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Cuba después de Raúl: ¿quiebre, implosión, intervención o transición?

Cajón de Sastre

Su desaparición no significaría necesariamente el final del sistema construido desde 1959

El castrismo sobrevivió a Fidel y ha demostrado durante décadas una extraordinaria capacidad para conservar el poder / 'Cibercuba'
Jorge Luis León

28 de septiembre 2026 - 12:29

Houston/Hay momentos en la historia de una nación en que la pregunta deja de ser quién gobierna y pasa a ser qué ocurrirá cuando quienes gobiernan ya no puedan hacerlo como antes.

Cuba puede encontrarse acercándose a uno de esos momentos.

La desaparición de Raúl Castro no significaría necesariamente el final del sistema construido desde 1959. El castrismo sobrevivió a Fidel Castro y ha demostrado durante décadas una extraordinaria capacidad para conservar el poder en medio de crisis económicas, aislamiento internacional, emigración masiva y protestas sociales.

Pero una cosa es sobrevivir a un dirigente y otra muy diferente sobrevivir a la desaparición de los mecanismos de lealtad que durante décadas mantuvieron cohesionada a la élite.

Ahí comienza el verdadero problema histórico.

¿Qué harán los generales formados bajo Fidel y Raúl? ¿Continuarán obedeciendo a una nueva generación de dirigentes?

¿Qué harán los viejos comunistas? ¿Qué harán los generales formados bajo Fidel y Raúl? ¿Continuarán obedeciendo a una nueva generación de dirigentes? ¿Aceptarán reformas para conservar sus privilegios? ¿O comenzará una lucha interna por el control del Estado, de las Fuerzas Armadas, de la economía y de los mecanismos de seguridad?

No sería la primera vez que un régimen aparentemente sólido comienza a resquebrajarse desde arriba.

La historia demuestra que las dictaduras no suelen desaparecer simplemente porque una sociedad haya dejado de creer en ellas. Necesitan perder, además, parte de los mecanismos que les permiten conservar el poder. Y una de las circunstancias decisivas suele ser la fractura de las élites gobernantes.

Por eso considero necesario poner sobre la mesa varios escenarios.

El primero sería la continuidad: nuevos rostros, pero el mismo sistema. Una generación más joven podría intentar administrar el régimen, introducir determinadas reformas económicas y conservar el monopolio político.

Viejos dirigentes, militares, funcionarios y nuevos grupos de poder podrían tener intereses diferentes frente a una crisis

El segundo sería el quiebre dentro de la cúpula. Viejos dirigentes, militares, funcionarios y nuevos grupos de poder podrían tener intereses diferentes frente a una crisis que ya resulta difícil ocultar. En ese escenario, la lealtad política podría comenzar a convertirse en una cuestión de supervivencia personal.

El tercero sería la implosión social. Una sociedad sometida durante años a escasez, inflación, apagones, deterioro de los servicios y emigración puede alcanzar un punto en el que la capacidad de contención del Estado sea puesta a prueba. La situación económica y energética cubana se ha deteriorado notablemente durante 2026, con nuevas caídas del sistema eléctrico y una fuerte pérdida del poder adquisitivo.

Pero existe también un cuarto camino: la transición negociada.

No necesariamente significaría el abandono inmediato del poder por parte del Partido Comunista. Podría comenzar con concesiones económicas, liberación de presos, apertura limitada, negociación internacional y una progresiva transformación del sistema. Algunos análisis contemporáneos sobre Cuba contemplan precisamente la fractura interna y las concesiones negociadas entre los escenarios posibles.

Y existe un quinto factor que no puede ser ignorado: Estados Unidos.

Washington ha dejado claro que considera la situación cubana un asunto de importancia estratégica

La presión norteamericana sobre Cuba ha aumentado considerablemente durante 2026, y Washington ha dejado claro que considera la situación cubana un asunto de importancia estratégica. Sin embargo, presión exterior no significa necesariamente intervención militar. Entre una invasión y la pasividad absoluta existe una enorme gama de posibilidades.

Entonces, ¿cuál escenario parece hoy más probable?

Como historiador debo ser prudente.

No afirmaría que Cuba está destinada a una explosión social, ni que necesariamente habrá una intervención norteamericana. Tampoco afirmaría que la caída del castrismo sea inminente, pero sí considero que el escenario que merece mayor atención es una transformación nacida dentro del propio sistema: continuidad inicial, presión económica creciente, reformas parciales y, llegado el momento, posibles fracturas entre los sectores que pretendan conservar el modelo y aquellos que entiendan que para salvar una parte del poder será necesario modificar otra. 

Las Fuerzas Armadas serán un factor fundamental. No son solamente una institución militar: constituyen uno de los pilares políticos y económicos del Estado cubano. ¿Seguirán leales?

Y aquí aparece la gran incógnita.

¿Seguirán las lealtades cuando desaparezca la figura que durante décadas las articuló?

¿Seguirán las lealtades cuando desaparezca la figura que durante décadas las articuló?

Esa pregunta vale más que muchas predicciones.

Cuba no tiene necesariamente ante sí una sola salida. Puede haber continuidad, fractura, protesta, negociación o presión exterior. Incluso pueden suceder varias de ellas simultáneamente.

La historia de 1933 nos recuerda que las crisis políticas pueden acelerarse cuando las estructuras tradicionales pierden autoridad. Pero 2026 no es 1933. Las circunstancias son distintas y sería un error trasladar mecánicamente un episodio del pasado al presente.

Lo que sí podemos aprender de la historia es otra cosa: los regímenes parecen eternos hasta que dejan de serlo.

Las circunstancias son distintas y sería un error trasladar mecánicamente un episodio del pasado al presente

El problema cubano, por tanto, no consiste solamente en preguntarnos quién sustituirá a Raúl.

La pregunta verdaderamente histórica es mucho más profunda:

¿Qué ocurrirá cuando los intereses de quienes sostienen el sistema dejen de coincidir con los intereses de quienes lo dirigen?

Entonces comenzaremos a conocer el verdadero significado de las lealtades quebradizas.

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