas aún de las logradas en la anterior, que fue la peor de la historia de la Isla. Con acierto, la han calificado de pequeña, pero cuesta entender que la denominen "eficiente" puesto que en ningún caso cubre siquiera la demanda interna.

El presidente de Azcuba, Julio Andrés García Pérez, anunció que deben producirse 455.198 toneladas de azúcar que irán a parar a la canasta familiar, el turismo, medicamentos, producciones industriales y la exportación. Poca azúcar para tanta demanda si se tiene en cuenta que el consumo interno precisa en torno a medio millón de toneladas y el pasado año se comprometieron 411.000 en ventas al exterior.

El plan no se alcanzó entonces, puesto que se habían proyectado 911.000 toneladas y apenas se obtuvieron 473.720. Este año, por tanto, los funcionarios ajustaron sus previsiones en función de la pésima producción registrada en 2022 e, incluso, un poco menos. La cifra es más realista, aunque está por ver si se alcanza, en medio de la actual debacle económica y financiera y con la falta de combustible, apagones y una siembra que ya empezó mal.

El plan no se alcanzó entonces, puesto que se habían proyectado 911.000 toneladas y apenas se obtuvieron 473.720

A mediados de noviembre comenzará la campaña, que en esta ocasión implicará a 23 centrales. En la pasada molieron 36, pero solo tres cumplieron sus planes de producción, según contaron las autoridades, que ya advirtieron que para este curso se reduciría la cantidad a 26. Finalmente, el número es aún más modesto.

En la reunión mantenida ayer entre la dirección de Azcuba y la cúpula de poder, García Pérez explicó que "se trata de planificar la zafra para que esta sea objetiva, flexible y, aunque pequeña, con buenas prácticas, concentrando los recursos en menos centrales para lograr mayor eficiencia".

El viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca, que hizo hincapié en la "disciplina", recordó que este año "no habrá más subsidios por pérdidas en el sector" y depositó ferozmente la responsabilidad en los trabajadores, a los que pidió que sean conscientes de cuánto van a ganar cada día, porque "si el central no muele sus resultados económicos no van a ser buenos".

"Los indicadores de eficiencia son el arma principal de esta zafra, que será el inicio de la recuperación cañera en el país", dijo Tapia Fonseca, para estupor incluso de los lectores del medio oficialista Cubadebate.

"Uno de los problemas más serios que tenemos es el triunfalismo que luego se disuelve en tristes realidades", señala un comentarista en la nota, titulada Cuba se alista para una zafra pequeña, pero más eficiente. "Titular que se repite cada año", espeta otro.

Mientras, un lector, que ha revisado las cuentas de la campaña anterior, lamenta: "Es decir, que la producción de azúcar en la próxima zafra (455.198 toneladas) será inferior que la pasada (480.000 toneladas en números redondos, la producción más baja en más de cien años). Seguimos avanzando como el cangrejo. Ya estamos anunciando que romperemos el récord que habíamos 'logrado' en la pasada zafra. Y cuando desperté, los directivos seguían ahí".

La advertencia también ha llamado la atención del economista cubano afincado en España Elías Amor. "Conocedores de que la situación económica es muy grave, ya no tratan de esconder el desastre sino que lo difunden antes de que ocurra, para que la gente se vaya preparando. Es un cambio de estrategia que en el caso del azúcar o los apagones, ya se encuentra instalado", afirma. El experto califica de "broma macabra" el adjetivo de eficiente para la zafra que viene.

"Conocedores de que la situación económica es muy grave, ya no tratan de esconder el desastre sino que lo difunden antes de que ocurra, para que la gente se vaya preparando"

Elías Amor ha dedicado numerosos análisis a la estrepitosa caída de la industria azucarera, que ha pasado épocas de gloria. En 1959, Cuba tenía 156 fábricas operativas que produjeron 5,6 millones de toneladas de azúcar. Durante los años del subsidio soviético, aunque sin llegar a los míticos 10 millones anunciados por Fidel Castro, se alcanzaron cifras récord que pasaron de los ocho millones de toneladas en las mejores cosechas, entre 1970 y 1989.

Las causas fundamentales de la debacle de los últimos años son, para las autoridades, la falta de combustible, roturas de la maquinaria y el transporte y fallas industriales, además de la humedad de los campos y el covid-19. Según el análisis del economista los mayores lastres son la ausencia de financiación (por la falta de acceso a mercados financieros), imposibilidad de atender el consumo interno y escasa tecnología disponible para obtener derivados de la producción –"que es donde están las líneas rentables del azúcar".

Estas causas explican el fracaso de una de las industrias que más dinero dio a Cuba en la historia,muy por delante del tabaco, pero también habrá consecuencias. La falta de azúcar para la exportación impedirá la tan necesaria adquisición de divisas y su ausencia para el mercado interno obligará a gastar cantidades de dinero que el Estado no posee. Mientras, la calle encuentra una nueva razón para el descontento.

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