APOYO
Para ayudar a 14ymedio

El aguacate también se escapó del plato de los pobres

Foto del día

La inflación ha convertido el fruto más esperado del verano en un lujo, inalcanzable para muchas familias cubanas

Hoy, dependiendo del tamaño, la calidad y el lugar donde se compre, un solo aguacate puede alcanzar hasta 600 pesos. / 14ymedio
Natalia López Moya

13 de julio 2026 - 18:18

La Habana/La mujer mira pasar a los clientes desde un cajón plástico colocado en una esquina de Lealtad, en Centro Habana. A sus pies, sobre un pedazo de tela extendido en la acera, decenas de aguacates exhiben ese verde intenso que durante generaciones anunció el verano en Cuba. Hace apenas unos años habría bastado acomodar la mercancía para que se formara un pequeño grupo de compradores. Este lunes, sin embargo, son muchos más los que miran de reojo y siguen de largo.

Solo una anciana se decide a preguntar. “¿A cómo están?”. La respuesta llega sin rodeos. “Hay de 200 y hay de 300. Tengo algunos que están listos para hoy”, advierte la vendedora.

La mujer apenas termina la frase cuando la posible clienta abre los ojos con sorpresa, agradece la información y continúa caminando. Ni siquiera intenta regatear. El precio ha convertido al fruto que durante décadas apuntaló el almuerzo de las familias más humildes en un lujo que pocos pueden permitirse. Hoy, dependiendo del tamaño, la calidad y el lugar donde se compre, un solo aguacate puede alcanzar hasta 600 pesos.

La falta de incentivos agrícolas, el deterioro del transporte y la ausencia de una producción organizada han convertido un alimento cotidiano en otro símbolo del empobrecimiento nacional

Durante mucho tiempo bastaba con partir uno por la mitad para completar un plato de arroz blanco, unos frijoles y, con suerte, un huevo frito. En muchos hogares cubanos, el aguacate suplía la ausencia de carne, aportaba grasa, llenaba el estómago y convertía una comida modesta en un almuerzo digno. Era el aliado perfecto de los meses de verano, cuando las matas de patios y fincas parecían regalar sus frutos.

Pero la inflación también terminó alcanzando al rey verde.

El aumento de los costos del transporte, la escasez de combustible y el encarecimiento general de los alimentos han disparado el precio de una fruta que hasta hace poco parecía inmune a las leyes del mercado. Hace apenas dos años, un ejemplar de buen tamaño podía encontrarse por la mitad de lo que cuesta ahora y, al final de la temporada, los vendedores casi los remataban para evitar pérdidas. Hoy ni siquiera la abundancia propia de estos meses ha conseguido contener la escalada de precios.  

El contraste resulta llamativo en un país donde el aguacate nunca fue un cultivo extraño. Crece en patios particulares, pequeñas fincas y terrenos rurales de toda la Isla. Sin embargo, la falta de incentivos agrícolas, el deterioro del transporte y la ausencia de una producción organizada han convertido un alimento cotidiano en otro símbolo del empobrecimiento nacional. Como tantas otras frutas cubanas, el aguacate ha dejado de medirse por temporadas y ha empezado a pesarse a partir del bolsillo.  

La inflación también terminó alcanzando al rey verde

Mientras espera que aparezca algún comprador decidido, la vendedora de la calle Lealtad acomoda otra vez la mercancía. Separa los más maduros de los todavía verdes, limpia con la mano una mancha de tierra en uno de los frutos y vuelve a sentarse. A poca distancia pasan decenas de personas. Algunas bajan la vista hacia los aguacates, hacen un cálculo rápido y continúan su camino.

1 Comentario
Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último