El régimen cubano intenta silenciar a la activista Oraiza Estrada en la ONU, sin éxito
Naciones Unidas
El representante del régimen cubano en el Foro sobre los Afrodescendientes intenta desacreditarla y es abucheado
La Habana/La activista cubana Oraiza Estrada Velma, exiliada en España, denunció este martes, junto a la periodista María Matienzo, abusos contra la población, en particular la negra y la mestiza, muchos de ellos presos políticos, durante el primer día del V Foro Permanente sobre los Afrodescendientes, que se lleva a cabo en Ginebra, Suiza. Durante su intervención, la misión permanente del régimen cubano en Naciones Unidas intentó silenciarla y desacreditarla, sin éxito.
Al tomar la palabra, Estrada, integrante de Cubanos por el Progreso y la Integración en Valencia, reivindicó: "Como una mujer afrodescendiente, libre, cubana, hoy levanto mi voz por aquellos a quienes se les ha intentado arrebatar todo, su libertad, su dignidad y hasta su humanidad”.
La activista agregó: "Hoy hablo por los presos políticos afrodescendientes en mi país, hombres y mujeres que han sido castigados no solo por pensar diferente, sino por atreverse a existir con voz propia. Denuncio el asedio constante, la vigilancia y la persecución. Denuncio las torturas físicas y psicológicas que buscan quebrantar el espíritu de quienes no se rinden. En mi país disentir no es un derecho, es un riesgo y un castigo, y para los afrodescendientes ese riesgo ha sido históricamente mayor”.
El régimen, denunció Estrada, “usurpa el discurso de la justicia social” y “ha instrumentalizado a los afrodescendientes utilizándonos como símbolo cuando conviene, pero silenciándonos cuando reclamamos justicia”. Tras pronunciar esas palabras fue interrumpida por la moderadora, quien señaló que la representación oficial cubana pedía la palabra.
El régimen, denunció Estrada, “usurpa el discurso de la justicia social” y “ha instrumentalizado a los afrodescendientes”
El funcionario de la Isla justificó su intervención al acusar que “el orador” estaba “abusando de las reglas de este Consejo de Derechos Humanos y este foro”. Agregó que la activista “reitera términos irrespetuosos y lenguaje irrespetuoso, y no es posible que se permita por parte de ninguno de los actores participantes”.
Al finalizar su mensaje, el funcionario pidió que Estrada fuera “llamada al orden” y que, “de persistir en su lenguaje irrespetuoso y ofensivo”, le fuera retirado el uso de la palabra.
Lejos de arredrarse, la activista retomó las consignas y comenzó a nombrar a algunos presos políticos. “Han explotado nuestra imagen para proyectar igualdad mientras en la realidad reprimen, encarcelan y marginan. Ahí está Luis Manuel Otero Alcántara, símbolo de resistencia encarcelado por su arte y su verdad. Ahí está Maykel (Castillo)Osorbo, castigado por cantarle al pueblo lo que siente. Ahí está la familia de Walnier Aguilar, víctima del dolor y la represión”.
Mientras la voz se le quebraba, pidió no olvidar “a esos artistas que alzaron su voz con una canción que estremeció a toda una nación por cantar a la vida en lugar de glorificar la muerte", refiriéndose a Patria y Vida, el himno de las protestas cubanas de 2021 , cuyos autores dentro de la Isla "fueron perseguidos, encarcelados, castigados y obligados al destierro, porque cuando el arte dice la verdad, el poder tiembla”.
“Es un grito desesperado de ayuda. Es un llamado a la conciencia del mundo, porque ningún sistema puede llamarse justo mientras encierren a quienes sueñan”
Antes de finalizar su intervención, remarcó que no se trataba solo de un reclamo político. Dijo que “es un grito desesperado de ayuda. Es un llamado a la conciencia del mundo, porque ningún sistema puede llamarse justo mientras encierren a quienes sueñan, a quienes crean, a quienes luchan por soltar el lastre de 400 años de esclavitud. La libertad no se negocia, la dignidad no se reprime, la historia no olvidará. Esta es la realidad que vivimos los afrodescendientes en Cuba”.
Tras su discurso se escuchó una ovación de casi 20 segundos. Al final de la sesión, el miembro de la misión cubana en la ONU intentó desacreditar a las activistas. Se disculpó, “en especial a las organizaciones y a los participantes en el foro, porque han tenido que escuchar la vergonzosa sarta de mentiras dichas en esta sala sobre mi país por tres personas que se han acreditado falsamente como ONG”. En ese momento en el recinto se escucharon abucheos.
El funcionario continuó y dijo que “se trata de conocidos asalariados de la maquinaria de cambio de régimen financiada desde Estados Unidos, a quienes se les paga el pasaje de avión a Ginebra, un hotel y una suculenta suma a cambio de denigrar con falsedades a la realidad cubana. Esas personas, con su infame actuación, abusan de los privilegios de la legítima sociedad civil y faltan el respeto a este foro, que tiene cuestiones muy serias sobre las cuales hay que debatir”.
“Es realmente vergonzoso que se permita la presencia en esta sala de tales personajes”
No conforme, siguió leyendo un mensaje en su ordenador: “Es realmente vergonzoso que se permita la presencia en esta sala de tales personajes, que nada tienen que ver con los genuinos representantes de la sociedad civil”. Las acusó además de no hablar del bloqueo de Estados Unidos porque “de ahí llegan sus pagos”. Al finalizar su intervención hubo más abucheos.
Antes de Oraiza Estrada había tomado la palabra la activista María Matienzo, quien denunció “la represión contra intelectuales implementada para silenciar la crítica a través de expulsiones institucionales, trabajo forzado, internamiento psiquiátrico, censura y exilio, lo que ha desarticulado voces críticas y contribuye a la invisibilización de los aportes de pensadores afrodescendientes a la construcción de la nación”, tras lo cual el representante del régimen cubano también solicitó que fuera llamada al orden y se quejó por el supuesto uso de un "lenguaje irrespetuoso" hacia los “Estados y sistemas por parte de los actores participantes”.
La quinta sesión del Foro Permanente sobre Afrodescendientes se llevará a cabo entre el 14 y el 17 de abril y reúne a representantes de Estados, organismos multilaterales y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de elaborar una declaración internacional sobre los derechos de las personas afrodescendientes, un instrumento que, de avanzar, podría tener impacto directo en las legislaciones nacionales.
No obstante, el espacio ha sido cuestionado por sectores del movimiento afrodescendiente, que advierten que el Foro está capturado por lógicas diplomáticas que moderan el alcance de las discusiones, por lo que los avances son limitados y las recomendaciones no se traducen en políticas públicas.