Honduras sigue sin cubrir las plazas que dejaron los especialistas cubanos
Médicos cubanos
Pacientes y autoridades locales dicen que se han cancelado cirugías y consultas
La Habana/La Secretaría de Salud (Sesal) no ha cubierto con especialistas hondureños las plazas que eran atendidas por médicos cubanos en las clínicas oftalmológicas ubicadas en Siguatepeque, Santa Bárbara (Colina y Arada), Catacamas y Distrito Central y los centros permanecen cerrados. “El equipo e instrumental permanecen en las instalaciones a la espera de que llegue lo prometido por el Gobierno”, lamentó el alcalde de San José de Colinas, Luis Ramón Perdomo, en entrevista con CNN.
Honduras ha cerrado las clínicas sin ofrecer alternativas. En marzo pasado el viceministro de la Sesal, Ángel Eduardo Midence, anunció el inicio de contrataciones de médicos para estos centros, sin embargo, reconoció que confiaban en que a través de “un diálogo verbal” con los cubanos, les “dieran tres meses” para cubrir los espacios que dejarían vacantes. No fue así, los galenos retornaron a la Isla desde febrero pasado.
El cierre de las instalaciones en Colinas truncó el seguimiento clínico de decenas de pacientes. Horacio Carabantes fue uno de ellos, su cirugía de cataratas se canceló tres días antes de lo programado. “Quedamos sin nada porque se fueron”, expuso a CNN este hombre jubilado. “La esperanza eran ellos”.
Honduras canceló el convenio que promovió la aliada del régimen Xiomara Castro con Cuba para la contratación de médicos cubanos, por el que ingresaron a las arcas de la Isla 6.604.800 dólares. La salida de los galenos se dio entre acusaciones. La Sesal reveló que la Isla envió entre la brigada a electricistas, técnicos en telecomunicaciones, economistas y personal administrativo a los que se le pagó 1.600 dólares mensuales.
El personal cubano recibía varios beneficios adicionales. “Por mandato, estábamos obligados a garantizar vivienda y el transporte”, confirmó el viceministro de la Sesal.
“Por mandato, estábamos obligados a garantizar vivienda y el transporte”, confirmó el viceministro de la Sesal.
El cierre de clínicas también pegó en la economía de las comunidades. El alcalde de San José de Colinas lamentó “la caída de la economía”. El lugar, precisó, generaba un flujo constante de visitantes de entre 100 y 200 personas al día, entre pacientes y acompañantes. Hoteles, comedores, transportistas y mototaxis dependían, en parte, de esa actividad.
En las cinco clínicas oftalmológicas se ofrecían consultas, lentes y cirugías gratuitas, que en el sistema privado tienen un costo de 2.400 dólares, inaccesibles para gran parte de los hondureños. El Gobierno ha dicho que reabrirán las instalaciones con médicos hondureños, pero las autoridades locales y los mismos pacientes dudan de la viabilidad de esa promesa.
El fin del convenio con Cuba, asegura CNN se dio por presiones de EE UU. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ratificó la presencia de especialistas de la Isla. “Se les paga lo que se les tiene que pagar. Ellos reciben su salario. No es que ‘vengan aquí y les pague el Gobierno cubano allá lo que quiera’, no. Se les paga un salario. Y es parte, evidentemente, de un acuerdo bilateral”, comentó.
Sin embargo, una especialista cubana que desertó y se identificó como Alicia señaló a France 24, que como parte de las brigadas, se “sentía presa y sin libertad”. La doctora confirmó que al llegar al país, les retiran los documentos, lo que les limita su autonomía dentro y fuera del trabajo.
Al llegar a los destinos asignados, las autoridades retenían sus documentos. Esa pérdida de control sobre su identidad marcó, dice, el inicio de una dinámica que limitaba su autonomía dentro y fuera del trabajo.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ratificó la presencia de especialistas de la Isla.
Alicia denunció además que los presionaban para incrementar las cifras en sus reportes. “Si tú operas cinco pacientes, tienes que poner diez para que el Gobierno saque su estadística”, dijo durante el foro “Esclavitud moderna y misiones médicas cubanas en México”, realizado en Ciudad de México y organizado por la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, una ONG con sede en Miami que intenta visibilizar la situación de alrededor de 24.000 profesionales desplegados en 56 países.
El régimen se queda con cerca del 75% del salario que percibe por cada especialidad. Actualmente se encuentra en proceso de más de año y medio para regularizar su situación migratoria, alejada de la familia, porque a la Isla no puede retornar. “Tenemos que trabajar en lo que aparezca, excepto en salud, en cualquier cosa particular, privado”.
Alicia subrayó que no tiene acceso a salud pública hasta que no tenga una residencia. “Si nos la llegaran a dar, podemos revalidar y podemos integrarnos al sistema. Mientras tanto, no lo podemos hacer”.