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A diferencia de sus padres, los niños migrantes desconocen por qué abandonaron sus países

Crisis Migratoria

En México, las instituciones atendieron en 2025 a 15.656 menores originarios de Cuba, Venezuela, Haití y África

En Tapachula, principal punto de arribo de migrantes por su cercanía con la frontera con Guatemala, se brinda educación a los menores. / EFE
14ymedio

26 de octubre 2026 - 17:02

Ciudad de México/La movilidad genera consecuencias entre la niñez migrante. Melissa Salas, colaboradora del albergue Ejército de Salvación advierte de “alteraciones en su comportamiento y dificultades para dormir”. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración (INM) de México en 2025 se atendieron a 15.656 niñas, niños y adolescentes de Cuba, Venezuela, Haití y África. De ellos, 14.655 viajaban acompañados y 1.001 lo hacían solos”.

Paulina Antitur, gestora de actividades de salud mental en Médicos sin Fronteras, contó al medio mexicano Diario del Sur que los menores han sido testigos de las extorsiones a sus padres, además de “las detenciones y, en ocasiones, de la separación familiar”, lo que genera algunos trastornos. “Algunos menores presentan dificultades para dormir y se hacen en la cama”, dijo en referencia a los que no pueden evitar orinarse mientras duermen.

Antitur agrega que las señales varían de acuerdo con las experiencias de cada menor y las condiciones de protección que tiene a su alrededor, “ya que los problemas para dormir, el miedo persistente y los cambios de comportamiento merecen atención”.

Andrea Paola Horcasitas, coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana en México, dice a 14ymedio que “la movilidad infantil ya no puede entenderse únicamente como un trayecto hacia Estados Unidos”. 

Andrea Paola Horcasitas dice a '14ymedio' que “la movilidad infantil ya no puede entenderse únicamente como un trayecto hacia Estados Unidos”.

Horcasitas, una de las coordinadoras del estudio Vivencias y percepciones desde la voz de niñas, niños y adolescentes, ubicó tres regiones clave de la travesía. “Tapachula funciona como un espacio de contención migratoria; Ciudad de México como un lugar donde las familias reorganizan sus trayectorias y comienzan procesos de permanencia; y Ciudad Juárez como un territorio de espera prolongada e incertidumbre ante el cierre de opciones para cruzar la frontera norte”.

La profesional señala que mientras para los padres de los menores, migrar representa una vía para dejar atrás persecuciones, la violencia, la inseguridad, la pobreza y la falta de oportunidades, los niños desconocen por qué abandonaron su lugar de origen. Por lo que dice, urge escuchar a los menores e “incorporar la voz de niñas, niños y adolescentes en las decisiones que les afectan, y reforzar la prevención de la violencia, la explotación y la discriminación”.

Horcasitas subraya que “México ya no es únicamente un país de paso, sino también un lugar donde esperan, permanecen y reconstruyen sus vidas”. Propone “fortalecer los sistemas de protección integral; adaptar las políticas públicas a escenarios de permanencia”.

En Tapachula, principal punto de arribo de migrantes por su cercanía con la frontera con Guatemala, se brinda educación a los menores. Sin embargo, la necesidad para conseguir un trabajo lleva a las familias a trasladarse a otros estados para conseguir un trabajo y establecerse.

Aunque no hay cifra de cuántos estudiantes cubanos hay en el sistema educativo estatal de Chiapas, existe una pequeña muestra que podría ayudar a dimensionar la presencia de los menores nacidos en la Isla. El programa Educación Sin Fronteras tiene registrados este año a 120 alumnos de cinco nacionalidades en Tapachula. Los estudiantes tienen entre tres y 17 años y están distribuidos en los niveles de preescolar, primaria y secundaria.

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