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La oposición cubana y la transición a la democracia

Cajón de Sastre

La disidencia política de la Isla, fragmentada y dispersa, tiene la oportunidad de encabezar el cambio

Se requiere de voluntad de consenso entre los líderes de la oposición con una reconocida trayectoria / 14ymedio
Gabriel C. Salvia

07 de junio 2026 - 09:13

Buenos Aires/Cumplir casi siete décadas en dictadura es una tragedia política y también económica y social, como lo demuestra el caso de Cuba, pero, al menos, ese extenso período ofrece una variedad de antecedentes comparados como para poder iniciar una exitosa transición a la democracia.

Desde las décadas de los 80 y 90, muchos países que sufrieron dictaduras iniciaron transiciones políticas y ya forman parte de la comunidad democrática global: la mayor parte de las naciones de América Latina y del ex bloque socialista, más Sudáfrica.

Al respecto, la pregunta del millón es si la oposición cubana, dentro y fuera del país, está preparada para liderar una transición política democrática, que puede producirse por un colapso, negociación o, en el peor de los casos, por una intervención militar de Estados Unidos.

El gobierno de Donald Trump y, en especial, su secretario de Estado, Marco Rubio, están presionando fuertemente a la vieja dictadura, explorando una negociación para iniciar un proceso de transición pactada. También el incremento de las sanciones económicas de Estados Unidos, combinadas con un modelo económico en Cuba que restringe la iniciativa privada con un gobierno que, como no se somete a elecciones libres, no requiere garantizar una buena gobernanza, pueden llevar a un colapso, debido a la crítica situación social, a través de un estallido social de consecuencias políticas imprevisibles.

Donald Trump y, en especial, su secretario de Estado, Marco Rubio, están presionando fuertemente a la vieja dictadura

Mientras tanto, la oposición política de Cuba, fragmentada y dispersa, tiene la oportunidad de iniciar la transición a la democracia. Una forma de hacerlo es conformando un parlamento democrático, integrado por representantes dentro y fuera de Cuba, que comience a debatir y luego adoptar propuestas para cuando se produzca la transición formal en Cuba. Así, el modelo jurídico e institucional de la Cuba democrática, la justicia transicional y una gran cantidad de reformas políticas y económicas que caracterizan este tipo de procesos, pueden comenzar a ponerse en marcha. Hoy la tecnología lo permite y sólo requiere voluntad de consenso entre líderes de la oposición con una reconocida trayectoria.

Hay que tener en cuenta que ya existen otras iniciativas de este tipo, como la Administración Central Tibetana, que acaba de designar a su nuevo presidente luego de un proceso electoral democrático que movilizó a la comunidad tibetana en todo el mundo, o el Congreso Uyghur Mundial, que designa a sus autoridades en una asamblea.

Además de aprender a convivir con las diferencias y acostumbrarse a forjar consensos, un parlamento democrático cubano también facilitaría una incidencia internacional más efectiva, pues, al tener autoridades surgidas de un proceso electoral, ello les ofrecería una representatividad más genuina.

Y serían los propios ciudadanos cubanos que se empadronen para elegir a sus representantes quienes, mediante un aporte mínimo mensual, contribuyan a su sostenimiento y a la labor de las autoridades que resulten designadas.

En La Habana se realizaron varios encuentros de una de las iniciativas más interesantes de la oposición cubana

En este caso, es interesante recordar que entre 2014 y 2015 en La Habana se realizaron varios encuentros de una de las iniciativas más interesantes de la oposición cubana: Espacio Abierto. El mismo, convocado en su casa por los periodistas Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar, reunía a las principales figuras de la oposición dentro de Cuba, una suerte del Foro Cívico checo, que entre sus líderes disidentes tenía a Václav Havel.

Espacio Abierto no fue una iniciativa externa, sino de los propios opositores dentro de Cuba, que, además de los fundadores del portal de noticias 14ymedio, convocaba a activistas e intelectuales, como Dagoberto Valdés, José Daniel Ferrer, Elizardo Sánchez, René Gómez Manzano, Manuel Cuesta Morúa, Librado Linares, Laritza Diversent, Guillermo Fariñas y Félix Navarro, entre otros. Algunos debieron exiliarse y otros permanecen en Cuba, entre ellos Navarro, quien está preso por motivos políticos junto a su hija Saylí luego de las masivas protestas del 11J de 2021.

Sin dudas el mayor desafío inicial sería establecer un criterio para conformar una junta promotora fundadora para organizar un parlamento democrático, que puede resolverse con el requisito de reconocer una trayectoria mínima de 10 años en la oposición interna. De todas maneras, el parlamento democrático lo podrá integrar toda persona nacida en Cuba que resida dentro y fuera del país, pudiendo así postularse una gran cantidad de referentes opositores que surgieron a partir de los 2018 y 2019.

Las rivalidades típicas dentro de un diverso espacio opositor a una dictadura no pueden impedir el concretar una iniciativa de este tipo, pues en una Cuba democrática finalmente tendrán que convivir. La madurez de la oposición cubana decidirá si lo empieza antes, lo cual también implicará liderar la agenda política de su propio país, tanto respecto de la dictadura del Partido Comunista como del gobierno de Estados Unidos.

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Nota de la Redacción: el autor es director general del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) y autor del libro Memoria, derechos humanos y solidaridad democrática internacional. 

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